Bloomberg Línea — Las acciones en Estados Unidos cerraron con avances moderados, en una sesión en la que llegaron a mostrar pérdidas, en medio de la persistente tensión geopolítica en Medio Oriente y el repunte del petróleo hacia niveles cercanos a US$100 por barril.
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El S&P 500 logró sostenerse en zona de récord tras haber superado los 7.000 puntos en la sesión previa, mientras los inversionistas calibraron señales mixtas sobre un eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
El impulso inicial del mercado estuvo liderado por el sector tecnológico. El Nasdaq avanzó 0,38% hasta un nuevo máximo histórico, apoyado en particular por el optimismo en torno a la demanda de chips vinculados a inteligencia artificial, luego de proyecciones favorables de ingresos por parte de fabricantes clave.
Este renovado apetito por tecnología se produce tras varios meses en los que el sector había quedado rezagado frente al resto del mercado, y ahora se acerca a borrar las pérdidas acumuladas en lo que va del año.
Sin embargo, el entusiasmo se moderó conforme avanzó la jornada. Aunque el presidente Donald Trump anunció un alto al fuego de 10 días entre Israel y Líbano, la ausencia de confirmación por parte de los actores involucrados y la falta de menciones explícitas a Hezbollah mantuvieron la cautela. A esto se sumó la percepción de que un acuerdo más amplio con Irán podría tardar varios meses en concretarse, lo que elevó la prima de riesgo en los mercados energéticos.
El petróleo fue uno de los principales focos de atención. El Brent se acercó a US$99 por barril, mientras que el WTI se mantuvo por encima de US$93, en un contexto donde el estrecho de Ormuz sigue prácticamente paralizado tras semanas de conflicto.
La interrupción de flujos, estimada en más de 10 millones de barriles diarios, continúa generando presiones inflacionarias y preocupaciones sobre el crecimiento global. Lydia Rainforth, analista de Barclays, advirtió que “el mercado físico realmente está demandando precios mucho más altos”, subrayando la magnitud del shock de oferta.
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En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron, con la tasa a 10 años en torno a 4,3%, reflejando una combinación de cautela macroeconómica y ajustes en las expectativas de política monetaria. Este movimiento también limitó el avance de activos como el oro, que recortó ganancias pese a la incertidumbre geopolítica, afectado por el mayor atractivo relativo de instrumentos que devengan intereses.
“La resiliencia económica que han mostrado grandes economías como EE.UU y China, junto con una temporada de resultados corporativos estadounidense que no se han visto erosionados significativamente por el conflicto, proporcionan un soporte fundamental para la continuación del rally de las acciones”, dijo Felipe Barragán, analista de Pepperstone.
Ese renovado interés por las acciones de crecimiento estuvo respaldado también por señales positivas desde el sector de semiconductores. La firma Taiwan Semiconductor Manufacturing entregó una perspectiva optimista de ingresos, reforzando la percepción de que la demanda por chips vinculados a inteligencia artificial sigue siendo sólida.

No obstante, el comportamiento fue dispar. Algunas de las grandes tecnológicas lideraron las subidas, destacándose el avance de Microsoft (MSFT), mientras que otras compañías enfrentaron presiones específicas.
Tesla (TSLA) retrocedió tras reportes que cuestionaron la sostenibilidad de la demanda de su Cybertruck, y firmas de menor capitalización que habían registrado fuertes alzas en jornadas previas mostraron correcciones.
En el frente macroeconómico, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en Estados Unidos sorprendieron a la baja, reforzando la percepción de resiliencia en el mercado laboral. Este dato contribuyó a sostener el apetito por el riesgo, aunque no fue suficiente para contrarrestar completamente las preocupaciones derivadas del escenario internacional.

Desde el ámbito de política económica, voces relevantes comenzaron a advertir sobre riesgos estructurales. El exsecretario del Tesoro, Henry Paulson, señaló la necesidad de preparar planes de contingencia ante una eventual caída en la demanda de deuda soberana estadounidense, un mercado valorado en US$30.000 millones.
En paralelo, funcionarios reunidos en los encuentros del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial alertaron que los mercados podrían estar subestimando el impacto económico del conflicto en Medio Oriente.
Algunos estrategas consideran que el mercado accionario enfrenta un escenario binario. Según Michael Bell, de RBC BlueBay Asset Management, los inversionistas han mostrado una tendencia a comprar en las caídas, pero el potencial alcista es limitado si ya se descuenta una reapertura rápida del estrecho de Ormuz. En esa línea, la evolución del conflicto y las negociaciones diplomáticas serán determinantes para el rumbo de los activos en el corto plazo.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar avanzó en la sesión a nivel global, tras acumular ocho sesiones a la baja en medio de la mejora del apetito por el riesgo. Pese las caídas recientes y con la recuperación de hoy, Chris Turner, analista de ING, considera que aún no existen fundamentos suficientes para anticipar una depreciación sostenida para el billete verde.
El informe señala que la reciente recuperación de activos de riesgo ha favorecido la rotación hacia renta variable y monedas emergentes de mayor rendimiento, lo que ha derivado en un debilitamiento generalizado del dólar. Sin embargo, el estratega advierte que este movimiento responde más a dinámicas tácticas que a un cambio estructural en los determinantes del billete verde.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina tuvieron un desempeño mixto. El peso argentino (USDARS), el real brasileño (USDBRL) y el peso mexicano (USDMXN) avanzaron, mientras que el peso colombiano (USDCOP) y el chileno (USDCLP) retrocedieron. El sol peruano (USDPEN) se recuperó de la caída de ayer y avanzó.
Las divisas de la región han mostrado un comportamiento en un contexto donde los factores idiosincráticos han vuelto a predominar sobre el entorno global, de acuerdo con el análisis de estrategia cambiaria del BBVA.
Para el banco, “las divisas han ignorado en gran medida o por completo el impacto del conflicto en Medio Oriente y se encuentran cerca de máximos de varios años”, reflejando una desconexión parcial frente a los riesgos geopolíticos.
Las noticias corporativas del día:
- Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSM) mejoró sus perspectivas para 2026 al anticipar un crecimiento de ingresos superior al 30%, impulsado por una demanda “extremadamente sólida” de chips de inteligencia artificial, incluso en medio de la incertidumbre por la guerra en Medio Oriente. La compañía prevé inversiones de capital hacia el rango alto de US$56.000 millones, reflejando confianza en el ciclo tecnológico.
- PepsiCo (PEP) reportó resultados trimestrales por encima de las expectativas, con un crecimiento orgánico de ventas del 2,6% y beneficios superiores a lo previsto, impulsados por la recuperación en su división de snacks tras recortes de precios de hasta 15%. La unidad Frito-Lay mostró señales de mejora en volumen y ventas, apoyando el giro estratégico para reactivar la demanda en un contexto de consumo débil y cambios hacia productos más saludables.

- Petrobras (PETR4) celebrará la elección de un nuevo consejo de administración en un contexto de alta tensión por el alza del crudo impulsada por la guerra en Irán, lo que incrementa la presión de inversionistas para subir los precios de los combustibles. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que controla el 37% de la compañía, busca mantener influencia con ocho nominados, aunque enfrenta oposición de accionistas minoritarios que podrían limitar su control.
- Millicom evalúa expandirse a Perú y Venezuela mediante adquisiciones, aunque sin movimientos inmediatos tras una agresiva estrategia de compras en la región que consolidó su posición como uno de los principales operadores móviles. La compañía, valorada en torno a US$13.000 millones y con acciones al alza cerca de 40% en 2026, se ha beneficiado de la salida de Telefónica y la reconfiguración del sector.
Esta historia fue actualizada al cierre de los mercados.













