GEA se sacude tras OPA de Gilinski: ¿qué lecciones quedan y qué cambiará?

La operación de los Gilinski hace repensar la efectividad del esquema de participación cruzada y el rol de los accionistas minoritarios

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Bogotá — Las OPA del poderoso grupo Gilinski por Sura (GRUPOSUR) y Nutresa (NUTRESA) han sacudido la estabilidad del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), cuyo esquema de participación cruzado se vio vulnerado y ahora tendrá que lidiar con un inesperado socio, mientras los accionistas minoritarios imprimirán más presión para obtener mayores rendimientos de sus títulos.

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Este martes, los Gilinski garantizaron su posición como segundo mayor accionista de Grupo Sura y tendrán puesto en la Junta Directiva tras obtener el 25,42% de las acciones, por lo que en los próximos días pagarán US$833,6 millones a quienes aceptaron su oferta.

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Entre tanto, el miércoles los Gilinski consiguieron el 27,69% de Nutresa y ya son el segundo mayor accionista. En total van a comprar 126,8 millones de acciones, por las cuales pagarán US$977,7 millones.

Las ofertas de los Gilinski revivieron las emociones en el mercado colombiano y sobre todo pusieron contra las cuerdas al GEA, que si bien es ampliamente reconocido, nunca llegó a unificarse como grupo de manera formal, ya que Sura, Nutresa y Argos actúan de forma independiente.

Fuentes consultadas por Bloomberg Línea y que mantienen su reserva, mencionan que esta operación hace pensar en lo importante que es tener satisfechos a los accionistas minoritarios, por lo que a futuro será clave generar estrategias para ofrecer mayores dividendos, y en términos generales, entregar valor agregado.

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Asimismo, ven este negocio como un llamado de atención para todas las empresas listadas en bolsa, en un escenario en el que muchas de sus acciones están infravaloradas.

Algunos analistas opinan además que el riesgo es que aquellas empresas listadas o que prevén listarse en el mercado quieran desistir para no verse sujetas a las OPA hostiles.

Los pasos del GEA

El GEA ha dado sus primeros pasos para robustecer su estrategia y apunta a que sus accionistas obtengan mejores dividendos de las compañías.

En noviembre, por ejemplo, se conoció que Sura buscaba un nuevo socio, en lo que parecía ser un mecanismo de defensa ante cualquier intento futuro de adquisición.

Y en diciembre pasado se conoció que Nutresa también buscaría un socio estratégico para maximizar el valor de la compañía, un proceso que se realizaría mediante una nueva OPA.

A la vez, el gigante de los alimentos Nutresa buscará el acceso a otros mercados de capitales internacionales de mayor liquidez y profundidad.

Mientras que en el plano internacional, se espera que Cementos Argos inicie el proceso para listar sus acciones en el mercado de valores de Estados Unidos, según lo adelantó la Junta Directiva de la empresa en diciembre.

El anuncio de la compañía, que espera llevar a cabo la emisión en el segundo semestre del 2022, ocurrió en medio de la toma hostil que adelantaba el Grupo Gilinski.

Una persona con conocimiento del asunto, manifestó a este medio que en Argos están abiertos a reducir la estructura cruzada y que la manera en la que lo harían es traer un inversionista internacional para que junto al GEA manejen el control de la compañía juntos a través de un acuerdo de accionistas.

En el marco de las OPA, una de las opciones que contempla la familia Gilinski es buscar alianzas entre el conglomerado Sura-Bancolombia, y las entidades que hacen parte del conglomerado financiero GNB Sudameris Colombia.

A propósito, en días pasados Bancolombia anunció que revisará su política de dividendos, con lo que busca que los inversionistas se sientan mejor representados por sus administradores.

Adicionalmente, la Junta Directiva impartió su autorización para separar legalmente el negocio de la fintech Nequi de Bancolombia.

“Un remezón fuerte”

El profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, Raúl Ávila, explica a Bloomberg Línea que en “un mercado abierto, globalizado y muy competitivo”, este tipo de ofertas como la de los Gilinski “son difíciles de controlar”.

Este, afirmó, es un ejercicio que se ha visto muy fuerte en Europa, en América Latina y en Asia ante el crecimiento de movidas empresariales pospandemia, debido a un apetito inversionista grande y a que hay varios capitales “que llevan dos años sin invertirse”.

Considera que la llegada de los Gilinski a la junta directiva de Sura y Nutresa, va a “replantear ese ajedrez” en el GEA, por lo que se espera que se den “nuevas estrategias de negocio”, ya en un panorama en el que los accionistas minoritarios que se quedan son aquellos que confían en que los cambios sean positivos para las acciones.

“Tiene que haber un remezón fuerte para darle un respaldo a los accionistas que probablemente no quisieron vender en este proceso inicial de las OPA”, señaló Raúl Ávila, al comentar que estos van a esperar “mucho más del grupo empresarial”.

Con la movida de los Gilinski el sistema de propiedad cruzada, diseñado hace décadas para evitar justamente las tomas hostiles, queda en entredicho.

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Analistas consultados por Bloomberg Línea indican que en los mercados bursátiles actuales será más difícil “contrarrestar una figura de estas” en la medida en la que la oferta sea atractiva y la estructura de la misma esté en regla con la Superintendencia Financiera.

“Si los montos son atractivos en cuanto al ofrecimiento de valoración, es muy difícil que se nieguen (los accionistas a vender) en un mercado tan competitivo como en el que estamos, pensando en inversiones fácilmente en cualquier parte del mundo”, indicó.

Cuestionado respecto a la posibilidad de que en un futuro el GEA comience a operar de forma unificada formalmente, el profesor manifestó que “probablemente sea una de las estrategias que estén buscando”, pero “implicaría unas reinversiones muy fuertes en cuanto a la retoma o recompra de acciones”.

Apuntó que no es algo que vaya a verse en el corto plazo, ya que la llegada de los Gilinski a la junta directiva supone que ya no va a ser tan sencillo como antes, pues “probablemente hace unos años se habría podido pensar” en concretarlo sin la intervención de un agente externo.

Participación cruzada, un mecanismo que ya no gusta

Una fuente cercana al asunto y que prefirió no ser citada, dijo a Bloomberg Línea que a los inversionistas del mercado esas participaciones cruzadas no les gustan, según ha sido documentado en el mundo de las finanzas.

En este sentido, resaltó que hay una noción en el mercado de que este sistema de participación cruzada cumplió su propósito en su momento, pero indicó que no es el más conveniente para revelar el valor de activos.

La misma fuente manifestó que también hay la noción de que a futuro el GEA tiene que ver otros mecanismos, al mencionar que Sura es la organización más susceptible a las deficiencias del modelo actual y enfatizó en que este tipo de estructuras, que son difíciles de entender por el mercado, no ayudan.

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Aunque reafirmó que hay temas más estructurales que han influido en que el precio de las acciones del mercado colombiano estén infravaloradas, según opinó, considera que una vez se haga menos compleja la estructura de participaciones cruzadas o se eliminen las firmas del GEA van a revelar más valor.

Y citó el ejemplo de Argos, que tiene planes de salir a la bolsa de EE.UU., en donde tiene el 50% de su operación gracias al ‘boom’ de la construcción.

Señaló que de forma independiente tiene un valor significativo, pero considera que este no ha sido reconocido por el mercado porque se percibe como una empresa colombiana y afirma que la nacionalidad de las empresas es un hándicap.

Algunos analistas consultados por este medio insistieron en que las empresas se deben enfocar en que sus acciones tengan liquidez y reflejen el valor real, algo que supuestamente no había ocurrido en los últimos 15 o 20 años, por lo que estas firmas sentirían presión en este sentido.

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