A pesar de unas cifras en general positivas, la confianza entre los fabricantes se ha ido deteriorando en los últimos meses debido a las presiones inflacionistas y a las limitaciones en la disponibilidad de materias primas.
Las ganancias han llevado a que la acción cotice a sus niveles más altos desde 2008, lo que la hace particularmente vulnerable si los resultados de la compañía no cumplen con las expectativas.
Muchos operadores esperan que el Tesoro modifique las directrices en su declaración de política trimestral, que desde hace más de dos años ha establecido planes estables para la emisión de pagarés y bonos.
La semana estará marcada por las decisiones de política monetaria de Brasil y México, además de los datos de inflación y actividad de Chile. En EE.UU. se conocerán cifras del mercado laboral y resultados de grandes tecnológicas.