Incertidumbre económica y dudas regulatorias, los nubarrones que enfrentan las fintech

El sector vive una etapa de expansión en América Latina, pero se enfrenta a una etapa de menor crecimiento de la economía y dudas sobre las regulaciones

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Bloomberg Línea — La industria fintech de América Latina se ha convertido en la que más inversión de venture capital ha atraído en el sector de tecnología, pero ahora se enfrenta a un panorama desafiante ante el creciente coro de voces que advierte por una posible recesión en Estados Unidos, así como una ola de despidos en startups de la región ante un escenario de altas tasas de interés, la mayor inflación en décadas y un menor crecimiento económico.

La desaceleración ya se nota en las cifras. Si se compara la inversión de capital privado en el sector en América Latina durante el primer trimestre de 2022, se observa un crecimiento de un 88% interanual, tras facturarse US$5.500 millones en los primeros tres meses de este año. No obstante, si se ve el movimiento de los últimos tres trimestres anteriores, se observa una caída, considerando que en cada uno de ellos la cifra se ubicó por encima de los US$8.000, según datos de Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina.

Los números ilustran sensaciones palpables. Carlos Ramírez, CEO y cofundador de Pulpi, dice que efectivamente la incertidumbre está cada vez más relacionada con el levantamiento de capital, por lo que muchas fintech “van a estar buscando que alguien las adquiera o quizás fusionarse para sobrevivir”.

Pulpi es una fintech es una fintech en cuyo centro está el concepto de salario on-demand (es decir, permite por ejemplo, a empleados acceder al salario equivalente a la cantidad de días trabajados en el mes). Operan actualmente en México y le prestan sus servicios a más de 300 empresas.

“Creo que de aquí a dos años muchas de las fintech ya no van a estar. (...) Creo que hoy hay mucha oferta, pero hay pocos jugadores que en verdad tienen una forma de trabajar automatizada. (...) Al final del día operar de una forma automatizada es lo que necesitamos todos como fintech, hay muchas personas que solo porque ofrecen crédito de forma digital creen que son una fintech y esos negocios no creo que trasciendan, porque no creo que sean escalables”, añade el empresario.

Menos crecimiento en plena expansión

El escenario incierto a nivel macro llega en un momento de expansión para la industria. Según las estadísticas que lleva Finnovista, en tres años el número de fintech que operan en América Latina saltó de 703 a más de 2.100 el año pasado, con un crecimiento por encima de un 200%.

Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista reveló, además, que muchas de ellas ya están listas para aumentar su presencia o están en pleno proceso de expansión. En concreto, un 35% cree que está en crecimiento, mientras que un 27% respondió que está listo para escalar.

Pero esta etapa podría estar marcada por “algo de falta de disciplina” por parte de los emprendedores, asegura Pedro Cetina, cofundador y managing partner de Addem Capital, un fondo de deuda mexicano especializado en empresas de etapa inicial.

“Las empresas están, las valuaciones están. Muchas de estas empresas que tienen estas valuaciones, creo que sin duda se las merecen, pero como que todo el mundo descubrió el tema regional al mismo tiempo y todo el mundo se enfocó en América Latina. Y cuando tienes muchos competidores, tiende a bajar la calidad. El mercado no ha pasado por ese proceso de adaptación en donde realmente, versión Latinoamérica, podamos detectar el valor”, añade Cetina.

El empresario, que habló con Bloomberg Línea durante el Lendit Fintech 2022 que se realiza en Nueva York, dirige un fondo con interés en cinco industrias, incluyendo la fintech, y con contratos firmados por alrededor de US$40 millones. Han trabajado con startups como A55, Prestanómico y Graviti.

Pese al panorama retador, Cetina considera que América Latina podría salir mayormente indeme de una recesión en Estados Unidos. Según su opinión, un escenario de menos crecimiento económico obliga a optimizar los recursos y “sin duda” va a seguir siendo la región más atractiva para inversionistas extranjeros. “Es una región en donde hay tanto valor agregado que creo que eso, combinado con un poco de disciplina, en tiempos de recesión, puede ser muy benéfico para hacer productos sostenibles”.

Y precisamente donde unos ven un problema, otros ven una oportunidad. Anabel Pérez, CEO y fundadora de Novopayment, una fintech que provee infraestructura de servicios de habilitación a bancos y entidades financieras en 14 países, incluyendo a Estados Unidos y varios países de América Latina, dice que el ambiente económico que parece avecinarse es una “grandísima y positiva” oportunidad.

“Muchas fintech que han estado extremadamente bien capitalizadas, que han utilizado sus recursos para crear componentes, que yo considero se pudo haber reutilizado en otras actividades, van a buscar ahora refugio y apoyo y van a estar más abiertas a colaborar. Y actores como nosotros estamos listos para ayudarlas a navegar la transición”, manifiesta.

La regulación también es un desafío

Junto al menor crecimiento económico, las fintech también se enfrentan a la regulación en cada uno de los países donde operan. Según el informe del BID, el 53% de las compañías encuestadas considera que el diálogo con los reguladores aún es débil, una proporción mayor al 42% que se encontró en 2018.

Cristóbal Grinbergs, CEO y cofundador de Cardda, una fintech de origen chileno seleccionada por Y Combinator, asegura que aún falta un poco más para avanzar en un marco legal que ayude a impulsar al sector. “En Chile se necesitan licencias que son absurdas, entonces hay una barrera muy grande que no te permite probar cosas a una escala reducida y justamente eso es lo que se está trabajando”, dice.

Cardda ofrece tarjetas corporativas y transferencias bancarias locales para el pago de proveedores. Tienen presencia en Chile y Grinbergs señala que tienen un plan de expansión que apunta a México y a Colombia, además de realizar su ronda semilla de inversión.

Las perspectivas regulatorias también podrían llegar a afectar las proyecciones de Monto, otra fintech con sede en México que ofrece servicios de salario bajo demanda, según dice su CTO Karina Derbez. “Si llegara a entrar esa regulación donde necesitan que todas las fintech estén avaladas en Banxico y que sea través de ellos, puede ser que afecte a muchos startups. Pero estamos preparados y encaminados hacia lo que llegue a pasar”.

Para Pérez, de Novopayment, además del tema regulatorio, también existe la necesidad de simplificar los retos y hay otros obstáculos que tienen que ver con la capacidad de las fintech de integrarse a distintas ecosistemas.

Cetina, del fondo Addem Capital, considera que precisamente la regulación es lo más difícil, pues por más cambios tecnológicos que se hagan, sino se acompañan por un cambio regulatorio no se va a tener éxito. Para él, las normas tienen que llegar tras un entorno más colaborativo. “Ahora ese es el reto más grande”, concluye.