El millonario mercado del open banking que América Latina no ha aprovechado

El tamaño de mercado del open banking (banca abierta) alcanzará US$43.152 millones de dólares en 2026, según cifras del reporte Open Banking Market by Financial Services and Distribution Channel, de Allied Market Research.

Por

El open banking es un modelo que facilita el intercambio de información entre todos los tipos de instituciones financieras, a través de interfaces de programación de aplicaciones (APIs). En este concepto los usuarios son los dueños de su información financiera, por lo tanto, ellos deciden compartir sus datos o no. En Europa, principalmente en el Reino Unido, esto es aprovechado para eficientar y fortalecer su sistema financiero.

Además, se estima que el tamaño de mercado de la banca abierta alcanzará los US$43.152 millones de dólares en 2026, según cifras del reporte Open Banking Market by Financial Services and Distribution Channel, de Allied Market Research.

Sin embargo, en América Latina el open banking aún no es aprovechado totalmente. Brasil y México son los mercados más avanzados en este tema porque cuentan incluso con una regulación que ya se está implementando. Por ello, son los dos mercados que quiere atacar Datanomik, una startup uruguaya fundada a inicios de 2022 por Gonzalo Strauss y el fundador de dLocal (DLO), Sergio Fogel, luego de darse cuenta de que resolver los problemas de los equipos de finanzas en las empresas representaba una gran oportunidad de mercado.

Gonzalo Strauss, CEO de Datanomik, trabajaba en AstroPay en el área de producto y ahí fue donde descubrió que el principal problema de todas las áreas de la empresa tenía que ver con acceso a la información financiera.

“Éramos una procesadora de pagos emergentes y eso significaba que teníamos un manejo de cientos de cuentas bancarias y cientos de integraciones con diferentes métodos de pagos, procesadoras de pagos, gateways tecnológicos y wallets, lo que hacía muy difícil, ineficiente e inescalable el acceso a la información financiera”, dijo en entrevista con Bloomberg Línea.

La forma de obtener información bancaria era “a través de un ejército de personas que cada cinco minutos entraba a cada uno de los portales bancarios y financieros ponían sus credenciales bancarias y bajaban los datos bancarios para proceder a hacer el trámite que necesitaran”. Pero estos procesos, con open banking pueden hacerse de manera automatizada, estandarizada y en tiempo real.

Así que lo que empezó como una solución interna en AstroPay se convirtió en una startup con posibilidad de expandirse por varios países de América Latina. En menos de seis meses Datanomik cuenta ya con más de 30 empleados para su operación en Brasil y Uruguay. Y además de llegar a México esta semana, el objetivo es llegar a Colombia y Argentina en los próximos seis meses.

En México, la fintech Finerio Connect también está explorando el mundo del open banking. La fintech fundada por Nick Grassi y José Luis López es una de las empresas pioneras de la banca abierta en Latinoamérica. Algunas de sus soluciones como agregación bancaria, procesamiento de datos y la aplicación PFM (Personal Finance Manager, por sus siglas en inglés), ya son usadas por más de 75 compañías en la región.

“Cuando fundamos Finerio Connect, nos dimos cuenta de lo difícil que es implementar una solución de banca abierta, pero también visualizamos el impacto que puede tener en el usuario final. Creamos Finerio Connect para que todo el conocimiento, la experiencia y la infraestructura que construimos pueda ser compartida con las instituciones financieras”, comentó hace unos días José Luis López, director general de Finerio Connect, en el marco de una alianza que realizó con Visa y la británica Ozone API para empujar la adopción de open banking en la región.

El open banking en América Latina

A pesar de los beneficios naturales del open banking, que habilita el acceso a datos de terceros, el avance en algunas regiones del mundo ha sido algo lento.

La buena noticia es que América Latina es una de las regiones más fértiles para la innovación fintech. Hay varios factores que explican el crecimiento acelerado y el interés que experimenta el sector fintech en América Latina, y que también afectarán la adopción de la banca abierta en 2022.

La región alberga más de 2301 empresas fintech, que apuntan a un mercado de más de 650 millones de personas en 33 países, indica el reporte El estado del open banking en América Latina, realizado por Belvo.

La banca abierta representa una oportunidad para ampliar la oferta de los servicios financieros tradicionales a clientes nuevos y existentes con productos y servicios personalizados y relevantes. Esto es crucial si se considera que la región latinoamericana aún tiene problemas de inclusión financiera.

Strauss asegura que para hablar del desarrollo del open banking hay que hacerlo en tres verticales diferentes: en términos de desarrollo de regulación, en términos de desarrollo de infraestructura y en términos de desarrollo en educación.

“Uno puede estar en un país muy desarrollado en infraestructura de open banking, pero puede no estar regulado, por ejemplo es el caso de Estados Unidos”, ejemplifica Strauss.

Y agrega que también está la opción de un mercado que puede tener regulación, pero todavía no tiene infraestructura como es el caso mexicano. Hace cinco años en México surgió la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, llamada Ley fintech, que se concentra en la obligación de un establecimiento de interfaces de programación de aplicaciones estandarizadas (APIs) que tiendan puentes para el intercambio de información entre instituciones financieras, particularmente en tres tipos diferentes de datos: financieros abiertos, agregados y transaccionales.

“Podríamos decir incluso que México es el primer país de Latinoamérica que comienza a definir una especificación inicial de banca abierta con la Ley fintech”, recalca el joven que consiguió que Andreessen Horowitz, Nazca y Canary invirtieran en su modelo de negocio de open finance.

En junio de 2021, más de 2.200 entidades financieras en México debieron haber implementado APIs para intercambiar datos abiertos con terceros. Esta fase se centró únicamente en datos públicos como datos de ubicación de cajeros automáticos e información sobre los productos ofrecidos por cada institución financiera. Se espera que la próxima fase de las regulaciones aborde el intercambio de datos transaccionales de los clientes. Un segundo conjunto de reglas está programado para ser anunciado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores en 2022.

Strauss señala que en el caso brasileño, “el Banco Central de Brasil, impulsó de forma muy agresiva una especificación, hace un poco más de un año para que los diferentes bancos y los diferentes actores del ecosistema comenzaran a implementar el open banking”.

La fase 4 de la regulación en Brasil comenzó en diciembre de 2021. Esta última etapa está marcada por el inicio de las finanzas abiertas que permitirá el intercambio de datos de inversiones, pensiones y servicios de cambio de divisas.

“En Uruguay, lamentablemente, son sólo discusiones preliminares, no tenemos ningún tipo de de regulación ni todavía mucho interés en términos de regulación de open banking, lamenta el CEO de Datanomik, cuyo principal desafío es atender a las necesidades de las diferentes industrias a las cuales pertenecen sus clientes, los cuales pueden no ser financieros.

Mientras tanto, en Argentina, el tema ya se está poniendo sobre la mesa. Aunque el país sudamericano tiene otras prioridades en la agenda financiera, un análisis de la Cámara Argentina de Fintech y Poincenot indica que de ser una realidad el open banking traería un 30% de crecimiento a los negocios financieros.

En Chile, también hay una startup que apuesta por el open banking, se trata de Floid que tiene operaciones en Colombia y Perú y que recaudó en diciembre de 2021 una ronda semilla por US$2,25 millones de dólares liderada por Grupo Santander, Amarena y Carao CV.

Es un hecho que en los próximos años, los proveedores de servicios financieros que quieran seguir siendo competitivos deberán adoptar big data y banca abierta para brindar a sus clientes los mejores servicios posibles.

Diferencia entre open banking y open finance

Strauss explica que el sentido del open banking es poner al usuario como dueño de sus datos bancarios, que por ahora almacenan los bancos. Y el alcance se agranda con el open finance (finanzas abiertas), aquí ya no sólo se habla de datos bancarios, sino de información de transacciones en otras instituciones como fintech o procesadores de pagos y exchanges.

En un artículo sobre la diferencia entre los conceptos open banking y open finance, Nick Grassi, co-CEO de Finerio Connect, señala que el open finance hace referencia a los mismos principios de transparencia y compartición de información que el open banking, pero no sólo incluye a bancos, sino a cualquier institución financiera. “Esto va desde administradores de fondos de ahorro para el retiro y fondos de inversión hasta burós de crédito, casas de bolsa y fintech, con la idea de que un usuario pueda consultar y hacer transacciones de distintos servicios desde una misma plataforma”.

En este sentido, Datanomik es una plataforma de open finance que permite a los equipos financieros vincular todas sus cuentas bancarias en tres pasos y acceder a una visibilidad completa de su posición financiera, acceder a sus balances agregados, a sus cuentas, a sus transacciones desde una sola plataforma. Es una solución B2B que ya logró captar US$6 millones de dólares de inversión y que espera cerrar el 2022 con 100 clientes.