Megaobras de AMLO no frenan el aumento de la pobreza extrema en el sureste de México

La construcción de un tren, una refinería y un corredor se mantuvo durante la pandemia con el fin de reactivar la economía.

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Ciudad de México — El Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Corredor Transístmico, las grandes apuestas de infraestructura del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no están contribuyendo a frenar el aumento de la pobreza extrema en Campeche, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo, los estados del sureste del país que albergan la sede de las obras estrella que planteó desde el inicio del sexenio.

La construcción de éstas fue incluida en el plan de recuperación económica pospandemia en 2020, de manera que se asegurara su avance durante el periodo más crítico de la crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19, bajo el argumento de apoyar a los mexicanos más vulnerables mediante la actividad esencial.

“Si tenemos que rescatar a alguien, ¿a quién hay que rescatar? A los pobres. Por el bien de todos, primero los pobres”, dijo López Obrador el 23 de marzo de 2020, el día en que inició oficialmente el gran confinamiento en México.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer el 5 de agosto la Medición de la Pobreza. El diagnóstico arrojó que entre 2018 y 2020, el porcentaje de la población en pobreza extrema se incrementó de 7% a 8,5%, mientras que el número de personas en esta situación subió de 8,7 a 10,8 millones de personas.

Esto significa que México tiene 2,1 millones más de pobres extremos.

En 26 de las 32 entidades federativas, el porcentaje de la población en situación de pobreza extrema aumentó, como Campeche, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo, los estados en los que desde 2019, el primer año de la presidencia de AMLO, se construyen el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas.

Quintana Roo fue la entidad con el mayor aumento en el porcentaje de la población en situación de pobreza extrema, al pasar de 3,8% a 10,6% entre 2018 y 2020.

En Yucatán la población en pobreza extrema registró un alza de 6,5% a 11,3%, mientras que en Campeche aumentó de 9,5% a 12%. Tabasco pasó de 12,1% a 13,7%.

En estos cuatro estados había en conjunto 585,500 personas en pobreza extrema en 2018, pero dos años después, las entidades registraron un total de 906,500 pobres extremos.

Expertos en política social dijeron a Bloomberg Línea que los grandes proyectos de infraestructura pueden tener impacto en la economía de la península y en la reducción de la pobreza, pero esto podría suceder hacia el largo plazo; hasta ahora, el efecto sobre la reducción de la pobreza ha sido neutro.

Rodolfo de la Torre, director del Programa de Desarrollo Social con Equidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), señaló que es difícil que los proyectos por sí mismos hagan una diferencia en cuanto a las cifras de pobreza en el sureste del país heterogéneo, por lo que será complicado que las obras cambien la estructura económica de la región en el corto plazo.

“No hay hasta el momento algo que nos permita afirmar que va a haber un efecto sobre la pobreza de estas obras de infraestructura. Si acaso el corredor parece que sí tiene el potencial de detonar la actividad económica, pero las obras por sí mismas no están teniendo cambios notables en la circunstancia de pobreza de la población”

Rodolfo de la Torre

El excoordinador general de la Oficina de Investigación sobre Desarrollo Humano el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dijo que, en el caso de Quintana Roo, el estado donde aumentó más la pobreza extrema en términos relativos, el empleo que generan las obras del Tren Maya no compensó la pérdida de empleos del sector turismo.

Gonzalo Hernández Licona, director de la Red de Pobreza Multidimensional, Oxford, afirmó que las obras emblema del presidente no lograron frenar el aumento en la pobreza extrema en el sureste, aunque la apuesta sea que esas obras detonen el desarrollo económico de la región.

“El turismo tuvo un golpazo por la pandemia y eso no se pudo compensar con los empleos que hay para construir el Tren Maya”, consideró.

El tema económico, agregó, terminó pesando más que un tren o una refinería. “Quizá la apuesta será más a largo plazo”.

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