Guatemala — En abril de 2021, Guatemala pagó Q614.5 millones, es decir, casi US$82 millones al Fondo de Inversiones Ruso para la compra de ocho millones de dosis de vacunas Sputnik V.
El incumplimiento con las fechas establecidas de entrega provocó una serie de eventos desafortunados que derivaron a última hora en la entrega de cinco millones de dosis a tan solo días antes de finalizar el 2021 (con un vencimiento de tres meses), evitando que Guatemala pudiera hacer valer su derecho de reclamo al fondo.
El 28 de febrero se vencieron un total de 1.062,412 dosis, lo que equivale a una pérdida de Q84.2 millones (US$11.2 millones) para el Estado de Guatemala.
Las vacunas Sputnik V que se vencieron son del primer componente y en las bodegas del Ministerio de Salud hay 1.7 millones de dosis del segundo componente que se vencen en marzo.
¿A qué equivalen esos Q85 millones?
Bloomberg en Línea consultó a Karin Slowing y Óscar Chávez del Laboratorio de Datos, centro de pensamiento independiente que surgió en la pandemia del covid-19, a qué equivale la pérdida de esos casi Q85 millones, y esto fue lo que respondieron:
- Con esos recursos se pudo haber ampliado el presupuesto en un 44% del Programa de Atención al Migrante.
- Aumentar un 75% el presupuesto destinado a la educación extraescolar, que tiene como objetivo promover la educación básica, la capacitación para el trabajo y el desarrollo integral de la comunidad.
- Se pudo haber multiplicado por cinco el presupuesto para la educación inicial.
- Es más del doble del presupuesto anual que recibe la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan).
- Equivale al presupuesto que reciben varios hospitales nacionales al año.
- Se pudieron haber implementado 127 mil huertos familiares para agricultores.
En esa línea, Jonathan Menkos Zeissig, director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) lamentó el desperdicio de los recursos que bien pudieron enfocarse en mejorar estructuralmente el subsistema de salud pública o atender el resto de responsabilidades sanitarias que tiene el Estado.
Por ejemplo, en el 2021, el Ministerio de Salud Pública apenas destinó Q42.6 millones para infraestructura o, incluso, para revertir los recortes que se registraron en programas tales como el de prevención de la mortalidad de la niñez y la desnutrición crónica o el de prevención de la mortalidad materna. Al primero le redujeron, entre julio y diciembre de 2021, Q53.5 millones, y el recorte del segundo ascendió a Q14.5 millones, indicó Menkos.
Karina Paz, integrante del Grupo Parlamentario de Oposición y quien acudió el 28 de febrero a verificar el vencimiento de las dosis de Sputnik V en las instalaciones del Ministerio de Salud, señaló que “Guatemala no puede darse el lujo de malgastar los recursos cuando hay tantas necesidades en temas de salud, seguridad alimentaria, atracción de inversión, entre otros; y consideró que esos Q85 millones pudieron haber servido para la compra de vacunas pediátricas entre 5 y 11 años que aún no es una realidad en el país”.
La legisladora solicitó al Gobierno de Guatemala declarar lesivo el contrato con el fondo ruso, y comprar a otras casas farmacéuticas, pero al ritmo de la vacunación.
Una mala ejecución
Slowing aclaró que los recursos sí debían destinarse a la compra de las vacunas, porque existe una pandemia y el país necesita vacunar a su población, el problema es que se hizo de manera opaca a través de un interlocutor que no tuvo la capacidad de responder oportunamente.
“El dinero no fue mal asignado, lo incorrecto fue la negociación que interpuso intereses particulares al bienestar de la población, el gobierno de Guatemala decidió comprar una vacuna que no tenía autorización de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y tampoco de la FDA de los Estados Unidos, no había respaldo, pero proceden a comprarla, el contrato se negoció con la libertad para la empresa rusa y no hay salvaguardas para el país”, manifestó la investigadora.
Además, toleraron el incumplimiento de la entrega y no cuestionaron el contrato en su momento, por lo tanto, es un mal manejo de la negociación, enfatizó Slowing.
Por su lado, Óscar Chávez de Laboratorio de Datos agregó que en Guatemala sí se necesita comprar vacunas para poder cubrir a toda la población, pero el problema es la ejecución del plan de vacunación.
El gobierno de Guatemala volcó su plan de vacunación en las dosis de Sputnik V y no diversificaron la compra con otras marcas, como bien lo hicieron otros países. Si se hubiera generado un cronograma se hubiera podido evitar el vencimiento de vacunas acompañado de compra de congeladores y la logística necesaria para distribuir ese fármaco a todo el país.
Culpan a la población y no a la estrategia
El ministro de Salud, Francisco Coma, aseguró en una conferencia de prensa que las dosis se vencieron porque existe un rechazo de los guatemaltecos a vacunarse.
“Hemos tratado de poner al servicio de la población todas las vacunas de las diferentes marcas. Lamentablemente hay un rechazo de la población a la vacunación. De ninguna manera es una justificación, pero hay que decirlo”, dijo Coma en una conferencia en la sede del ministerio en la Ciudad de Guatemala.
En ese sentido, Menkos enfatizó que los gobiernos tienen que contar con una estrategia que les permita obtener los resultados deseados incidiendo sobre el contexto social y político.
El gobierno debe tomar más medidas para lograr que la población tome conciencia, cuente con los conocimientos correctos sobre los pro y contra de las vacunas y asuma la responsabilidad de vacunarse contra el covid-19, resaltó el economista.
La diputada Karina Paz calificó las declaraciones del ministro Coma como una “falta de ética” al culpar a la población, porque las campañas de información y concientización no han llegado, pese a que hay presupuesto para ello, por lo tanto, la desinformación y miedo ya se apoderó de la población.
Por ejemplo, a nivel internacional entre el 5 y 7% de la población no quiere vacunarse y en Guatemala supera el 60% es preocupante cuando la culpa es de las autoridades y del presidente Alejandro Giammattei, enfatizó la legisladora.
Chávez agregó que no es un problema de demanda sino de oferta porque el Gobierno no ha hecho por acercar la vacunación dado que aún hay departamentos y municipios con baja cobertura y pocos centros de vacunación, por lo tanto, todavía no se ha implementado una campaña de educación sobre su eficacia.
Otras vacunas también vencerán
El Laboratorio de Datos alertó que en los siguientes meses se observarán más lotes de vacunas venciéndose y no solo de Sputnik V sino de Moderna o AstraZeneca porque no hay capacidad de administrar 8 millones de dosis de aquí a junio.
“La estrategia es colocar las que ya se vencerán próximamente y descentralizar los recursos para enviarla a otros departamentos con poca cobertura como Izabal, Quiché, Huehuetenango y Alta Verapaz, pero no se ha podido realizar”, resaltó Chávez.
Menkos del Icefi recomendó que se debe elevar la cobertura de vacunación tomando en cuenta el contexto social, político, cultural y económico que vive el país. Especificar las acciones concretas a tomar para lograr la vacunación, que van más allá del hecho de tener vacunas. Las autoridades públicas deben trabajar y poner en práctica un plan para lograr:
- Confianza en las vacunas y en los servicios de salud.
- Conciencia, para que las personas sopesen, según la información científica disponible, los costos y beneficios de vacunarse.
- Conveniencia, es decir, facilitar el acceso de las personas a la vacuna.
- Responsabilidad Colectiva, comprensión y voluntad de proteger a los demás mediante la propia vacunación.