El ejército alemán no asusta a Putin. Ahora se está fortaleciendo

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Las fuerzas armadas de Alemania están “más o menos esqueléticas”, declaró el mes pasado el oficial militar de mayor rango del país, Alfons Mais, en reacción a la invasión de Ucrania por parte de Rusia. “Las opciones que podemos ofrecer a los políticos para apoyar la alianza son extremadamente limitadas. Todos lo vimos venir y no pudimos salir adelante con nuestros argumentos… ¡Esto no se siente bien! ¡Estoy enojado!”

En lugar de amonestar a Mais por insubordinación, el gobierno de Alemania estuvo de acuerdo con él. Dirigiéndose al Bundestag (Parlamento alemán) tres días después, el canciller Olaf Scholz anunció un fondo de inversión militar de 100.000 millones de euros (US$111.000 millones) y prometió que el país finalmente cumpliría con su obligación de la OTAN de gastar el 2 % de la producción económica en defensa (en lugar del 1,5% actual).

Fue un giro impresionante. La Alemania moderna ha usado durante décadas la vergüenza de dos guerras mundiales cataclísmicas para evitar ejercer el poder duro, prefiriendo en cambio limitar su ejército a la gestión de crisis internacionales o misiones de mantenimiento de la paz como en Afganistán.

Las fuerzas armadas de Alemania, o Bundeswehr, se han reducido a una mínima porción de su tamaño desde que terminó la Guerra Fría. El servicio militar obligatorio se eliminó en 2011. La falta de financiación era evidente: durante un ejercicio militar de la OTAN en 2014, una unidad de tanques alemana utilizó palos de escoba pintados para simular ametralladoras. Los aliados, incluido el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a menudo criticaron a las raídas fuerzas armadas de Alemania por su falta de recursos.

Ahora, la despreciable invasión de Vladimir Putin ha dejado en claro la vulnerabilidad del flanco oriental de Europa y ha fomentado una nueva apreciación por parte de Berlín de la necesidad de tener un ejército debidamente equipado para proteger la prosperidad y la libertad. “Necesitamos aviones que vuelen, barcos que puedan zarpar y soldados que estén óptimamente equipados para sus misiones”, dijo Scholz al parlamento.

Alemania no es el único socio europeo que se está comprometiendo a reforzar sus fuerzas armadas, pero su necesidad de ponerse al día es mayor, aunque también lo es su potencia económica.

Las deficiencias del Bundeswehr no se solucionarán de la noche a la mañana. Aunque 100.000 millones de euros (US$111.000 millones) parezca mucho dinero, los aviones de guerra y las fragatas no son baratos. El dinero simplemente garantiza que Alemania financie promesas anteriores a los aliados de la OTAN, me dijo Bastian Giegerich, director de defensa y análisis militar del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos. Esos compromisos incluyen proporcionar tres divisiones, compuestas de ocho a 10 brigadas en pleno funcionamiento, dentro de la próxima década. “Hacía mucho tiempo que se necesitaba una corrección de rumbo y requería algo dramático”, dijo.

En la prisa de Berlín por parecer que está haciendo algo, existe el riesgo de que algunos de estos fondos se malgasten. Las empresas de defensa ya están haciendo cabildeo por sus productos y una de ellas está preparando una lista de compras de 40.000 millones de euros (US$43.856 millones) para que los funcionarios la consideren.

Es importante que los esfuerzos de Alemania complementen los de sus socios de la alianza, en lugar de duplicarlos. En el pasado, los países europeos a menudo favorecían la tecnología nacional, lo que obstaculizaba la interoperabilidad entre aliados.

Otro desafío es equilibrar el apoyo financiero para los proyectos de defensa conjuntos europeos y al mismo tiempo garantizar que al menos algunos equipos se reciban rápidamente. Una disputa cada vez peor entre Airbus SE (AIR) y Dassault Aviation SA (AM) de Francia sobre el liderazgo de un futuro proyecto de aviones de combate europeos muestra el tipo de vientos en contra que enfrenta Alemania.

En algunos casos, Alemania necesitará recurrir a proveedores estadounidenses. Por ejemplo, el F-35 de Lockheed Martin Corp (LMT). es un competidor para reemplazar el viejo avión Tornado que transporta armas nucleares estadounidenses almacenadas en Alemania.

El país debe comenzar por hacer lo básico correctamente.

“Muy poco material, muy poco personal, demasiada burocracia” , así resumía la comisaria parlamentaria para las fuerzas armadas, Eva Högl, el año pasado en un informe muy crítico. Destacó cómo Alemania ha tenido problemas con la adquisición incluso de artículos pequeños, como trajes para clima frío, cascos o mochilas.

Los contratos más grandes enfrentan obstáculos burocráticos aún mayores: los pedidos que superan los 25 millones de euros (US$27,5millones) requieren la aprobación especial de un comité parlamentario. La ministra de Defensa, Christine Lambrecht, ahora planea eludir las normas europeas de contratación pública para que los contratos militares puedan adjudicarse más rápido.

El problema no es solo que los equipos tarden demasiado en entregarse o que los costos se disparen. Más de una quinta parte del armamento básico de Alemania no está listo para el combate y en algunas categorías importantes, la necesidad de actualizaciones y mantenimiento es mucho peor. Solo el 40% de los helicópteros están actualmente disponibles para su despliegue.

También faltan municiones básicas. Debido a que esto se puede fabricar comparativamente rápido, es probable que sea una de las primeras brechas que aborde Alemania. El coste estimado es de hasta 20.000 millones de euros (US$21.964 millones). La alemana Rheinmetall AG (RHM) se convertirá en una gran beneficiaria.

Más allá de eso, las necesidades del ejército alemán son muy variadas, y van desde un nuevo tipo helicóptero de transporte pesado hasta inversiones en comunicaciones digitales y ciberdefensa. Después de que los alemanes vieran cómo las bombas rusas esparcían miseria sobre Ucrania, es probable que fortalecer la defensa aérea y antimisiles también sea una prioridad más alta. Aquí, MBDA, una empresa conjunta de Airbus, BAE Systems Plc (BA) y Leonardo SpA (LDO), compite por desempeñar un papel.

Alemania también debería reconsiderar el tamaño total de sus fuerzas armadas. Reintroducir el servicio militar obligatorio puede no ser práctico, pero intensificar los esfuerzos de reclutamiento regular seguramente no es mucho pedir. Berlín ya prometió aumentar Bundeswehr a unos 203.000 efectivos militares activos en los próximos años, pero todavía está lejos, en torno a los 184.000.

Un ejército alemán más grande y mejor equipado podría hacer dudar más a Putin. Si no es ahora, ¿entonces cuándo?

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar