Economía de EE.UU. condenada a no crecer sin un mayor gasto de los consumidores

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El Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció el jueves que el gasto de los consumidores cayó un 0,4% en febrero con respecto a enero, ajustado por inflación. Puede parecer poco, pero el gasto real ha caído en tres de los últimos cuatro meses. Si no se fortalece el gasto de los hogares, la expansión económica está condenada a fallar.

El gasto de capital proporcionó un pequeño impulso a la economía, pero no recuperó las pérdidas de 2020, ya que persisten la incertidumbre empresarial y el exceso de capacidad. El gobierno federal ha proporcionado US$4,6 billones de estímulo fiscal desde que inició la pandemia, pero casi la mitad fue dinero transferido a las empresas y a los hogares, que ahorraron alrededor del 75% de los pagos, según las encuestas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. En cuanto al dinero gastado directamente por Washington en sueldos de empleados del gobierno, tanques, etc., fue sólo de US$1,5 billones del total de gastos presupuestarios de US$7,0 billones y la cantidad ha caído en cuatro de los últimos cinco trimestres en términos reales.

En el tercer trimestre de 2021, la acumulación de inventarios representó el 99% del aumento del 2,3% del Producto Interno Bruto real en tasas anuales y el 78% del aumento del 6,9% del cuarto trimestre. Gran parte de la acumulación de inventarios se produjo en previsión de un fuerte gasto de los consumidores si los hogares recurrían a su exceso de ahorro. Pero no lo hicieron. Por tanto, la liquidación del exceso de inventarios este año será un lastre para el crecimiento económico. Además, el déficit comercial crónico y creciente internacional es un lastre para la economía estadounidense, mientras cae el optimismo de las pequeñas empresas.

El aumento de las tasas hipotecarias desde el 3,22% de principios de año hasta el reciente 4,67%, la ausencia de nuevos pagos del gobierno a los hogares y la finalización de la huida de los apartamentos de las grandes ciudades a las viviendas de los suburbios y las zonas rurales deberían desinflar la burbuja de la vivienda unifamiliar. Las ventas de viviendas existentes cayeron un 7,2% en febrero respecto a enero y un 2,4% respecto al mismo mes del año anterior. El impacto de la debilidad de la vivienda se duplica cuando se incluyen los muebles de la casa, las comisiones de los agentes, los costos de mudanza y otros gastos relacionados. Mientras tanto, los inventarios de viviendas nuevas en venta son los más altos desde mediados de 2008 y seguirán subiendo aunque la demanda disminuya. El índice de mercado de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas ha pasado de 10 en 2008 a 79 en marzo, siendo 50 la línea divisoria entre crecimiento y contracción.

Mientras tanto, como reacción a la elevada inflación, la Reserva Federal se ha embarcado en una campaña para endurecer la política monetaria subiendo las tasas de interés. Este tipo de retrocesos suelen conducir a recesiones, lo que es aún más probable ahora que el banco central pasa de inyectar US$140.000 millones al mes en el sistema financiero mediante la compra de valores del Tesoro y respaldados por hipotecas a dejar que se reduzca su cartera acumulada de US$8,9 billones.

La inversión de la curva de rendimiento del mercado del Tesoro, con los tipos de las notas a 2 años superando a los de las notas a 10 años, es otra señal ominosa dado su historial de recesiones precedentes. También lo es la caída de los precios de las acciones en el primer trimestre, con el índice industrial Dow Jones un 4,6% abajo, el S&P 500 un 4,9% menos y el índice Nasdaq Composite un 9,1% menor que a principios del año. En la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, los mercados bajistas han encabezado o coincidido sistemáticamente con los repuntes de la actividad empresarial.

Por supuesto, las perturbaciones políticas, económicas y financieras mundiales provocadas por la invasión rusa de Ucrania añaden presiones recesivas adicionales.

Así pues, las perspectivas económicas de Estados Unidos están en manos de los hogares, y su poder adquisitivo está cayendo. Los salarios medios por hora aumentaron un 5,6% en marzo con respecto al año anterior, según informó el viernes el Departamento de Trabajo, pero por muy impresionante que sea, sigue estando por debajo del salto del 7,9% del Índice de Precios al Consumidor. Y los hogares son reacios a gastar sus ahorros acumulados, ya que la encuesta de sentimiento de la Universidad de Michigan revela una caída del 30% en la confianza en el último año.

Además, no hay pruebas de que los hogares prevean que la inflación seguirá siendo elevada en los próximos años y, por tanto, se apresurarán a comprar bienes ahora antes de que los precios suban aún más, como hicieron a finales de los años 60 y 70. Este exceso de demanda presiona los inventarios y la capacidad, por lo que los precios suben, confirmando las expectativas de inflación y generando una espiral autoalimentada. Hoy, sin embargo, las encuestas de la Fed de Nueva York revelan que los consumidores prevén una inflación anual del 3,8% en los próximos tres años.

Además, el poder adquisitivo de los hogares se ve mermado por el abandono de la población activa provocado por la pandemia. Las tasas de participación laboral, del 68,3% para los hombres y del 56,6% para las mujeres, siguen siendo inferiores a los niveles anteriores a la pandemia, del 69,3% y el 57,9%. Además, 1,5 millones de trabajadores más se han jubilado antes de lo que suponían las tendencias anteriores, según la Fed de Dallas.

En lugar de gastar sus ahorros, los estadounidenses siguen reduciendo sus deudas en relación con sus ingresos después de impuestos. La revalorización de las viviendas ocupadas por sus propietarios y de las carteras de acciones desde el comienzo de la pandemia son también fuentes potenciales de fondos para alimentar el gasto. Pero los propietarios predominantes de esas clases de activos son hogares de altos ingresos que ya tienen sus deseos y necesidades de gasto cubiertas y no responden mucho a las fluctuaciones de los precios de los activos.

Los ingresos de los hogares después de impuestos aumentaron con cada una de las tres rondas de estímulo, pero el gasto de los consumidores cayó después de la primera ronda en 2020 y apenas se movió con el segundo y tercer pago en 2021. Desde que se produjo la pandemia a principios de 2020, los ingresos después de impuestos han aumentado en US$1,7 billones, pero el gasto de los consumidores ha aumentado poco más, o sea US$1,9 billones.

Con la caída de los ingresos reales y la reticencia de los consumidores estadounidenses a gastar los ahorros acumulados por los estímulos relacionados con la pandemia, y mucho menos los desembolsos de los ingresos corrientes, el crecimiento económico de este año será mínimo. Y puede ser negativo, ya que la acumulación de inventarios anterior se revierte.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Andrea González