Riqueza petrolera de Guyana plantea riesgos para economía que más crece en el mundo

La economía del país crecerá un 47% este año, según una previsión del Fondo Monetario Internacional

Por

Bloomberg — La economía de más rápido crecimiento del mundo, Guyana, está tratando de evitar que una ola de riqueza petrolera traiga consigo efectos secundarios no deseados, según el vicepresidente Bharrat Jagdeo.

El gobierno quiere proteger al país de la llamada enfermedad holandesa, por la que un auge de los recursos provoca desequilibrios económicos y un declive en otros sectores, dijo Jagdeo.

“Estamos decididos a no seguir ese camino”, dijo Jagdeo el martes, en una entrevista en Bloomberg TV. “Por eso la diversificación de la economía es tan crucial en este momento”.

La economía crecerá un 47% este año, según una previsión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso se suma a un crecimiento del 20% en 2021, y del 43% en 2020.

El país de 800.000 habitantes, que limita con Brasil y Venezuela, se está transformando gracias a los vastos yacimientos de petróleo en alta mar descubiertos en 2015 por Exxon Mobil Corp. (XOM) El gobierno aprobó el año pasado leyes para crear un fondo soberano, y está impulsando el gasto en educación, sanidad e infraestructuras, para garantizar que los recursos no se despilfarren, dijo Jagdeo.

Compañía Nacional de Petróleo

La única nación de habla inglesa de Sudamérica también está considerando canalizar recursos hacia una compañía petrolera nacional, para la que buscaría un socio estratégico mientras sopesa la concesión de nuevas licencias de exploración, dijo Jagdeo.

La producción de petróleo aumentará a unos 800.000 barriles diarios en 2025, dijo Jagdeo. Esto significa que podría superar a Kuwait y convertirse en el mayor productor mundial per cápita. Hasta hace poco, el país no producía nada de crudo, a pesar de que su vecino Venezuela posee las mayores reservas del mundo.

El producto interior bruto anual aumentará a más de US$16.000 millones el año que viene, el triple que en 2020, según el FMI.

Con asistencia de Kevin Crowley.

Este artículo fue traducido por Andrea González