Cien años de visión: Cómo Arca Continental convirtió la economía circular en una ventaja de negocio

Arca Continental ha integrado la economía circular a su modelo de negocio como una capacidad estratégica que fortalece competitividad, resiliencia y abastecimiento de largo plazo. Con más de 15 años impulsando infraestructura de reciclaje grado alimenticio y una visión sistémica para sus empaques, la empresa ha construido una cadena de valor que conecta diseño, recuperación, reciclaje e incorporación de resina reciclada al proceso productivo.

Una conversación con David Moreno, líder de la función sostenibilidad corporativa en Arca Continental, sobre cómo la economía circular se convirtió en una ventaja competitiva y en una pieza central de la estrategia de negocio de la compañía.

En el año en que Arca Continental cumple un siglo de historia, la compañía llega con resultados que reflejan una visión empresarial sostenida en el tiempo. Durante 2025, recicló más de 13 millones de botellas de PET diariamente a través de PetStar, e incorporó más de 36% de resina reciclada en promedio en sus botellas a nivel global. Más que cifras de desempeño ambiental, estos avances son evidencia de una estrategia que ha convertido la economía circular en una palanca de creación de valor, resiliencia operativa y preparación para el futuro.

“Invertir en economía circular es invertir en una ventaja competitiva. Es proteger al negocio hoy para construir un futuro sostenible hacia adelante”, afirma David Moreno, gerente de Sostenibilidad Corporativa de Arca Continental. En la empresa, la sostenibilidad dejó de ser un conjunto de iniciativas aisladas para integrarse a decisiones de inversión, diseño, operación y abastecimiento, con una lógica transversal que responde tanto al contexto del mercado como a la visión de largo plazo que ha guiado a la organización desde sus orígenes.

En una industria donde las decisiones de capital suelen medirse por retornos de corto plazo, Arca Continental ha apostado por desarrollar capacidades que fortalecen el negocio a largo plazo. Esa visión parte de una metodología interna que identifica riesgos, oportunidades y tendencias de industria en los territorios donde opera, y traduce esa lectura en decisiones que elevan su resiliencia, anticipan exigencias futuras y refuerzan la solidez de su cadena de valor.

Petstar: infraestructura estratégica de una cadena de valor circular

En 2011, cuando la economía circular aún no ocupaba el lugar que tiene hoy en la agenda empresarial, Petstar fue adquirida por embotelladores de Coca-Cola en México liderados por Arca Continental con un objetivo claro: desarrollar la capacidad industrial necesaria para recuperar botellas postconsumo, reciclarlas y reincorporarlas como materia prima en nuevas botellas. Dos años después, en 2013, Petstar se convirtió oficialmente en la planta de reciclaje de PET grado alimenticio más grande del mundo, título avalado por la firma especializada PCI del Reino Unido. En 2018 sumó otro hito al obtener, con su resina reciclada, la certificación Cradle to Cradle, que evalúa criterios de inocuidad, inclusión social, economía circular, agua y energía.

Con el paso de los años, esa capacidad no ha dejado de ampliarse. En 2023, Arca Continental y sus socios anunciaron una nueva inversión de más de 2 mil millones de pesos para expandir el acopio y el reciclaje, y en 2025 ejecutaron una inversión adicional que llevó la inversión acumulada en Petstar por encima de los 5 mil millones de pesos. Detrás de esa infraestructura existe una red que da escala al modelo: cerca de 24 centros de acopio y alrededor de 36,000 recuperadores de base que forman parte activa de una cadena de valor diseñada para cerrar el ciclo del envase.

“Lo más estratégico de Petstar no es solo la planta, sino el sistema completo que hace posible su operación”, explica David Moreno, gerente de Sostenibilidad Corporativa de Arca Continental. El material que procesa la instalación existe porque detrás hay una cadena logística, social e industrial articulada desde el diseño del empaque. Desde el momento en que se concibe un nuevo producto, la compañía considera qué ocurrirá con ese envase después del consumo: qué materiales facilitan su reciclaje, qué tintas son compatibles con el proceso, cómo mejorar su recuperación y cómo reincorporar valor a partir de esa decisión inicial.

Economía circular: una decisión estratégica de negocio

La pregunta en cualquier sala de consejo no es solo cuánto cuesta invertir en economía circular, sino qué capacidades genera para el negocio. David Moreno plantea tres razones concretas. La primera responde al mercado: consumidores e inversionistas consideran cada vez más criterios ambientales en sus decisiones. La segunda se relaciona con el abastecimiento: asegurar resina de PET reciclada de calidad se vuelve una ventaja estratégica para la operación. La tercera mira hacia adelante: anticiparse a un entorno regulatorio más exigente fortalece la preparación de la empresa y reduce riesgos futuros.

Los resultados muestran que esta lógica ya opera a escala: 5,500 millones de botellas reciclables cada año, que en 2025 se tradujeron en más del 36% de material reciclado en las nuevas botellas del embotellador. En otras palabras, la economía circular dejó de ser una aspiración para convertirse en una capacidad tangible del negocio.

Escalar este modelo exige coordinación entre todos los eslabones de la cadena de valor. No basta con diseñar empaques reciclables si no existe infraestructura para recuperarlos; tampoco basta con contar con plantas de reciclaje si los envases no regresan al sistema en condiciones adecuadas. Por eso, la economía circular depende de decisiones conectadas entre diseño, acopio, reciclaje, logística y participación del consumidor. “Una correcta disposición del envase puede hacer que toda la cadena sea más eficiente”, señala David Moreno.

A cien años de su fundación, Arca Continental llega con una convicción respaldada por resultados: cuando la sostenibilidad se incorpora desde el diseño del negocio y se sostiene con disciplina de largo plazo, deja de ser un costo adicional para convertirse en una fuente de competitividad, resiliencia y creación de valor. “En el futuro”, anticipa Moreno, “vamos a dejar de usar la etiqueta de sostenible, como finanzas o productos sostenibles. Va a ser simplemente la forma en que hacemos negocios.” Para Arca Continental, esa forma de hacer empresa, que comenzó con el profundo sentido de responsabilidad social de sus fundadores, es ahora parte central de su estrategia de crecimiento responsable y visión de largo plazo.