El modelo petrolero de Guyana crece a ritmo récord, pero enfrenta la prueba del precio del crudo

El país sudamericano viene creciendo a un ritmo frenético gracias al hallazgo de petróleo offshore.

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El auge petrolero transformó de manera acelerada la economía de Guyana y la posicionó como el país de mayor crecimiento de América Latina y el Caribe. Con una población cercana a 800.000 habitantes, el país sudamericano se convirtió en el mayor productor de petróleo per cápita del mundo y registró una expansión económica sin precedentes, impulsada casi exclusivamente por el desarrollo del sector energético, según el informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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El documento del organismo internacional se refiere a los riesgos en una eventual caída del petróleo, aunque aclaró que mientras no caiga por debajo de los US$28 sigue siendo redituable la producción en Guyana. Actualmente, el Brent oscila en torno a los US$64.

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Producción en fuerte expansión

La producción de petróleo pasó de 120.000 barriles diarios en 2019 a un estimado de 650.000 barriles en 2024 y alrededor de 900.000 barriles diarios en noviembre de 2025. Este salto se tradujo en un crecimiento real promedio del 41% durante los últimos seis años, acompañado por un fuerte aumento del ingreso per cápita.

En 2024, el petróleo explicó el 75% del Producto Interno Bruto (PIB), frente a una participación prácticamente inexistente antes del inicio del boom petrolero.

El giro en el sector externo

El impacto también se reflejó en el sector externo. Las exportaciones de crudo impulsaron un cambio estructural en la balanza de pagos y permitieron que la cuenta corriente fuera positiva en 2022, por primera vez en casi 43 años.

La relación exportaciones/PIB pasó de un promedio del 33% entre 2015 y 2019 a cerca del 70% entre 2020 y 2024, con el petróleo representando el 87% del total exportado en 2024.

Como resultado, el superávit comercial se consolidó y se espera que alcance el 21% del PIB entre 2025 y 2030, aun con un fuerte aumento de las importaciones vinculadas a bienes de capital.

Ingresos fiscales y rol del Estado

Los ingresos petroleros también fortalecieron las cuentas fiscales. El informe del BID señala que los recursos fiscales son abundantes y que el gasto público planificado ronda el 25% del PIB, financiado en gran parte por los ingresos del crudo.

Para 2025, los ingresos petroleros se proyectaban por encima de US$5.000 millones, equivalentes a cerca del 20% del PIB. No obstante, una porción relevante de estos recursos no se destina al gasto corriente, sino que se canaliza al Fondo de Recursos Naturales, creado para administrar la volatilidad de los precios del petróleo, garantizar beneficios intergeneracionales y generar margen de maniobra ante eventuales shocks externos.

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Efectos sobre la economía no petrolera

El aumento de la inversión pública tuvo efectos indirectos sobre otros sectores de la economía. La construcción lideró el crecimiento del PIB no petrolero, apoyada en grandes proyectos de infraestructura, como rutas, puentes, hospitales y un proyecto de gas a energía orientado a reducir los costos de electricidad en un 50%.

La manufactura también mostró un desempeño destacado, con tasas de crecimiento de dos dígitos en los últimos dos años, favorecida por mejoras en la conectividad, el capital humano y la digitalización.

El riesgo de un recorte en el precio del petróleo

El informe advierte que el impacto económico futuro dependerá en gran medida de la evolución de los precios del petróleo. Según proyecciones citadas por el BID, los precios del crudo podrían caer a US$60 en 2026, y mantenerse en ese rango hacia 2030. Una baja de precios implicaría menores ganancias del sector petrolero, reducción de los ingresos fiscales y posibles recortes en las inversiones previstas.

Más volumen como factor de amortiguación

Ese impacto se vería parcialmente compensado por el aumento del volumen de producción. Guyana prevé elevar la producción hasta 1,5 millones de barriles diarios en 2029, con la entrada en operación de tres nuevos proyectos, lo que duplicaría el nivel actual. A los precios proyectados, el sector seguiría siendo rentable, ya que el precio de equilibrio del petróleo en Guyana se ubica en torno a US$28 por barril. Entre 2019 y 2028, las inversiones en el sector petrolero se estiman en US$77.000 millones.

Inflación y desafíos macroeconómicos

El BID también señala riesgos adicionales, como el aumento de los precios de importación, en particular de alimentos, y el deterioro de los términos de intercambio, factores que podrían presionar la inflación y complicar la política monetaria.

En ese contexto, el principal desafío para Guyana será administrar el auge petrolero y sus riesgos en un escenario de precios internacionales más bajos, sin comprometer la estabilidad macroeconómica.