Buenos Aires — La expectativa de que algunos de los principales lineamientos económicos de la Argentina puedan mantenerse incluso frente a una alternancia política empieza a aparecer entre los empresarios. Equilibrio fiscal, inflación baja y una economía con mayor peso exportador son algunos de los cambios que el sector privado comienza a considerar más difíciles de revertir.
Así lo planteó la economista, cofundadora y CEO de Abeceb, Mariana Camino, que aseguró que aun con la incertidumbre típica de los años electorales “hay muchos empresarios que empiezan a entender que incluso para un gobierno alternativo hay más incentivos de mantener el rumbo con equilibrio fiscal, inflación baja y un exportador que deshacerlo”, debido a que esos cambios ya están modificando comportamientos y mejorando el desempeño de algunas economías regionales.
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Camino explicó que una eventual alternancia podría traer matices, incluso importantes, pero no necesariamente implicaría un cambio estructural sobre todo lo que genera, sobre todo en exportación y divisas”, afirmó.
También marcó el desafío de “cómo se conecta la renta de los sectores que funcionan con la economía más interna para que reactive”.
“Para un inversor me parece que es alentador lo que sucede en la dinámica del RIGI y va a seguir”, sostuvo. Para Camino, la explicación es que esas inversiones “no tienen que ver con un ciclo corto electoral” sino con “procesos de mirada larga”.
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El dólar encima de $1.800
En materia cambiaria, Camino dijo que no espera una crisis, aunque sí observa una mayor búsqueda de cobertura frente a la incertidumbre. Proyectó un tipo de cambio de entre $1.800 y $1.900 hacia fin de año y consideró que “el Gobierno tiene instrumentos para mantenerlo o controlarlo”.
“No vemos ahí una crisis cambiaria, pero sí vemos que hay un tema de confianza, volatilidad electoral y financiera. Hoy hay mucha dolarización, cobertura”, señaló.
La inversión, el dato que más preocupa
Pese a esa perspectiva de mayor continuidad, Camino marcó como uno de los principales puntos débiles de la economía el bajo nivel de inversión.
“El dato que más me preocupa es la inversión, que está muy baja, 15 puntos del producto es poco, apenas conservás los stocks”, advirtió.
Para este año, señaló que ajustó la proyección de crecimiento del PBI a 2,4% mientras que para el próximo esperan una expansión del 3%. Sin embargo, aclaró que no proyectan una recuperación fuerte de los sectores más ligados al mercado interno.
“Puede haber una recuperación, pero va a ser muy en el margen”, sostuvo. Entre los factores que podrían aportar algo de dinamismo mencionó la trayectoria descendente de la inflación y la recuperación del salario real, aunque no espera que alcancen para modificar significativamente la radiografía sectorial en el corto plazo.
En ese escenario, Camino consideró que el crecimiento del próximo año “va a seguir liderado por lo transable” y planteó que uno de los interrogantes será si el fuerte desempeño exportador consigue trasladarse hacia el resto de la economía.
“Lo que se espera es que tal vez este boom de exportaciones, inédito, récord, pueda arrastrar un poco, contagiar un poco la inversión”, señaló.
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La apertura económica, advirtió Camino, también dejó expuestas con rapidez las debilidades de una parte de la industria manufacturera. Mientras algunas compañías tienen “espalda financiera” para encarar una transformación con capital propio, otras enfrentan mayores dificultades porque “no tienen el financiamiento, no tienen la adopción tecnológica necesaria para ganar productividad” o carecen del talento requerido para tomar decisiones en ese proceso. “Hay un montón de déficit que quedaron expuestos muy rápidamente por este proceso, sin anestesia, de apertura”, sostuvo.