Bloomberg Línea — Viajar en 2026 será sinónimo de estrategia al máximo. Y no solo por la búsqueda de una buena oferta, sino gracias a un inestable escenario rodeado de inflación, precios que se mueven como un subibaja y los programas de lealtad como moneda de cambio.
Aunque la búsqueda de experiencias genuinas sigue orientando la brújula de los trotamundos empedernidos, los destinos son, en gran medida, definidos por otros factores como los escapes relámpago y los tratamientos de bienestar con sonido, según un pronóstico del New York Times que repasamos a continuación.
La economía en forma de K define el segmento
“El turismo está a la baja, pero algunos precios se están disparando”, señaló el diario.
Los economistas apuntan que la economía en forma de K marcará el rumbo de un polarizado sector. Por un lado, los viajeros de alto poder adquisitivo gastarán en tarifas y experiencias premium, mientras que quienes resienten la inflación recortan viajes no esenciales.
Ante el panorama, algunas marcas de primer nivel pueden ofrecer ofrecer descuentos en días con poca demanda, pero sin reducir sus precios para no comprometer su halo de exclusividad.
Viajes fugaces
Este año será más común escuchar historias de viajeros que realizan viajes trasatlánticos y en solo días recorren destinos tan exóticos como las pirámides de Egipto. El medio lo denomina “microvacaciones”: huidas relámpago a destinos lejanos.
Además de una lista de destinos pendientes, muchos de estos viajeros apuestan por estas escapadas motivados por el ahorro y por sacar máximo provecho a sus pocos días de viaje. “Algunos se inspiran en la idea de estirar al máximo sus días limitados de vacaciones pagadas; otros buscan ‘jugar’ con los puntos de lealtad para escapadas rápidas a ciudades como Barcelona o Londres; y algunos más se sienten atraídos simplemente por el reto”, señaló el diario.
Efectos curativos del sonido, al alza
Atrás quedaron las inmersiones en aguas bajo cero como sinónimo de bienestar. Mientras el turismo de sueño se abre paso, también lo hacen los viajes que involucran los efectos curativos de sonido como una experiencia de bienestar, según el diario. “Hoteles, retiros de bienestar y clubes privados están siguiendo cada vez más ese camino, al ofrecer experiencias sonoras diseñadas por ingenieros de audio en escenarios, spas y domos creados específicamente para ello”.
Los viajeros irán a rincones como Tailandia en busca de sesiones de vibroacústica y en Latinoamérica, destinos como Costa Rica verán un despegue con este tipo de alternativas que incorporarán “piso vibroacústico y proyecciones de 360 grados para guiar hasta a 30 personas hacia un estado de mayor descanso”.
Programas de lealtad menos engorrosos
Este año, los viajeros se despedirán de esos complejos programas de lealtad cuyos puntos y beneficios solían perderse. En su lugar, proliferarán programas más amigables y simplificados. “Las actualizaciones recientes y las herramientas de navegación de terceros están facilitando la acumulación y el uso de puntos tanto para viajes como para actividades”, de acuerdo con el New York Times
A lo largo de 2026, se verán canjes más ágiles, transferencias de puntos entre distintas compañías y las empresas diversificarán su oferta, permitiendo que los puntos puedan cambiarse por experiencias VIP, encuentros con celebridades o boletos para el Mundial 2026.
Experiencias, el detonador de los viajes
“Las vivencias exclusivas y auténticas se han vuelto cada vez más atractivas para los viajeros, al punto de que en ocasiones determinan la elección del destino, señaló el diario. Por ello, en 2026 los viajes servirán como un acumulador de experiencias, una aproximación que tendrá un eco particular en la generación Z.
Este grupo poblacional concibe los viajes, “más como una forma de desarrollo personal, por lo que los programas que ofrecen experiencias significativas o exclusivas conectan muy bien con ellos”, explicó al medio Erifili Gounari, directora ejecutiva y fundadora de Z Link, una agencia de marketing enfocada en las generaciones jóvenes.