¿Puede la alta relojería ir en sintonía con la inédita racha que tiene el oro? La firma Piaget responde de forma contundente con el lanzamiento del reloj Polo 79 Two-Tone, cuya llegada coincide con los históricos precios de US$5.500 por onza que ha alcanzado el metal.
El ejemplar elaborado en una suntuosa combinación de oro amarillo y blanco es una nueva edición del Polo 79, que nació de los archivos de la casa suiza y que llegó al mercado en 2024 para celebrar los 150 años de la firma. En esa ocasión se lanzaron modelos elaborados en dos distintos tipos de oro para reinterpretar el Polo, el reloj-joya de 1979.
El nuevo reloj combina ambos en un diseño que es una declaración de principios sobre el uso del oro en tiempos en los que alternativas como el platino o el acero inoxidable ocupan un lugar privilegiado en las grandes casas relojeras. “Piaget solo mide el tiempo en oro”, defiende la firma en un comunicado, donde destaca el carácter de coleccionismo que rodea a la pieza. “El resurgimiento del Two-Tone refleja la creciente apreciación de los coleccionistas contemporáneos por relojes que equilibran el espíritu deportivo con una versatilidad refinada”.
Elaborado con técnicas como cepillados o pulidos, el Polo 79 Two-Tone destaca por su caja y brazalete en oro blanco con gallones en oro amarillo que le dan textura visual. La esfera de oro macizo también integra ese balance con sus agujas de oro amarillo. Todo bajo una estética ultradelgada.
La proeza ultraplana del ejemplar se logró al incorporar el calibre de manufactura 1200P1, un movimiento mecánico con microrrotor con apenas 2,35 milímetros de altura. “Este logro técnico garantiza que el reloj conserve el perfil sedoso y elegante en la muñeca que se ha convertido en sinónimo del enfoque de Piaget hacia la elegancia deportiva de lujo”, explicó la firma en un comunicado.
Comercializado en US$103.606, según la guía Watch Pages, el reloj integra también una caja de 38 milímetros que se fusiona con el brazalete. “El resultado es un reloj excepcionalmente cómodo, que se adapta con naturalidad a una amplia variedad de tamaños de muñeca y ocasiones”.
Los detalles no se quedan ahí y el reverso del reloj también ofrece una dosis de diseño y técnica: su cristal de zafiro permite ver el movimiento que materializa el saber hacer ultraplano que le ha dado fama a Piaget, que luego de más de un siglo preserva su dominio absoluto del trabajo en oro.