Buenos Aires — El Tesoro argentino afrontará este viernes 9 de enero vencimientos de deuda por unos US$3.700 millones con bonistas privados, correspondientes a los intereses de todos los bonos soberanos en dólares y capital de los tramos 2029 (amortiza 10%) y 2030 (amortiza 8%).
Desde el bróker Facimex Valores estimaron que el Tesoro deberá afrontar pagos por US$4.490 millones y que, de ese total, US$3.753 millones serán cobrados por inversores privados y US$737 millones por organismos estatales.
Pedro Siaba Serrate, jefe de estrategia de Portfolio Personal Inversiones (PPI), estimó que el Gobierno deberá pagar alrededor de US$690 millones a otros sectores del Estado nacional y entre US$3.600 y US$3.700 millones irán a manos privadas.
Teniendo en cuenta que las cifras asignadas a manos privadas son similares, la pregunta que surge es si habrá reinversión del sector privado, que ayude a bajar el riesgo país.
La evidencia reciente, analizó Facimex Valores, sugiere que la reinversión en bonos Globales luego de los cobros semestrales ha sido, en términos históricos, más bien modesta.
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Esta sociedad de Bolsa examinó el comportamiento de estos instrumentos a partir de la dinámica de precios en las 20 ruedas previas y posteriores a cada cobro semestral ocurrido en enero y julio entre 2021 y 2025. El ejercicio se realizó utilizando el precio promedio ponderado por monto emitido de los globales, considerando precios clean en el exterior.
Al observar la mediana de los diez episodios analizados, Facimex Valores destaca que el precio promedio de los Globales muestra una suba acotada del 0,6% entre el mes previo al cobro (t-20) y el momento del cobro (t). Sin embargo, ese movimiento positivo tiende a revertirse posteriormente: entre el cobro (t) y el mes siguiente (t+20), el precio promedio registra una caída del 1,1%.
El equipo de análisis también subraya un matiz relevante: la mediana refleja una suba más marcada, del 3,9%, entre el mes previo al cobro (t-20) y las dos semanas anteriores al cobro (t-10). Según la interpretación de Facimex Valores, este comportamiento estaría influido, al menos en parte, por factores estacionales, en particular el cierre de año que suele impactar sobre los pagos de enero.
En conjunto, la lectura que propone la firma es clara: históricamente, los flujos provenientes de los cupones no se tradujeron en una reinversión significativa en Globales. Por el contrario, esos cobros parecieron funcionar más como una ventana para la toma de ganancias y la posterior reasignación hacia otros asset class.
La incógnita que deja planteada Facimex Valores —y que hoy sobrevuela el mercado— es si el contexto actual será suficiente para quebrar ese patrón histórico o si, una vez más, la experiencia pasada volverá a repetirse.
En ese marco, Siaba Serrate aportó su visión en diálogo con el podcast La Estrategia del Día, de Bloomberg Línea. Allí, planteó que su escenario base es el de una tasa de reinversión medianamente relevante, aunque cree que puede ser menos significativa que en otras oportunidades, por matices coyunturales que limitarían la magnitud.
Según explicó, hay dos factores puntuales a tener en cuenta en esta fecha en particular. El primero está vinculado al posicionamiento de los jugadores locales.
Con la última información oficial disponible, observó que hacia el tercer trimestre de 2025 los inversores domésticos redujeron su tenencia de bonos. Durante los meses de mayor incertidumbre política —especialmente en el período que abarcó desde las elecciones provinciales en la Provincia de Buenos Aires hasta las elecciones de medio término—, los jugadores locales habrían comenzado a desarmar posiciones, mientras que los compradores marginales volvieron a ser los bonistas del exterior.
Esta lectura encuentra respaldo en los datos: la participación local en el outstanding de bonos bajo legislación de Nueva York cayó desde niveles cercanos al 31% hasta alrededor del 27,9%. En la visión de Siaba Serrate, este punto es clave, ya que los inversores locales suelen ser los más proclives a reinvertir las rentas que generan estos instrumentos. Una menor tenencia doméstica, por lo tanto, podría traducirse en una tasa de reinversión más acotada.
El segundo elemento que destacó está relacionado con el calendario corporativo. Este período marca el inicio para que las compañías comiencen a girar dividendos correspondientes a los resultados de 2025. En ese contexto, cree que es probable que de manera gradual algunas empresas empiecen a desarmar posiciones en bonos en dólares que hasta ahora funcionaban como resguardo de dividendos o utilidades acumuladas de ejercicios anteriores.
Para dimensionar el proceso, Siaba Serrate recordó que en septiembre de 2020, al momento de la reestructuración de la deuda, la participación de jugadores locales en los bonos bajo legislación de Nueva York era de apenas 8,6%, frente a cerca del 28% en la actualidad. En la medida en que continúe la normalización y se levanten restricciones, es razonable esperar que los inversores locales sigan reduciendo posiciones de forma gradual.
En síntesis, su diagnóstico es que, aun cuando se espera una reinversión significativa, existen argumentos concretos para anticipar que esta podría ser menor a la observada en otros episodios, como consecuencia de un menor peso de los inversores locales y de nuevas necesidades de liquidez asociadas al pago de dividendos.
¿Qué sucedió con los bonos en la fecha de corte de cupón?
Ayer, tanto los Globales como los Bonares operaron ex cupón (t+1) ya que el primer pago de 2026 se realizará hoy. Esto implica que quienes los adquieran el jueves no tuvieron derecho a cobrar este pago, a menos que operen en contado inmediato. En ese contexto, la deuda hard dollar no tuvo un buen jueves y cerró con caídas promedio de 25 centavos.
Advertencia sobre el repo
Más allá de que los bonos argentinos no tuvieron buenas jornadas luego del anuncio del repo por US$3.000 millones, la mayor parte de los informes de brokers ha tenido una mirada positiva respecto del anuncio, dado que bajó el spread de tasa, lo que debería redundar en una mejora de mediano plazo. Sin embargo, un reporte publicado por Aurum Valores menciona una advertencia al respecto.
Según señala la sociedad de bolsa que desde fines de 2017 la deuda argentina con acreedores privados y organismos internacionales atravesó un cambio estructural de magnitud, no solo en términos de volumen sino, fundamentalmente, en la composición y calidad de los acreedores. En aquel momento, los acreedores considerados “privilegiados” representaban cerca del 20% del total de la deuda (excluida la intra sector público nacional), mientras que en la actualidad ese porcentaje se aproxima al 40%.
Aurum Valores remarca que la naturaleza senior o semi senior de este tipo de deuda la vuelve muy difícil —o directamente improbable— de ser objeto de reestructuraciones o canjes con quitas. Si bien este no es un factor que hoy esté sobre la mesa, dadas las señales de voluntad de pago por parte del gobierno actual, el análisis cobra relevancia en escenarios alternativos de estrés financiero severo.
En ese tipo de contextos, advierte el informe, los acreedores privados serían quienes deberían absorber quitas más significativas, ya sea en términos nominales o de valor presente neto, para restablecer la sostenibilidad de la deuda.
Desde esta perspectiva, la comparación con 2017 resulta clave: en aquel entonces, la proporción de deuda senior o semi senior era sensiblemente menor a la actual, lo que modificaba el margen de maniobra ante eventuales reestructuraciones.
Por último, Aurum Valores agrega que, en la medida en que el Gobierno continúe apelando a mecanismos similares a los utilizados en 2025 para afrontar vencimientos —como repos o financiamiento de organismos internacionales—, la participación de este tipo de acreedores podría seguir aumentando. En su visión, este factor no debería descartarse como uno de los elementos que ayudan a explicar la dificultad para lograr una baja del riesgo país más pronunciada y sostenida en el tiempo.