El gobierno británico pidió a la FIFA que investigue si la selección argentina incumplió sus normas al exhibir una bandera en apoyo al reclamo de soberanía de su país sobre las Islas Malvinas tras derrotar a Inglaterra en la semifinal del Mundial.
Después de que Argentina remontara el marcador con dos goles en los minutos finales para sellar la victoria en un partido cargado de tensión el miércoles, los jugadores, entre ellos la estrella Lionel Messi, celebraron con una bandera de un aficionado que decía: “Las Malvinas son Argentinas”. El Reino Unido ejerce la soberanía sobre el archipiélago situado frente a la costa argentina y ambos países libraron una guerra por ese territorio en 1982.
“Es totalmente inapropiado”, declaró el secretario de Empresas y Comercio del Reino Unido, Peter Kyle, a Sky News el jueves. “La política debe mantenerse al margen del fútbol: ese es un principio muy claro de la Copa del Mundo”, afirmó, antes de añadir: “Creo absolutamente que la FIFA debería investigar este asunto”.
El portavoz del primer ministro saliente del Reino Unido, Keir Starmer, indicó el jueves que el jefe de gobierno coincide en que la FIFA debe investigar el caso, aunque considera que cualquier eventual sanción corresponde exclusivamente al organismo.
Los líderes de la oposición fueron más allá. El líder del Partido Liberal Demócrata, Ed Davey, afirmó que los jugadores argentinos que celebraron con la bandera “deben ser excluidos de la final”. Por su parte, Nigel Farage, del partido Reform UK, dijo sentirse “indignado” por la conducta de los futbolistas, aunque sostuvo que la principal prioridad para el Reino Unido es “fortalecer rápidamente la Marina Real”.
La bandera parece infringir el reglamento de la FIFA, que establece que las selecciones pueden ser objeto de medidas disciplinarias por “el uso de gestos, palabras, objetos o cualquier otro medio para transmitir un mensaje que no sea apropiado para un acontecimiento deportivo, en particular mensajes de carácter político, ideológico, religioso u ofensivo”.
La vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, publicó una fotografía de la celebración en X y escribió: “Prohibieron llevarlas a la cancha y se olvidaron que las llevamos en la sangre y el corazón”.
La selección argentina vistió camisetas azul oscuro, en lugar de la tradicional albiceleste, como homenaje al equipo que derrotó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de 1986, partido recordado por el controvertido gol de la “mano de Dios” de Diego Maradona.
En los días previos al encuentro, dirigentes políticos y futbolistas argentinos aprovecharon el primer enfrentamiento mundialista frente a Inglaterra en más de 20 años para volver a poner el foco sobre la disputa por las Islas Malvinas. La guerra de 1982 por la soberanía del archipiélago dejó alrededor de 900 muertos.
“El Mundial puede que no sea nuestro, pero las Islas Malvinas sí lo son”, afirmó el portavoz del primer ministro saliente, Keir Starmer, quien además “desea suerte a ambos equipos en la final, especialmente a España”.
En medio del aumento de las tensiones, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina informó el miércoles por la noche que el 13 de julio presentó una protesta formal ante la Embajada británica por lo que calificó como el tránsito “ilegal” del buque HMS Medway por aguas argentinas. Según la Cancillería, el recorrido se realizó sin la consulta ni la notificación correspondientes.
El Ministerio de Defensa del Reino Unido respondió que el buque realizó “una visita logística de rutina” a Punta Arenas, en Chile, entre el 5 y el 8 de julio, en apoyo a las investigaciones polares del British Antarctic Survey.
“La travesía desde las Islas Malvinas hasta Chile y de regreso se realizó por la ruta directa más viable, teniendo en cuenta la seguridad operativa y las condiciones meteorológicas para garantizar una entrega oportuna”, señaló el ministerio.
Un funcionario británico aseguró que el Gobierno del Reino Unido notificó previamente a las autoridades argentinas sobre la operación logística prevista y sostuvo que el paso por aguas territoriales argentinas se realizó bajo el régimen de “paso inocente”, contemplado en las normas marítimas de las Naciones Unidas.
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