Si bien Argentina ha logrado una importante compresión de riesgo país desde finales de 2023, aún no ha conseguido que ninguna de las grandes agencias de crédito suban su nota a la categoría B, en la cual se incluyen a emisores altamente especulativos, y dejar atrás la C, zona en la cual los bonos son considerados cuentan con “riesgos sustanciales”, según las metodologías aplicadas.
En ese sentido, Fitch Ratings, una de las grandes calificadoras de riesgo del mundo, publicó un informe en el que señaló qué debería suceder para que el país suba un escalón. Actualmente, esta firma le asigna a Argentina, como emisor en moneda extranjera a largo plazo, una calificación crediticia CCC+. Subir un peldaño le permitiría pasar a B-.
De los países de América Latina y el Caribe que Fitch sigue solo hay tres en ese rango: Argentina, Ecuador (también CCC+´) y Bolivia (CCC).
¿Qué debería suceder para que Argentina pase a la categoría B, según Fitch?
El paso de Argentina hacia la categoría B, dentro de la escala de Fitch Ratings, está condicionado principalmente a la mejora de su posición externa y a un acceso más sólido y sostenible al financiamiento de mercado, más que a los avances ya observados en materia fiscal o inflacionaria.
VER MÁS: Argentina anuncia nuevo bono en dólares de ley local: cuánto busca colocar
Según la calificadora, la principal vulnerabilidad crediticia del país continúa siendo la débil liquidez externa y la limitada flexibilidad de financiamiento. Aunque se registraron progresos en el equilibrio de las cuentas públicas y en la desaceleración de la inflación, la acumulación de reservas y el fortalecimiento del frente externo son los factores determinantes para una eventual mejora de la nota.
Según Fitch, la exigüidad deja expuesta al régimen de deslizamiento administrado del tipo de cambio ante cambios en la confianza, shocks externos o episodios de endurecimiento monetario.
El informe de Fitch Ratings reseña que Argentina ha comenzado a sumar reservas a partir del cambio de esquema cambiario. No obstante, la calificadora señala que aún es temprano para determinar si la acumulación será sostenida. “La recuperación económica y un tipo de cambio fuerte podrían impulsar la demanda de dólares para importaciones y turismo”, menciona el estudio. Y puntualiza que, si bien la posición energética muestra una mejora estructural respecto de años anteriores, la dinámica cambiaria sigue siendo sensible a factores internos y externos, y persisten algunos controles de capital para empresas cuya eventual flexibilización podría generar presiones adicionales.
El documento reflexiona que la evolución de las reservas también incide en la posibilidad de recuperar acceso pleno a los mercados internacionales.
De acuerdo con Fitch, no existe un umbral específico de reservas que active automáticamente una mejora de calificación. La acumulación debería ser significativa y consistente con una estrategia que la agencia considere sostenible. Del mismo modo, un mayor acceso al financiamiento externo y señales de que ese acceso puede mantenerse en el tiempo respaldarían una eventual suba de nota.
VER MÁS: FMI respalda agenda de reformas de Milei, pero pide “mitigar los costos de la transición”
En este contexto, los vencimientos por US$4.300 millones en bonos en dólares previstos para julio constituyen un punto de referencia relevante, para la firma de análisis financiero. Además, las incertidumbres asociadas al calendario electoral del próximo año refuerzan la importancia de contar con mayores colchones de liquidez para enfrentar posibles episodios de volatilidad financiera.