Gobierno argentino habría inyectado pesos al mercado antes de la última licitación de deuda

Así lo estimó un informe de la consultora 1816. El estudio señala que, desde ahora, los analistas deberán ser más “cautelosos” para evaluar el impacto que tienen las subastas en la liquidez.

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Movimientos registrados en las cuentas del sector público y en el sistema financiero en la antesala de la última licitación en pesos sugieren que el resultado oficial podría no reflejar completamente el impacto sobre la liquidez. De acuerdo con un informe de la consultora 1816, el Tesoro habría realizado operaciones previas que implicaron una inyección de fondos, lo que relativiza el financiamiento neto informado tras la subasta.

Bloomberg Línea se comunicó con el Ministerio de Economía para consultar por la supuesta inyección de liquidez, pero no obtuvo una respuesta.

Según detalló 1816 en un reporte fechado el 5 de abril, el lunes 30 de marzo —un día antes de la liquidación de la licitación— los depósitos en pesos del Gobierno en el Banco Central cayeron en torno a $2,12 billones respecto de la jornada previa. En paralelo, los encajes de los bancos aumentaron aproximadamente $2,93 billones. Para la consultora, esta dinámica sugiere que esos recursos se canalizaron hacia el sistema financiero de manera transitoria.

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La hipótesis central del informe —basada en información pública disponible y no confirmada de manera directa— es que el Tesoro habría recomprado deuda en el mercado secundario antes de la licitación. En particular, 1816 señala una operación sobre el bono ajustado por inflación TZX27 por unos $1,94 billones a valor de mercado, que habría sido acordada el viernes 27 de marzo bajo modalidad T+1.

Ese movimiento coincidiría con una reducción en el stock en circulación de ese título, algo que —según remarca la consultora— suele ocurrir en contextos de canje o recompra. En este caso, no se registró un canje formal, lo que, para 1816, refuerza la hipótesis de una intervención directa del Tesoro en el mercado secundario.

El informe agrega que el inversor que habría vendido esos títulos —posiblemente un banco privado con tenencias relevantes— luego habría participado en la licitación primaria, adquiriendo el bono TZXS8. De este modo, habría extendido la duración de su cartera, en una operación que implicó una reasignación de activos más que un ingreso genuino de nuevos fondos al Tesoro.

Este punto es clave para interpretar el resultado de la licitación. El Ministerio de Economía informó un rollover de 138,5%, equivalente a financiamiento neto por $3,07 billones. Sin embargo, 1816 sostiene que esa cifra incluye el efecto de la operación previa sobre el TZX27.

Al descontar ese componente, la consultora estima que el roll over “genuino” habría sido de 114,2%, lo que implica un financiamiento neto más acotado, en torno a $1,13 billones.

Según 1816, esta diferencia también ayuda a explicar por qué la licitación no tuvo un impacto significativo en la liquidez del sistema ni en las tasas de corto plazo. El informe señala que el stock de operaciones de pase (repo) del Banco Central cayó cerca de $1,81 billones entre el lunes 30 y el martes 31 de marzo, un ajuste menor al esperable ante una absorción de fondos de mayor magnitud.

Para la consultora, la inyección previa de liquidez habría amortiguado el efecto contractivo de la licitación. En otras palabras, parte de los pesos que el Tesoro absorbió en la subasta ya habían sido previamente volcados al mercado mediante la recompra de deuda.

El informe también introduce otros elementos sobre la dinámica del mercado de deuda en pesos. Por un lado, destaca que algunos inversores muestran disposición a extender plazos en instrumentos ajustados por inflación, pasando de vencimientos en 2027 a 2028, en función de los rendimientos ofrecidos.

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En este caso, 1816 señala que el TZX27 habría sido recomprado a una tasa cercana a CER (es decir, inflación) + 2,6%, mientras que el nuevo bono TZXS8 se colocó en torno a CER + 7,6% de Tasa Nominal Anual (TNA) a 180 días, con rendimientos implícitos a futuro más elevados, lo que habría incentivado el cambio de cartera.

El informe también menciona que la diferencia entre la caída de depósitos y el monto de la operación podría explicarse, en parte, por compras de divisas por parte del Tesoro para afrontar vencimientos con organismos internacionales ese mismo día.

Por último, 1816 advierte que este tipo de operaciones obliga a revisar la forma en que se evalúan las licitaciones del Tesoro. La interacción entre el mercado secundario y las colocaciones primarias puede alterar la lectura sobre el financiamiento efectivo y su impacto monetario.

A partir de ahora los analistas deberemos ser más cautelosos para evaluar el impacto que tienen las licitaciones en la liquidez”, señala el informe.