Bloomberg — Los esfuerzos del presidente Javier Milei por reactivar la economía argentina tras décadas de declive están perdiendo impulso, lo que supone un obstáculo político de cara a las elecciones presidenciales del año que viene.
Economistas recortaron sus previsiones de crecimiento para este año al 2,7%, desde el 3,5% que proyectaban en diciembre pasado. La cifra dista mucho del 5% que su gobierno contempló en el presupuesto anual, aunque aún es mejor que la recesión heredada por el libertario cuando asumió el cargo.
Muchos analistas consideran ahora que la expansión se está estancando, algo que habría parecido casi impensable tras la victoria del líder libertario en las elecciones legislativas de octubre del año pasado. Algunos sostienen que la desaceleración del crecimiento es consecuencia de la decisión de Milei de no volver a los mercados internacionales.
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“La economía se encuentra actualmente estancada: desde el pasado diciembre hasta hoy, la economía no ha crecido en términos ajustados estacionalmente”, señaló Bárbara Guerezta, directora de estrategia macro y soberana de Latin Securities Argentina. “El gobierno decidió mantener una política monetaria mucho más restrictiva de lo que esperábamos al no recurrir al endeudamiento exterior, y esa fue una de las razones por las que revisamos nuestra proyección”.
Guerezta rebajó su previsión de crecimiento a un rango del 2% al 2,5%, desde el 3% al 3,5%, en línea con un vuelco generalizado observado entre los economistas de Buenos Aires.
La desaceleración complica la siguiente fase del experimento económico de Milei. La campaña de austeridad inicial de su gobierno frenó la inflación y ayudó a estabilizar la economía, que incluso el Fondo Monetario Internacional consideraba que estaba al borde de una crisis en toda regla. Esos recortes del gasto surtieron efecto más rápido de lo que muchos esperaban. La segunda parte —preparar el terreno para una recuperación más sólida— está resultando más difícil.
La producción argentina se habría contraído un 0,4% en el segundo trimestre, según la encuesta más reciente del Banco Central entre economistas. Esto supone una revisión a la baja de un punto porcentual completo respecto del sondeo anterior. En lo que va del año, la actividad económica creció un 1,9% hasta junio, frente a un ritmo del 6,1% un año antes, según cifras oficiales.
Los economistas también señalan que la recuperación no solo está perdiendo fuerza, sino que se está volviendo cada vez más desigual. La minería, la energía y la agricultura —impulsadas por la formación de shale de Vaca Muerta, los enormes yacimientos de litio y un sólido sector agrícola— están aportando gran parte del impulso, mientras que la industria manufacturera, la construcción y el comercio se debilitan.
“Las ventas nunca llegaron realmente a estabilizarse. A veces repuntan y luego vuelven a caer. Es un serrucho”, señaló Miguel Jacobawsky, propietario de una empresa de envases de plástico con 60 empleados en el Gran Buenos Aires. Su fábrica opera a menos de dos tercios de su capacidad, mientras que los gastos generales siguen aumentando en dólares, lo que reduce los márgenes, ya que no puede traspasar íntegramente esos incrementos a los clientes.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, también ha reconocido la pérdida de dinamismo. La economía ha estado creciendo en torno al 2% anual desde 2024, “mucho más lentamente de lo que nos gustaría”, afirmó el 14 de agosto en la Bolsa de Mendoza. Insistió en que la política monetaria seguirá siendo restrictiva en el futuro inmediato.
El deterioro de las perspectivas complica la candidatura de Milei a la reelección el año que viene, a pesar de su logro más destacado: haber reducido la inflación de tres dígitos hasta situarla hoy en torno al 34%.
Lo que dice Bloomberg Economics...
“Un sólido aumento de la actividad en junio no logró compensar las considerables contracciones de los dos meses anteriores, lo que dejó el crecimiento argentino en territorio negativo en el segundo trimestre y plantea un riesgo a la baja para nuestra previsión del 2,7% para todo el año”.
— Jimena Zúñiga, economista especializada en Argentina
La pregunta que muchos se plantean ahora es si los votantes darán más importancia a su éxito a la hora de controlar los precios o a sus dificultades para reactivar la economía. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se encuentran entre los mayores generadores de empleo del sector privado argentino, y la persistente debilidad del sector podría costarle a Milei el apoyo el año que viene.
“Si el gobierno no presta atención a lo que están pasando las pymes, este sector no lo apoyará en 2027”, afirmó Jacobawsky.
Las encuestas de opinión pública ofrecen señales de alerta. Un sondeo de AtlasIntel realizado en julio situó el índice de aprobación de Milei en 37,1%, cerca del mínimo de su presidencia. El índice de confianza en el gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella se mantiene cerca de los niveles más bajos de su mandato, aunque por encima de los de otros presidentes argentinos recientes en igual período.
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“Si llegamos cerca de las elecciones con bajos niveles de aprobación, un mercado laboral débil y una actividad económica estancada, eso podría generar mucho nerviosismo en los mercados financieros”, dijo Todd Martínez, director sénior y codirector de calificaciones soberanas para las Américas de Fitch Ratings.
Teniendo en cuenta factores estadísticos como los efectos de arrastre, los analistas prevén un crecimiento prácticamente nulo este año.
“Sin inversión, en medio de cierres de empresas y sin creación de empleo formal, la economía argentina no avanza ni retrocede”, señaló Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora Equilibra, que prevé un crecimiento de apenas el 2% este año.
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