Buenos Aires — El Gobierno argentino difundió el lunes pasado su hoja de ruta financiera para 2026-2027, con el detalle de los vencimientos en moneda extranjera del Tesoro y las fuentes previstas para cubrirlos. La iniciativa fue recibida positivamente por los analistas de mercado, aunque persiste la mirada de que su ejecución dependerá de supuestos exigentes en materia de financiamiento externo y acumulación de divisas.
En ese contexto, Bloomberg Línea recogió las miradas de distintas consultoras y brokers para conocer las reacciones de los expertos.
Invecq: el esquema financiero mejora la visibilidad, pero exige un fuerte esfuerzo cambiario
La consultora Invecq calificó como una señal positiva que el Gobierno haya presentado una hoja de ruta con alternativas claras para afrontar los vencimientos de los próximos años y señaló que el calendario de 2026 está prácticamente cerrado, algo que el mercado ya descontaba.
Sin embargo, advirtió que todavía restaría conseguir más de US$16.600 millones entre lo que queda de 2026 y 2027, al tiempo que el esquema plantea una elevada exigencia sobre el balance cambiario.
Según la consultora, para 2027 el Tesoro necesitaría sumar unos US$13.500 millones para completar su programa financiero mediante distintas fuentes. A su vez, el BCRA enfrentará un desafío adicional por los vencimientos de Bopreales por US$5.374 millones. Si bien una parte podría no pagarse en efectivo si esos títulos son utilizados para cancelar impuestos (unos US$3.800 millones), eso implica otro supuesto que deberá cumplirse.
En materia cambiaria, Invecq estimó que el BCRA debería comprar unos US$13.000 millones en 2026 para atender los pagos al Tesoro, los vencimientos de Bopreales y la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI. Dado que la autoridad monetaria ya acumuló cerca de US$11.400 millones, consideró que ese objetivo luce alcanzable.
Para 2027, en cambio, la exigencia subiría: el BCRA debería sumar casi US$11.000 millones, en un año electoral y con mayores riesgos sobre la demanda de cobertura cambiaria.
La consultora señaló además que el contexto externo podría ser menos favorable, con menores ingresos de divisas por exportaciones ante la baja del precio del petróleo y una recuperación de la actividad que podría impulsar las importaciones. Como respaldo, el Gobierno mantiene disponible el swap con Estados Unidos, aunque aclaró que sería utilizado como herramienta de contingencia y no como parte del escenario base.
Por último, Invecq remarcó que una eventual reapertura del mercado internacional de deuda podría aliviar las necesidades de financiamiento, aunque dependerá de una mayor baja del riesgo país y de condiciones externas favorables. En ese sentido, resaltó la reciente compresión del EMBI argentino, que cayó más de 80 puntos básicos en el último mes y podría abrir una ventana para nuevas emisiones en mejores condiciones.
Adcap: el regreso a Wall Street puede esperar y el Gobierno prioriza financiamiento de menor costo
Adcap Grupo Financiero destacó que el Gobierno mantiene una estrategia orientada a minimizar el costo del financiamiento y que, por ahora, no tiene necesidad de forzar un regreso a los mercados internacionales. La firma señaló que el escenario base no contempla nuevas emisiones externas en 2026 ni 2027, aunque esa alternativa seguiría disponible si las condiciones de mercado resultan más favorables.
El holding advirtió que el principal desafío podría estar en el frente cambiario. Según sus cálculos, las compras de dólares del Tesoro al BCRA, sumadas a los pagos de Bopreal, implicarían que la autoridad monetaria debería adquirir más de US$9.000 millones en 2027. En un año electoral, esa demanda de divisas podría generar presión sobre el mercado cambiario.
Por otro lado, Adcap destacó los avances en la estrategia de deuda en pesos: menor costo financiero, mayor extensión de plazos y un aumento de la proporción de vencimientos posteriores a octubre de 2027. Según su análisis, la deuda en moneda local con vencimiento posterior a las elecciones pasó de representar cerca del 15% a casi el 40%, reduciendo los riesgos de refinanciamiento durante el ciclo electoral.
GMA Capital: el riesgo pasa por el frente cambiario y político
Para GMA, el principal riesgo no está en la aritmética del programa, sino en las condiciones en las que deberá ejecutarse, especialmente por tratarse de un año electoral.
La firma identificó tres focos de atención: la acumulación de reservas necesaria para que el Tesoro compre dólares al BCRA, la capacidad del mercado local para seguir refinanciando deuda en moneda extranjera bajo legislación argentina y los vencimientos de Bopreal, que agregan presión sobre la demanda de divisas.
En el frente cambiario, GMA recordó que el programa financiero señala que el Tesoro necesitará adquirir US$4.900 millones al BCRA, y agregó que la autoridad monetaria deberá sumar unos US$8.000 millones de reservas netas en el marco del acuerdo con el FMI.
A eso se agregan vencimientos de Bopreal por aproximadamente US$4.400 millones. En un contexto electoral, con mayor demanda privada de cobertura, GMA Capital mencionó que el equilibrio de divisas será más exigente.
En materia de financiamiento, GMA Capital remarcó que el Gobierno seguirá dependiendo principalmente del mercado local, ya que el escenario base no contempla un regreso a los mercados internacionales.
Aunque la refinanciación funcionó hasta ahora, advirtió que 2027 será una prueba distinta, con una curva de deuda en dólares que ya incorpora una prima electoral y podría implicar mayores costos o una menor demanda para renovar vencimientos.
Outlier: 2027 será la prueba clave
Outlier sostuvo que el esquema financiero presentado por el Gobierno despeja buena parte de las dudas sobre 2026, pero trasladó el foco al próximo año, cuando aumentan los vencimientos y el cumplimiento dependerá de supuestos más exigentes.
La consultora subrayó la flexibilidad del equipo económico para modificar la estrategia y aprovechar distintas oportunidades de financiamiento. Según su análisis, las compras de reservas del BCRA y las emisiones de deuda en dólares bajo legislación local fueron elementos centrales para cerrar el frente financiero de 2026, pese a que no eran componentes centrales del discurso oficial previo a las elecciones.
De cara a 2027, Outlier señaló que, si bien el esquema financiero presenta un equilibrio entre necesidades y fuentes, su ejecución dependerá de objetivos exigentes, como las compras de divisas al BCRA, las emisiones locales de deuda, las privatizaciones y otras fuentes de financiamiento, en un año electoral.
En ese contexto, la firma consideró que lo más prudente sería avanzar con el cierre del financiamiento durante la primera mitad del año para reducir la exposición a episodios de volatilidad. Según Outlier, una mayor dolarización de carteras o tensiones electorales podrían llevar a flexibilizar algunas de las fuentes previstas.
Por último, la consultora enfatizó que la estrategia oficial se apoya en la idea de que el paso del tiempo puede jugar a favor del Gobierno. La consolidación del superávit fiscal, la desinflación y la estabilidad cambiaria permitirían, según esta visión, una reducción del riesgo país y menores costos de financiamiento, sin necesidad de acceder a los mercados internacionales en condiciones desfavorables.