¿Qué opciones tiene el gobierno de Javier Milei para estimular la economía?

Un informe privado evalúa caminos mediante los cuales el Ejecutivo podría dar un empujón a la actividad, aunque el mismo documento reconoce que es difícil que el oficialismo recurra a estos mecanismos.

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Buenos Aires — A falta de 14 meses para las elecciones de 2027, algunos analistas privados empiezan a ver con cierta preocupación el deterioro en la imagen del Gobierno argentino y el consecuente ruido que podría generar en el mercado una profundización de esta tendencia. En virtud de ello, surgen hipótesis sobre qué medidas podría tomar la administración Milei para reactivar la economía y, de esa forma, mejor el ánimo de la población de cara a los comicios.

“Una pregunta que escuchamos recurrentemente es qué puede hacer el Gobierno para revertir la situación”, destaca un informe de la consultora Econviews, que dirige Miguel Kiguel. Los propios autores del estudio admiten que “la respuesta tiene varias aristas, pero casi todas las opciones implicarían un costo para alguna de las vacas sagradas que tiene el Gobierno: la inflación, el tipo de cambio o el equilibrio fiscal”.

Dentro del combo de opciones disponibles, Econviews menciona como una que es viable, pero inexplorada por el Gobierno, la utilización del Fondo de Garantía y Sostenibilidad de ANSeS para financiar obra pública o impulsar el crédito hipotecario.

Las opciones de estímulo

La primera opción que analiza Econviews es una política fiscal expansiva, a través de un aumento del gasto en áreas como obra pública o jubilaciones. Pero la propia consultora reconoce que esa posibilidad entra en conflicto directamente con el objetivo de mantener el déficit fiscal en cero, por lo que la consultora la descarta como una alternativa viable.

Una segunda posibilidad sería recurrir a una política monetaria más expansiva, con una reducción de las tasas de interés para intentar impulsar el crédito y, a través de ese canal, la actividad económica. Econviews advierte, sin embargo, que esta estrategia enfrenta varios obstáculos. Por un lado, para que el recorte de tasas tenga un efecto significativo sobre la economía debería trasladarse a buena parte de las tasas activas, que todavía se encuentran en niveles elevados.

Además, el elevado nivel de mora lleva a los bancos a mantener una postura más restrictiva a la hora de otorgar nuevos préstamos, ante el riesgo de que los deudores no puedan cumplir con sus obligaciones.

Pero el principal problema, según la consultora, es el posible impacto sobre el mercado cambiario. Una reducción de las tasas podría incentivar la dolarización de las carteras de los inversores y generar presión sobre el tipo de cambio. En ese escenario, el estímulo monetario podría terminar trasladándose también a los precios, con un efecto contrario al objetivo de consolidar la desinflación.

La tercera alternativa sería permitir un tipo de cambio más elevado, con el objetivo de mejorar la competitividad de sectores como la industria, la construcción y el turismo. Se trata, no obstante, de una opción que el Gobierno descarta, en línea con su estrategia de mantener la inflación bajo control.

El FGS como cuarta alternativa

“Una alternativa que casi no aparece en la discusión es el uso del FGS para financiar obra pública o para darle mayor volumen al crédito hipotecario. Esta opción no tiene costo fiscal ni implica emisión monetaria, pero el gobierno por alguna razón difícil de entender no avanza en destrabarla”, sostiene el informe.

Flexibilizar encajes: Outlier

La consultora Outlier pone el foco en la recuperación del crédito como una vía para que la economía vuelva a ganar dinamismo. Esta firma consigna que el crédito no solo puede impulsar la actividad, sino que también constituye una fuente endógena de creación de pesos.

En ese sentido, Outlier plantea que sería clave flexibilizar los requisitos de encajes y, particularmente, avanzar hacia una mayor integración diaria de los mismos. El objetivo sería que el sistema financiero vuelva a ampliar el mecanismo de creación endógena de pesos y pueda acompañar la recuperación de la actividad.

Dicho planteo llega a pesar de que la semana pasada, el propio presidente del BCRA, Santiago Bausili, rechazó que la entidad pudiera avanzar en esa dirección en el corto plazo.

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Según el análisis de Outlier, esta estrategia podría incluso permitir que el esfuerzo de esterilización y el sostenimiento de un techo extraordinario y transitorio para el tipo de cambio en ARS$1.500 pierdan relevancia si el crédito vuelve a dinamizarse.

La consultora advierte, no obstante, que una mayor generación de pesos podría implicar riesgos adicionales para la administración del tipo de cambio y la inflación. Pero recuerda que ya hubo dos episodios en los que la supuesta falta de pesos no impidió que los agentes se dolarizaran y ejercieran presión sobre el mercado cambiario.

Por eso, desde Outlier consideran que una mayor acumulación de reservas podría reducir esos riesgos. Dentro de esta óptica, el fortalecimiento del colchón de divisas permitiría avanzar hacia una gestión más flexible del tipo de cambio, al tiempo que una recuperación del crédito podría darle a la economía una fuente adicional de dinamismo.

Encuestas esquivas para el Gobierno

“Los sondeos de la Universidad Torcuato Di Tella y AtlasIntel–Bloomberg, dos de los más escuchados por el mercado, muestran que la imagen del Gobierno cayó a mínimos de la gestión, después de varios meses de deterioro”, alerta el estudio de Econviews.

Y concluye: “Lo preocupante es que no se percibe que la situación económica se vaya a revertir en el corto plazo, principalmente porque no se vislumbran mejoras inmediatas en el empleo ni en los salarios reales, mientras que los datos de inversión muestran caídas en los últimos cuatro trimestres”.