La actividad lechera boliviana atraviesa una situación crítica que llevó a la Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz (Fedeple) a declarar la emergencia del sector.
La organización sostiene que la oferta interna de leche se contrajo 28% a nivel nacional, un descenso que, según los referentes productivos, compromete la sostenibilidad de la cadena láctea y su permanencia en el país.
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El reclamo principal del gremio apunta al sistema de control de precios vigente desde 2012, al que consideran incompatible con el aumento sostenido de los costos de insumos, transporte y alimentación del ganado. Desde la dirigencia de Fedeple Santa Cruz, su presidente, Juan Manuel Rojas, sostuvo que el esquema actual limita la capacidad de los productores para trasladar las variaciones de costos a los ingresos.
En sus declaraciones, describió el mercado como una estructura “asfixiada por la regulación”, y advirtió que, si no se introducen cambios, la actividad podría perder competitividad y reducir su escala productiva.
Los datos difundidos por el sector muestran una tendencia descendente en la producción y en la cantidad de actores económicos involucrados. En el último lustro, la producción boliviana acumuló una merma de 351 millones de litros de leche, mientras que más de 250 establecimientos productivos dejaron de operar. Esto representa una reducción cercana al 28% en la base de productores activos.
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El impacto territorial también se percibe en Santa Cruz, donde el volumen de producción se redujo en más de 100.000 litros diarios, con efectos sobre el suministro y sobre el movimiento económico regional vinculado a la cadena láctea.
Los valores de referencia fijados para la compra de leche también son cuestionados por el sector. Los productores señalan que los precios oficiales —Bs 4,45 en Santa Cruz, Bs 4,50 en los Valles y Bs 4,55 en el Altiplano— resultan insuficientes para cubrir los costos reales de producción en el campo. Aunque se realizaron distintas reuniones con autoridades nacionales para discutir la situación, el sector sostiene que todavía no se publicó una resolución que modifique la política de bandas de precios.
Ante la falta de cambios, los productores alertan que el país podría verse forzado a aumentar las importaciones de lácteos en el corto plazo para compensar la menor oferta interna.
Advertencia de PIL
Según destaca un artículo publicado por el diario El Deber, la empresa PIL Bolivia advirtió que la regulación asimétrica del precio de la leche impuesta por el Estado está generando un fuerte desequilibrio en toda la cadena láctea, afectando la sostenibilidad de la industria y del propio sistema productivo.
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La nota periodística refleja que el gerente Legal e Institucional de la compañía, Javier Basta, recordó que el precio de la leche blanca líquida se mantuvo congelado durante una década, pese al sostenido incremento de los costos operativos y a un entorno económico adverso, marcado —entre otros factores— por el impacto del contrabando.