La actividad industrial y comercial de Bolivia atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años, al punto de que un empresario del sector industrial consideró que la situación actual supera a la registrada durante la pandemia de Covid-19.
El conflicto acumula 52 días de escalada y 26 días de bloqueo con la sede de gobierno cercada.
Parálisis industrial
Gonzalo Morales, presidente de la Cámara Nacional de Industriales, afirmó que el nivel de paralización de empresas es mayor al observado durante la emergencia sanitaria. Según explicó, numerosas industrias, comercios y compañías han dejado de operar en medio de una caída de la actividad económica que afecta a distintos sectores.
VER MÁS: Paz lanza advertencia a sectores que mantienen bloqueos en Bolivia: “El tiempo se acaba”
En diálogo con el diario El Deber, el dirigente sostuvo que el consumo de los hogares se ha concentrado principalmente en alimentos, mientras que otros rubros, como turismo, indumentaria y textiles, enfrentan una fuerte retracción de la demanda.
A su juicio, este cambio en los patrones de gasto está contribuyendo al cierre de empresas y a la suspensión de actividades productivas.
Morales atribuyó parte de esta situación a los bloqueos y al cerco sobre el departamento de La Paz, que han generado dificultades para el abastecimiento de materias primas, insumos industriales, alimentos y medicamentos. Según indicó, las restricciones han afectado el funcionamiento de las empresas durante más de un mes y mantienen paralizada una parte importante de la actividad económica.
El titular de la entidad también advirtió sobre el impacto económico de los bloqueos. De acuerdo con sus estimaciones, las pérdidas para el país oscilan entre US$50 millones y US$60 millones diarios. Bajo ese cálculo, el costo acumulado tras más de 30 días de interrupciones rondaría los US$2.000 millones.
Asimismo, consideró que el contexto actual dificulta los esfuerzos para reactivar la economía boliviana y atraer nuevas inversiones. En ese sentido, planteó que el sector privado debería estar enfocado en recuperar la actividad productiva, un objetivo que, según afirmó, se ve obstaculizado por la persistencia de los bloqueos y la consecuente paralización de empresas.