Bloomberg Línea — Mientras la inteligencia artificial domina los titulares y atrae volúmenes sin precedentes de capital, Kevin Efrusy — conocido en Silicon Valley como uno de los primeros inversionistas de Facebook — sigue un camino diferente.
El inversor estadounidense considera que la “fiebre” de la IA en mercados desarrollados, como Estados Unidos, puede, paradójicamente, crear un entorno de inversión más racional y menos sobrecalentado para empresas de otros sectores en América Latina, que a menudo operan fuera del radar de los fondos globales.
“La IA es obviamente muy real y está impactando a todos los sectores de una forma u otra. La atención que recibe es sin duda bien merecida”, afirma Efrusy en una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea.
“Pero, para mí, que llevo una década invirtiendo en América Latina, el hecho de que la atención se centre en otro lugar es fantástico. Porque todavía hay empresas realmente importantes que se están construyendo en otras áreas, y estas no perderán completamente la intermediación ni quedarán obsoletas por la IA”.
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Según él, entre esas empresas se encuentran negocios que operan en el segmento de consumo o en marketplaces, que se verán favorecidos por la IA y verán aumentados sus márgenes.
Con más de 15 años dedicado a las inversiones en Brasil, Efrusy realizó recientemente una inversión secundaria en Azos, empresa que opera en el sector de los seguros, en una ronda de financiación de Serie C codirigida con Kaszek por valor de R$125 millones (US$24,2 millones), reafirmando así su apuesta por el potencial de los mercados emergentes.
La visión del inversor estadounidense contradice la lógica de muchos de sus pares, que buscan la próxima empresa de crecimiento exponencial en la región de San Francisco. Para Efrusy, la menor atención de los inversionistas estadounidenses convencionales es una bendición.
“Lo peor que le puede pasar a cualquiera de estos sectores es que estén sobrefinanciados. Porque entonces habrá siete competidores para cualquier buena idea”, dice el directivo, que busca apoyar la construcción de negocios con “economías racionales” y sostenibles a lo largo del tiempo.
Efrusy es una especie de socio “emérito” de Accel, una de las gestoras de capital de riesgo estadounidenses más conocidas. Se incorporó a la firma de inversiones a principios de siglo, tras vender su empresa Curio, creada en 1997, a IBM.
En la gestora estadounidense, fue uno de los primeros inversores en aportar capital a Facebook, hoy Meta Platforms, en 2005. Más alejado de las decisiones de Accel, Efrusy invierte con su propio capital y cuenta con unas 30 startups de América Latina en su cartera.
En Brasil, su principal foco de atención, Efrusy figura en la tabla de capitalización de startups como Wellhub, Quinto Andar y Flash, además de haber invertido en Pismo, adquirida por Visa en 2023.
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Oportunidades
Según el inversor, aunque el ecosistema latinoamericano no cuenta con el capital necesario para crear la próxima OpenAI o Anthropic, existen oportunidades significativas en otros frentes. Para él, la IA será una herramienta poderosa para las startups locales.
“Hay una gran oportunidad de entrenar una IA única que se adapte a ciertos problemas que son exclusivos de Brasil, por ejemplo”, dice. “Los pacientes brasileños son muy diferentes de los pacientes estadounidenses, lo que permite que los ecosistemas en desarrollo se centren en soluciones nacionales y regionales”.
El momento también es muy ventajoso para la región, que hoy convive con ecosistemas más maduros. Efrusy recuerda que cuando comenzó a estudiar la región, el mercado era incipiente y el sueño de muchos de los emprendedores o de las personas que salían de sus países era vivir en el extranjero y construir algo en Estados Unidos.
A lo largo de los años, ella ha observado no solo la expansión del ecosistema, sino también un proceso de “fuga de cerebros inversa”, en el que profesionales calificados que se fueron a estudiar al extranjero regresan a su país de origen para, en este caso, invertir en la creación de sus propios negocios.
En consonancia con esta dinámica, Brasil ha logrado crear una infraestructura favorable para los negocios, con un entorno jurídico que ofrece cierta previsibilidad, una cultura colaborativa y una regulación orientada a las empresas, lo que ha sentado las bases para la sofisticación del sistema bancario y el carácter pionero de proyectos como el sistema de transferencia Pix.
“Ahora, todos los nuevos mercados emergentes quieren ser el próximo Brasil, lo cual es bastante interesante”, dijo Efrusy, citando como ejemplos a países como Sudáfrica, Turquía e Indonesia. “Necesitan una reforma tributaria. Si logran esa reforma, el ecosistema será realmente peligroso. Los reguladores son astutos y están tratando de promover el entorno adecuado”.
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La mirada del inversor
Efrusy se encuentra en un momento singular de su vida y dice que desea dejar de invertir. “Soy muy viejo”, afirma, a sus 53 años. “Me gustaría no tener que hacer esto nunca más. Pero lo hago como un favor porque quiero que estos emprendedores tengan éxito”.
Con esta perspectiva, las decisiones actuales tienen una visión de impacto que va más allá de lo financiero. En Azos, también destacó la persistencia de Rafael Cló, el cofundador y director ejecutivo, en conversaciones que se prolongaron durante meses.
“No es el tipo de empresa que quieres construir rápidamente para probar. Es la vida de alguien. Te están confiando el bienestar de su familia si algo sale mal”, afirma Efrusy. “Parte de la inversión se debió a su perseverancia y otra parte a que pudimos percibir su pasión por los productos que estaba desarrollando y a cómo cree sinceramente que ayudarán a mejorar mucho la vida de las personas”.
El año pasado, la startup duplicó con creces sus ingresos y registró R$100.000 millones (US$19,4 millones) en capital asegurado. Para 2026, el objetivo es aumentar esa cifra en otros R$80.000 millones (US$15,5 millones).
La nueva inyección de capital llega un año después de que Azos realizara una ronda de Serie B de R$170 millones (US$33 millones), que marcó la entrada de Efrusy en la startup. En la nueva ronda, Endeavor Catalyst pasó a formar parte de la tabla de capitalización.
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