Alza del 23% en salario mínimo de Colombia pone a mipymes a reorganizar su estructura de costos

El ajuste eleva el ingreso mensual 23% y obliga a las empresas de menor tamaño a reforzar su planeación financiera y el control de nómina en un entorno de crecimiento moderado.

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Bloomberg Línea — El aumento del salario mínimo en Colombia para 2026 reconfigura los costos laborales de las micro, pequeñas y medianas empresas, en un momento en el que la economía muestra señales de recuperación gradual.

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“Es fundamental tener una visión integral de la remuneración”, afirmó Jorge Soto, CEO y cofundador de Alegra.

El ejecutivo asegura que “al sumar las prestaciones y conceptos de ley, la inversión mensual real por colaborador podría situarse sobre los COP$2,7 millones en 2026”.

En su visión, este escenario resalta la importancia de que las MIPYMES optimicen su planificación de nómina y se apoyen en herramientas digitales, lo que les permite ganar precisión y reducir la operatividad manual.

El Gobierno Nacional fijó el salario mínimo mensual legal vigente en COP$1.750.905, con un auxilio de transporte de COP$249.095, lo que eleva el ingreso total mensual a COP$2.000.000 para los trabajadores que reciben este beneficio.

El ajuste, que rige desde el primero de enero, representa un incremento de 23,7% frente al salario de 2025.

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El alza se produce en un contexto de expectativas de crecimiento económico moderado para 2026, superior al registrado el año anterior, impulsado principalmente por el consumo, el mayor dinamismo del crédito y una recuperación gradual de la actividad empresarial.

Si bien este escenario abre oportunidades para el sector productivo, también incrementa la presión sobre la planeación financiera y la eficiencia operativa de las empresas, en especial de las pequeñas y medianas empresas (mipymes), que concentran una porción significativa del empleo formal.

Más allá del salario base, el nuevo nivel del salario mínimo activa una actualización automática de prestaciones sociales, aportes a la seguridad social y otros conceptos asociados a la nómina.

Este efecto cascada eleva la carga administrativa y aumenta el riesgo de errores en la liquidación, obligando a las empresas a revisar con mayor detalle sus proyecciones de costos, flujo de caja y procesos internos.

Desde la perspectiva de Alegra, el salario mínimo funciona como una variable transversal dentro de la estructura empresarial, al servir de referencia para múltiples cálculos financieros y contables.

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Una actualización precisa y alineada con la normativa vigente se vuelve clave para garantizar la consistencia de los reportes y la estabilidad administrativa del negocio.

En un entorno marcado por costos fijos al alza y un crecimiento económico contenido, la eficiencia operativa emerge como un factor determinante para la sostenibilidad empresarial.

La digitalización y automatización de los procesos contables y de nómina permiten centralizar información, ajustar cálculos conforme a los cambios regulatorios y tomar decisiones con mayor anticipación.

De cara a 2026, la gestión rigurosa de la nómina y de los procesos contables se consolida como un componente clave para la sostenibilidad de las mipymes.

En un escenario de recuperación gradual, las empresas que logren combinar crecimiento con disciplina financiera y procesos estandarizados estarán mejor posicionadas para adaptarse a los cambios del entorno y mantener el control de su operación en el mediano plazo.