Bloomberg Línea — Entre febrero y marzo de 2026, las exportaciones colombianas hacia Ecuador se redujeron 46,1% anual, como consecuencia del conflicto comercial entre ambos países y cambiando el panorama frente a un mercado en donde el país cafetero ha mantenido tradicionalmente una posición superavitaria.
“El mayor impacto se ha concentrado en combustibles, maquinaria, equipos eléctricos y productos químicos, evidenciando la elevada sensibilidad de los encadenamientos productivos de la región andina frente a las fricciones comerciales”, señala un análisis del centro de pensamiento económico ANIF.
Desde febrero de 2026, tanto Colombia como Ecuador han impuesto medidas arancelarias recíprocas que han escalado progresivamente.
Por lo que el 8 de mayo pasado, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) ordenó a Colombia y Ecuador desmontar en un plazo de diez días los aranceles impuestos bilateralmente, al considerar que las medidas vulneraban las normas de libre comercio del bloque regional, haciendo referencia a los principios de libre circulación de mercancías establecidos en el Acuerdo de Cartagena.
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La razón de fondo de la imposición de medidas arancelarios por parte de ambos países obedece a desacuerdos frente a la seguridad fronteriza y el manejo de estructuras criminales.
Entre el segundo y el tercer mes de 2026, las ventas externas colombianas a Ecuador llegarón a US$172 millones, después de registraron US$318 millones en el mismo periodo de 2025.
Dicha caída estuvo impulsada principalmente por el deterioro en bienes manufactureros e insumos industriales con alta integración regional. Los mayores aportes negativos provinieron de combustibles minerales (-15,5 puntos porcentuales), equipos y material eléctrico (-3,9 p.p.), plásticos y manufacturas (-2,6 p.p.) y maquinaria y equipos mecánicos (-2,6 p.p.).
En contraste, segmentos orientados al consumo final, como perfumería, cosméticos y productos farmacéuticos, mostraron una menor sensibilidad relativa frente al choque comercial.
Aunque la decisión de la CAN reduce la probabilidad de una profundización inmediata de las restricciones comerciales, ANIF explica que el episodio ha evidenciado la elevada sensibilidad del comercio andino frente a tensiones políticas y medidas unilaterales.
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“Más allá del eventual desmonte de los aranceles, la disputa deja como principal desafío el fortalecimiento de los mecanismos institucionales de coordinación y resolución de controversias dentro del bloque regional", especifica el centro de pensamiento económico.
Las medidas impuestas
Ecuador impuso un arancel del 30% sobre las importaciones colombianas a partir del primero de febrero, argumentando una presunta falta de cooperación frente al narcotráfico y la minería ilegal fronteriza.
Como respuesta, Colombia adoptó medidas retaliatorias que entraron en vigor el 24 de febrero, iniciando una escalada comercial que posteriormente se extendió hacia otros frentes estratégicos, incluyendo el suministro de energía eléctrica y el transporte de crudo a través del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE).
Las tensiones se intensificaron nuevamente el pasado primero de mayo, cuando Ecuador elevó los aranceles hasta 100% para determinados bienes colombianos, mientras que durante este mes Colombia amplió el alcance de sus restricciones comerciales a partir de aranceles “inteligentes” con tasas del 35%, 50% y 75% para un conjunto de bienes ecuatorianos.
Balanza comercial
De acuerdo con información de Analdex, Ecuador se mantiene como un socio estratégico para Colombia. En 2025 fue el sexto comprador de las exportaciones colombianas al sumar US$1.846 millones, frente a US$1.921 millones en 2024, lo que representó una contracción de -3,9%.
Lo que se debió a la caída de ventas de energía eléctrica, que pasó de US$$318,1 millones a US$$133,8 millones, con una variación de -57,9%, evidenciando que el componente energético puede generar alta volatilidad en el agregado del intercambio, explicó el gremio citado.
Al aislar los bienes no minero-energéticos, que representaron 90,2% del total exportado a Ecuador, el panorama es más dinámico. En 2025, estos productos sumaron US$1.666,2 millones, frente a US$1.556 millones en 2024, equivalente a un crecimiento de 7,1%.
“Este desempeño confirma que Ecuador no solo es un destino relevante, sino que se consolida como el segundo comprador de la canasta no minero-energética colombiana”, señala Analdex. Lo que refuerza la importancia de preservar condiciones estables y previsibles de acceso para el comercio formal.