Exclusiva: Villar del BanRep espera que la sensatez prevalezca y Minhacienda asista a la Junta de abril

Leonardo Villar, gerente del banco central colombiano, dijo que si el ministro Germán Ávila no llega a la Junta, habría que ver cómo la institucionalidad del país puede hacer que la Constitución se respete.

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Bloomberg Línea — El gerente del Banco de la República de Colombia, Leonardo Villar, advirtió que una eventual ausencia del ministro de Hacienda, Germán Ávila, en la próxima reunión de decisión de tasas estaría comprometiendo la autonomía del banco central al no cumplir con unos estatutos que exigen su presencia para que la Junta Directiva pueda sesionar. Sin embargo, confía en que la sensatez prevalezca.

“Si se usa para, de alguna manera, obligar a que las decisiones tengan que ser aquellas que quiere el Gobierno, la independencia y la autonomía de las decisiones del banco estarían en entredicho”, dijo en entrevista con Bloomberg Línea.

Los estatutos del Banco de la República (Decreto 2520 de 1993) indican que se requiere la asistencia del ministro de Hacienda y de al menos cinco miembros para tomar una decisión de tasas.

Durante la decisión de marzo, el ministro Ávila abandonó sorpresivamente la reunión de política monetaria y convocó a su propia rueda de prensa en la que acusó al banco central de tomar decisiones a favor del sector financiero e inversionistas particulares, reforzando un distanciamiento por parte del Gobierno del presidente Gustavo Petro.

Villar agregó que en ausencia del Ministro, la reunión de abril no podría llevarse a cabo. "Si él no llega, habría que ver cómo la institucionalidad del país puede hacer que la Constitución se respete”, dijo.

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Algunos exgerentes y excodirectores del Emisor han propuesto sacar al ministro de Hacienda de la Junta, pero Villar no ve ningún problema en que las reuniones de política monetaria sigan funcionando como lo han hecho desde hace 35 años. “Tengo mucha confianza en que la sensatez prevalezca”.

En una conversación exclusiva con Bloomberg Línea, en la sede del banco central en Bogotá, dijo que desde la retirada abrupta no ha tenido contacto con Ávila, pero que cree que hará presencia en la reunión del próximo 30 de abril.

“Tengo respeto. A pesar de la deslegitimación que ha hecho mía y de mis colegas, estoy totalmente abierto a conversar y buscar salidas a esta situación tan desafortunada para el país, pero hasta hoy no ha habido ninguna comunicación".

Escrutinio de decisiones de política monetaria

El gerente del Banco de la República dijo que el Banco cuenta con una gran credibilidad interna y frente a la comunidad financiera internacional, pero que la persistencia de los ataques por parte del Gobierno contribuye a deteriorar no sólo la confianza en el Emisor, sino la confianza en el país.

“¿Y quién paga eso? Un Gobierno que necesita que lo financien. Ya hoy está pagando unas tasas de interés por su deuda que es superior en 360 puntos básicos a las que pagaba a comienzos del año pasado. Ese aumento es muy superior a lo que se puede explicar por el comportamiento de las tasas del Banco de la República".

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Villar abordó las preocupaciones de los inversionistas de prestarle a un país como Colombia, en donde hay una falta de respaldo a la independencia del banco central promovida abiertamente. “Eso sí genera nerviosismo y hace que sea más difícil para el Gobierno financiarse a tasas más razonables y en las cantidades que necesita“.

Meta de inflación no cambiará

Para el gerente, la inflación en 2026 se ha acelerado de forma considerable en la mayor parte de los rubros. La de alimentos, explicó, aumentó por razones coyunturales, pero la inflación básica, que es la de toda la canasta, excluidos los alimentos y los regulados, ha crecido de una manera significativa.

“La inflación básica en noviembre de 2025 estaba en 4,85%; en febrero estaba en 5,51%. El aumento, de cerca de 66 puntos básicos en tres meses, es muy preocupante”, especificó. “No se vio tanto en el dato de inflación total de la economía en 2025 porque algunos rubros regulados por el Gobierno se redujeron en ese período”.

En ese sentido, se refirió a la reducción del precio de la gasolina, que se dio cuando todavía no había estallado la guerra de Irán y no se había producido el aumento histórico en los precios del petróleo. Lo que ya se está revirtiendo.

En enero y febrero, el galón de gasolina bajó en Colombia COP$500 cada mes, mientras que para abril está rigiendo un incremento de COP$375 promedio.

“La preocupación mayor es lo que puede pasar hacia adelante y la perspectiva de que el año completo termine con inflación de más de 6%, que es lo que esperan la mayor parte de analistas y el equipo técnico del Banco”, expresó.

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Sobre si la meta de inflación de 3% es poco realista, dijo que en 2025 tanto el Emisor como la mayor parte de analistas pensaron que se podía cumplir, “pero no ha sido mucho el apoyo de parte de la política fiscal para que se cumpla, y tampoco por el aumento tan fuerte que hubo en el salario mínimo”.

Con lo que no ve viable cumplir con la meta este año, pero aseguró seguir trabajando para acercarse a ese 3% en 2027.

A merced de la política fiscal

Para Villar, el creciente desbalance entre gastos e ingresos ha sido notable: “excluyendo pagos de intereses, en enero del 2025 se esperaba, para cumplir la Regla Fiscal, que el Gobierno tuviera un déficit fiscal primario prácticamente nulo, de 0,3% del PIB. Lo que aumentó al 3,5% en 2025″.

Ese deterioro en el balance fiscal, añadió, ha tenido dos implicaciones. Una es el aumento en las tasas de interés que paga el Gobierno para obtener el financiamiento que requiere.

“A comienzos del año pasado, el Gobierno podía colocar títulos a tasas de interés del orden del 9% porque la gente creía que la inflación iba a seguir bajando, tenía más confianza en la situación fiscal. Pero eso dejó de suceder”, expresó.

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Incluso en enero, dijo, antes de que se aumentara la tasa de intervención, la tasa de interés que está pagando el Gobierno por sus títulos se ha subido de ese 9% a niveles de alrededor de 13,6%. Un aumento de 460 puntos básicos.

Y la segunda implicación es generar mayor demanda en la economía en términos de mayor actividad económica, facilita la caída del desempleo, y genera empleo a muy corto plazo, “pero también genera desequilibrios macroeconómicos muy importantes que pueden implicar que ese impulso a la economía no sea sostenible”.

Colombia y la guerra en Irán

Sobre las consecuencias económicas para Colombia por la guerra en Irán, Villar dijo que desde el punto de vista de la actividad productiva y las finanzas públicas, el aumento del precio del petróleo puede ser más positivo (por cuenta de las exportaciones petroleras y las rentas), lo cual debería conducir a que el déficit fuera menor este año.

Sin embargo, desde el punto de vista de la inflación, el impacto del aumento en los precios de los fertilizantes y, por ende, en el precio de los alimentos, puede ser más negativo.

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“Hoy estamos viendo una esperanza de que esta guerra termine. Si eso se normaliza, los impactos sobre los precios del petróleo y los fertilizantes van a diluirse un poco. Pero si las tensiones persisten, el aumento de esos precios, que hasta ahora ha sido del 50% a nivel internacional sigue, puede conllevar un costo importante para la economía en términos de presiones inflacionarias adicionales”.

Caída del desempleo, sí o sí es buena noticia

Leonardo Villar comentó que el desempeño neto del empleo ha sido positivo, consistente con una economía que ha crecido de manera importante y con una demanda que ha crecido aún más.

“La demanda ha crecido tanto, que no solo ha impulsado el alza del crecimiento de la producción interna, sino también de las importaciones, unas importaciones que crecen en dólares más de 10%”, enfatizó.

Su preocupación con el nivel de desempleo es que su reducción sea sostenible, agregó. “El deterioro en la situación fiscal conlleva vulnerabilidades y podría conducir a revertir ese proceso”.