Bloomberg Línea — Goldman Sachs (GS) anticipa que el Banco de la República continuará con el ajuste monetario en Colombia, aunque introduce señales sobre un cambio en el entorno macroeconómico que condiciona la trayectoria futura de las tasas. El análisis combina una expectativa de endurecimiento inmediato con advertencias sobre la evolución de la actividad y la inflación.
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La firma proyecta que la autoridad monetaria llevará la tasa de política a 11,25% en su próxima decisión, en un contexto donde la composición del voto reflejaría diferencias internas. Según el informe, “esperamos que el Comité de Política Monetaria entregue un aumento consecutivo de 100 puntos básicos el martes”, mientras anticipa "una votación dividida, con cuatro directores apoyando el aumento, dos en desacuerdo a favor de un recorte y uno por mantenerla”.
El análisis sitúa esta decisión dentro de una estrategia de continuidad en el sesgo restrictivo, en la cual la mayoría de la junta buscaría mantener condiciones monetarias contractivas. En ese marco, Goldman Sachs sostiene que “la mayoría de la Junta probablemente mantendrá su sesgo de endurecimiento, mientras señala que este movimiento restaura completamente el grado de restricción de la política que prevalecía antes del aumento del salario mínimo del 23%”.
La lectura del banco también incorpora la evolución de la tasa real ex ante, que refleja el endurecimiento acumulado. En ese frente, el informe señala que “la tasa real ex ante aumenta a 5,1%, desde 4,5% a finales de 2025”, lo que ubica la política monetaria en un terreno más restrictivo frente a la dinámica inflacionaria reciente.
Señales de cambio en la actividad y la inflación
El documento plantea un cambio en la comunicación del banco central. Goldman Sachs cree “que el Comité cambiará su comunicación hacia una mayor dependencia de los datos”, en un contexto donde la actividad pierde ritmo.
Ese cambio se vincula con un deterioro en los indicadores económicos frente a las expectativas iniciales. En ese sentido, el informe establece que “los datos entrantes, tanto duros como blandos, han sorprendido consistentemente a la baja en relación con las expectativas del mercado y las proyecciones del equipo técnico”, lo que modifica el balance de riesgos que enfrentan las autoridades.
La desaceleración se refleja en la trayectoria reciente del producto interno bruto y la demanda interna. Goldman Sachs describe que “el PIB real se ubicó por debajo de lo esperado con una expansión de 0,1% trimestral ajustada estacionalmente durante el cuarto trimestre de 2025, una fuerte desaceleración desde 1,3% trimestral en el tercer trimestre de 2025”, mientras añade que “la demanda interna se contrajo 1,0% trimestral ajustada estacionalmente, su primera caída desde 2024”.
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El comportamiento de la actividad en el inicio de 2026 refuerza esta tendencia, con señales de debilidad en los indicadores de corto plazo. En esa línea, el banco apunta que “el impulso débil persistió en 2026, con una contracción de 0,1% mensual ajustada estacionalmente en enero según el indicador de actividad ISE”.
En paralelo, el frente inflacionario mantiene complejidades asociadas al ajuste del salario mínimo, aunque con indicios de menor transmisión a precios. El informe precisa que “la perspectiva de inflación sigue siendo desafiante después del aumento del salario mínimo, especialmente en los servicios intensivos en mano de obra excluyendo arriendos”, aunque matiza que “los datos hasta ahora sugieren que su traspaso a precios puede ser más contenido de lo anticipado inicialmente”.
Los registros recientes de inflación y expectativas apuntan en esa dirección. Goldman Sachs indica que “la inflación total y la subyacente excluyendo alimentos se ubicaron por debajo del consenso tanto en enero como en febrero”, al tiempo que señala que “las expectativas de inflación a un año disminuyeron 34 puntos básicos a 5,8%”.
El banco también incorpora una referencia a la trayectoria de la inflación subyacente relevante para la política monetaria, al afirmar que “bajo las expectativas en la encuesta de marzo del Banco de la República, la inflación subyacente excluyendo alimentos y regulados se ubicará por debajo de la proyección del equipo técnico de 6,0% para marzo en 40 puntos básicos”.
Este conjunto de factores lleva a la entidad a ajustar su visión sobre el ritmo de las decisiones futuras y anticipa una desaceleración en la política monetaria a partir de abril, aunque mantiene el escenario de un endurecimiento inmediato.