Bloomberg Línea — La victoria de Laura Fernández en las elecciones del 1 de febrero y la mayoría legislativa obtenida por el oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO) han sido interpretadas como un cambio relevante en la gobernabilidad de Costa Rica.
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El país, que en tres años pasó de “bono basura” a situarse a dos escalones del grado de inversión, enfrenta ahora un escenario político que, según analistas, reducirá riesgos de ejecución y fortalecerá la credibilidad de su trayectoria crediticia.
En un análisis, Thomas Haugaard, gestor de portafolio en Janus Henderson, dijo la victoria de Fernández no transforma la ya positiva historia crediticia de Costa Rica, pero mejora materialmente su credibilidad. “El resultado de las recientes elecciones en Costa Rica refuerza el camino del país hacia la calificación de grado de inversión al reducir el riesgo de gobernanza y ejecución”.
Según el experto, el triunfo de la derechista de 39 años en la primera vuelta y la mayoría simple del PPSO, con 31 de los 57 diputados, minimizan de forma significativa el estancamiento legislativo y la fricción institucional.
“Esto reduce el riesgo político y de ejecución, una limitación clave que antes destacaban las agencias de calificación crediticia, sin alterar el marco económico favorable al mercado del país”.
El experto destacó que el nuevo equilibrio político aumenta la probabilidad de que se autorice la emisión de eurobonos, lo que permitiría reducir la dependencia del financiamiento doméstico y mitigar riesgos de desplazamiento del crédito privado.
También abre la puerta a una gestión de deuda más flexible, con acceso más predecible a los mercados externos, menores costos de interés y plazos de vencimiento más largos.
A ello se suma la reducción del ruido político en torno al marco fiscal, un factor que Haugaard considera positivo para la trayectoria de las calificaciones.
Aunque el avance de reformas estructurales seguirá siendo gradual, la mejor gobernabilidad las haría más factibles y reforzaría la credibilidad institucional.
“Hemos mejorado nuestra visión sobre la capacidad y voluntad de Costa Rica para implementar políticas positivas en términos crediticios”, añadió, advirtiendo que los mercados tienden a sobrevalorar cuando las mejoras de calificación se materializan.
El traspaso de mando
Los mercados también reaccionaron al triunfo de Fernández. Los bonos soberanos en dólares subieron a lo largo de la curva, mientras los estrategas de Morgan Stanley elevaron su recomendación sobre la deuda costarricense de “neutral” a “favorable”, anticipando mejoras crediticias en los próximos dos años.
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Además, Haugaard proyecta que la victoria y la consolidación política podrían derivar en una reducción gradual de las primas de riesgo, relacionada con la capacidad del gobierno de ejecutar políticas, y que la posible obtención del grado de inversión atraiga nuevos inversores. Esto situaría a Costa Rica junto a otras economías emergentes consideradas “rising stars (estrellas en ascenso)”, como Paraguay y Omán.
Mientras que la transición política también envía señales de estabilidad, luego de que el presidente saliente, Rodrigo Chaves Robles, anunciara la reincorporación de Fernández como ministra de la Presidencia para coordinar el gabinete y asegurar continuidad, en un gesto que refuerza la percepción de gobernabilidad.
El 1 de mayo iniciará el nuevo período legislativo 2026-2030 en la Asamblea Legislativa, mientras que la nueva presidenta asumirá el cargo el 8 de mayo.