Ciudad de México — Harbour Energy, una petrolera privada con sede en Londres, será el operador del megacampo mexicano Zama, una responsabilidad que estaba en manos de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), luego de una larga disputa con Talos Energy en el sexenio pasado.
Ver más: Cómo la apertura del mercado de combustibles en México terminó en corrupción y contrabando
Pemex, Grupo Carso y Talos Energy, socios del megacampo, acordaron el nombramiento de Harbour como operador. Las compañías tienen la opción de incorporar a personal clave al equipo del proyecto, informó Harbour, en un comunicado.
“El nombramiento de Harbour como operador del estratégico proyecto Zama demuestra la confianza que el gobierno mexicano, incluyendo Pemex, deposita en Harbour y nuestros socios, Grupo Carso y Talos Energy”, dijo Gustavo Baquero, director general de Harbour en México citado en el comunicado.
El cambio de operador fue avalado por la Secretaría de Energía, conocida como Sener, según Harbour. Bloomberg Línea consultó a Pemex y Sener sobre el tema, pero no se obtuvo respuesta inmediata.
Un operador petrolero en la legislación mexicana es el responsable de realizar todas las actividades, trabajos y, en su caso, gestiones administrativas relacionadas con la exploración y extracción de hidrocarburos, de acuerdo con los planes y programas asociados.
El nuevo operador privado para el yacimiento llega tras años de disputa entre Pemex y Talos por la operación del campo en la que finalmente la petrolera mexicana se impuso.
El 2 de julio de 2021, la Secretaría de Energía nombró a Pemex como operador de Zama en medio de las políticas nacionalistas del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) que perseguían la soberanía energética del país.
Ver más: Pemex carece de presupuesto para casi todos los proyectos de producción inmediata
La Sener, encabezada en ese momento por Rocío Nahle, decidió entregar la operación de Zama a Pemex, tras determinar que la petrolera mexicana tenía la mayor parte del yacimiento compartido dentro de su asignación marina.
Esta decisión desató la amenaza de Talos Energy de iniciar acciones legales con base en acuerdos comerciales internacionales, a pesar de que la legislación mexicana establecida por el Gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) facultó a la Sener para tomar la decisión en caso que la empresas no lograran un acuerdo preliminar.
Como parte de su compromisos como operador, Pemex prometió iniciar producción en Zama en 2025 para alcanzar un pico de 180.000 barriles diarios de petróleo crudo hacia 2029 con una inversión superior a los US$9.000 millones.
Descubierto en 2017 y evaluado en 2019 por Talos Energy, Zama fue el primer campo gigante que encontró el sector privado tras la reforma energética de 2013 que acabó con el monopolio de Pemex en exploración y producción de gas y petróleo.
Como investigador académico antes de llegar a la dirección general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla dijo previamente que la petrolera mexicana y Talos tenían “cierta razón” sobre la operación del campo, y quien debía intervenir en el fallo era la autoridad reguladora, la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos, porque la Secretaría de Energía toma decisiones políticas y no técnicas.
“No es una decisión técnica sino del tipo política”, comentó en una entrevista de 2021.
Sener absorbió a la CNH como parte de la reforma energética de la presidenta Claudia Sheinbaum en 2024 para favorecer a las empresas estatales.
El actual Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha retomado las alianzas con el sector privado, pero en condiciones menos favorables para la industria petrolera, tras años de críticas de su predecesor López Obrador, quien incluso amagó con cancelar contratos.
Pemex actualmente enfrenta importantes presiones de liquidez para cubrir sus compromiso financieros y de inversión que el Gobierno mexicano ayudará a cubrir este año y el próximo mediante varios recursos como notas precapitalizadas, recompra de bonos, un nuevo régimen fiscal, inyección presupuestal y un fondo de inversión.
La producción de la petrolera se ubica en 1,6 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en cuatro décadas, y la empresa carece de presupuesto para la mayoría de sus proyectos de producción inmediata.