Transporte y electricidad contaminan significativamente más que refinerías de Pemex

La quema de combustible para transporte y producir electricidad son las principales actividades que contaminan el país

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Ciudad de México — Los candidatos de oposición por la presidencia de México, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez, han alcanzado un punto de coincidencia: las refinerías de la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) son altamente contaminantes. Ambos pretenden cerrar algunas para proteger el medio ambiente y la salud de los mexicanos que viven en zonas aledañas, si ganan la elección del 2 de junio de 2024.

Pero el discurso político se diluye frente a los datos. La quema de combustibles para producir electricidad y transporte —principalmente vehicular— son las mayores fuentes de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero. Ambas actividades generan 40% del total de emisiones netas en México, mientras que la combustión energética para refinar petróleo aporta solo 1,2%, según los datos disponibles más recientes del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.

México genera 60% de su electricidad con gas natural, mayoritariamente importado desde Estados Unidos mediante ductos. El Gobierno actual incluso ha apostado por más generación eléctrica con gas.

El inventario de emisiones 2021 elaborado por el Instituto revela que los eructos del ganado y gestión de estiércol son la tercera fuente de emisiones con 15,7%. Los basureros y aguas residuales aportan 8,9%, mientras que la quema y venteo de petróleo y gas aportan 6,9% del país.

Xóchitl y Máynez contra Cadereyta

La candidata de los partidos PAN, PRI y PRD y el candidato de Movimiento Ciudadano han propuesto cerrar las refinerías de Cadereyta y Madero por ser responsables de las emisiones contaminantes en la zona metropolitana de Monterrey y Tampico, regiones altamente industrializadas.

Gálvez ha suavizado su intención con un cambio de negocio en el espacio de las refinerías y prometió que no se despediría a ningún trabajador en caso de obtener la victoria presidencial. Las autoridades estatales de Nuevo León, estado gobernado por Movimiento Ciudadano, incluso han intentado clausurar la refinería Cadereyta.

Frente a los señalamientos de los candidatos, López Obrador dijo en su conferencia de prensa matutina del 12 de marzo que eran falsas las acusaciones en contra de la refinería de Cadereyta como la culpable de la contaminación en Monterrey, y comentó que los responsables eran otros, pero evitó dar nombres.

Un día después, una representante del Gobierno de López Obrador proyectó un video en su conferencia de prensa con datos del Observatorio del Aire de Monterrey, los cuales atribuyen a la refinería de Cadereyta el 90% de las emisiones de dióxido de azufre en la zona metropolitana de la ciudad, pero que solo representan directamente 6,4% de las partículas PM2.5 —que provocan enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer pulmonar— del total emitido por la industria en el área metropolitana de Monterrey.

Pemex utiliza combustóleo, un petrolífero altamente contaminante por sus elevados niveles de azufre, para generar energía en su refinería. La subdirectora de producción de petrolíferos de Pemex, Elizabeth Andrade Morales, dijo en otro video que Cadereyta ha reducido el uso de combustóleo en 90% y prevé eliminar su consumo al 100% en mayo de 2024.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) calculó que la empresa siderúrgica Ternium emite 69 millones de toneladas anuales de dióxido de carbono en su planta ubicada en San Nicolás Garza, mientras que la cementera Cemex en Monterrey arroja al ambiente 2.200 toneladas anuales de benceno, 11 toneladas de cromo, 2,1 toneladas de cadmio, 4,7 toneladas de arsénico y 1,1 toneladas de mercurio.

Sin embargo, el Gobierno de México no mostró equivalencias entre las emisiones contaminantes de Pemex y las empresas privadas que operan en la capital de Nuevo León.

Bloomberg Línea consultó a Pemex sobre el tema, pero no obtuvo respuesta.

Ramsés Pech, socio de la consultora energética Caraiva y Asociados, mencionó que la regulación ambiental vigente en México obliga a la refinería de Pemex a recuperar como mínimo 90% del azufre emitido en sus procesos de refinación, es decir, le permite al complejo petrolero quemar 10% del azufre que produce.

“Cadereyta está quemando 7%”, calculó el ingeniero petrolero.

Pech dijo que si las autoridades quieren reducir las emisiones de azufre en Cadereyta tendrán que cambiar la norma NOM-148-SEMARNAT-2006, la cual no se modifica desde 2006, para impedir la quema de azufre y obligar a que Pemex lo recupere al 100%.