El Banco Central del Uruguay (BCU) dejó sin cambios la tasa de política monetaria en 5,75% y ratificó que su objetivo es que la inflación converja hacia la meta de 4,5%, cuando el actual registro se ubica en 2,94% anual, el menor en siete décadas.
El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, explicó que el nivel actual de inflación no es consistente con el objetivo de mediano plazo. Señaló que no resulta deseable que se mantenga tan por debajo de la meta, ya que podría alterar decisiones de empresas, hogares y sector público que se toman en función de ese ancla. “No es el objetivo del BCU que se mantenga en estos niveles (…) no es deseable porque el BCU evita distorsionar las decisiones”, afirmó.
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El dato reciente estuvo influido por caídas en precios volátiles, especialmente frutas y verduras. Al observar la inflación subyacente —que excluye esos componentes—, el registro se ubica por debajo del 4,5%, aunque por encima del piso del rango de tolerancia. Según el BCU, esto responde a factores transitorios como un dólar global débil durante buena parte del período y una desaceleración de la actividad.
En perspectiva, la autoridad monetaria destaca que desde junio de 2023, cuando la inflación ingresó al rango objetivo, el promedio se ubica en 4,6%, en línea con la meta. Esa lectura de mediano plazo sostiene la estrategia actual.
El escenario internacional aparece como el principal condicionante de la política monetaria. Por un lado, el encarecimiento del petróleo introduce presiones inflacionarias; por otro, la debilidad del dólar global tiende a contener los precios. “Tenemos entonces dos fuerzas operando en direcciones opuestas con magnitudes inciertas”, resumió Tolosa, al justificar la decisión de “esperar y observar”.
La pausa no implica un cambio de rumbo. El BCU dejó abierta la posibilidad de ajustar la tasa en cualquier dirección si la evidencia lo justifica. Entre los riesgos, el organismo monitorea especialmente una eventual suba adicional del petróleo, que podría generar presiones más persistentes sobre la inflación.
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En paralelo, el Banco Central sostiene que la transmisión de la política monetaria está funcionando. Las tasas de interés para empresas se redujeron en línea con los recortes iniciados en 2025, con costos de financiamiento en moneda local en torno a 2,5% real para grandes compañías, niveles históricamente bajos.