Uruguay cerró el 2025 con la inflación más baja para un cierre de año desde 2001

El Índice de Precios al Consumo se ubicó por debajo de la meta establecida por el Banco Central.

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La inflación en Uruguay cerró 2025 con una variación acumulada de 3,65%, ubicándose por debajo de la meta oficial de 4,5% definida por la autoridad monetaria.

Con este resultado, el país alcanzó el menor registro anual para un cierre de año desde 2001 y completó 31 meses consecutivos dentro del rango de tolerancia establecido, de entre 3% y 6%.

El último dato del año mostró una dinámica particular. En diciembre, el Índice de Precios al Consumo (IPC) registró una caída mensual de -0,1%, de acuerdo con la información difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El registro se ubicó por debajo de las expectativas de los analistas privados, que anticipaban una suba de 0,1% en mediana, según la encuesta que elabora el Banco Central del Uruguay (BCU). En paralelo, la inflación subyacente —que excluye frutas, verduras y combustibles— avanzó apenas 0,04% en el mes y se situó en 3,89% en términos interanuales.

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El desempeño de los precios se dio en un contexto que ya había comenzado a reflejarse en las decisiones de política monetaria. El mes pasado, el Comité de Política Monetaria del BCU resolvió por unanimidad reducir la tasa de interés de referencia en 50 puntos básicos, desde 8% a 7,5%.

La decisión respondió a un escenario inflacionario que se mantiene por debajo del objetivo vigente y que, según las proyecciones del organismo, podría profundizarse en los próximos meses, en un marco de menor crecimiento económico y de descenso en las expectativas de inflación.

“Cumplir la meta de inflación es un creciente desafío, pero por primera vez con riesgo de sobrecumplir o errarle por abajo”, había dicho días atrás el presidente del Banco Central de Uruguay, Guillermo Tolosa.

En ese momento, Tolosa mencionó que este escenario representa una novedad para la política monetaria local y aclaró que una inflación más baja no es negativa en sí misma, aunque enfatizó que el objetivo vigente es de 4,5%.

Fase expansiva

En su decisión de tasa, el Banco Central había dejado abierta la chance de una política monetaria más expansiva en 2026, lo que implicaría colocar la tasa de interés por debajo del nivel neutral si es que la inflación y sus determinantes continúen mostrando la trayectoria prevista.

El pasaje a una fase expansiva supone que el Banco Central busque estimular la actividad económica y la demanda interna, con el objetivo de facilitar la convergencia de la inflación hacia la meta dentro del horizonte de la política monetaria. En este contexto, las expectativas privadas continúan alineadas con el objetivo oficial: los analistas proyectan una inflación de 4,52% para el cierre de 2026 y de 4,63% para un horizonte de 24 meses, en ambos casos en mediana.

El dato de diciembre

En cuanto a la composición del dato de diciembre, el INE indicó que las principales incidencias provinieron de las divisiones alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,10), vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (-0,19), transporte (-0,03), recreación, deporte y cultura (0,06), y restaurantes y servicios de alojamiento (0,10).

Dentro del rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, los precios retrocedieron 0,36%, impulsados principalmente por la baja en verduras, que mostraron una caída de 5,8%. En tanto, la división vivienda registró un descenso de 1,44%, con una incidencia relevante de la reducción en la factura de energía eléctrica (-4,9%), asociada a la aplicación de la bonificación anual “UTE Premia”.

El conjunto de estos factores permitió que el año cerrara con una inflación contenida y consolidara un escenario que condiciona tanto las decisiones futuras de política monetaria como las proyecciones macroeconómicas para 2026.