Bloomberg Línea — El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró este domingo que Venezuela celebrará elecciones, aunque evitó fijar un plazo para unos comicios que Washington considera parte de la transición política del país, mientras avanza en acuerdos para aumentar la producción petrolera venezolana y atraer inversión estadounidense.
“Habrá elecciones, por supuesto. Se celebrarán, pero este es un acuerdo en el que todas las partes salen ganando”, dijo Wright en una entrevista con la periodista Margaret Brennan en el programa Face the Nation de CBS.
Las declaraciones se producen apenas cuatro días después de que Wright viajara a Caracas, donde se reunió con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y participó en el anuncio de nuevos acuerdos para ampliar la producción de petróleo y recuperar la infraestructura energética venezolana.
Brennan preguntó a Wright cómo podía ser sostenible el acuerdo petrolero con Venezuela si había sido firmado con un gobierno no elegido que no se había comprometido a celebrar elecciones, una de las prioridades declaradas por Estados Unidos.
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“No creo que el éxito de ese acuerdo dependa tanto de qué gobierno esté en el poder”, dijo Wright.
Cuando la periodista insistió en cuándo se producirían los comicios, el funcionario evitó dar una fecha y argumentó que cualquier gobierno que llegara al poder en Venezuela tendría incentivos para mantener los acuerdos porque permitirían atraer capital, aumentar la producción, crear empleos, elevar los ingresos fiscales y estrechar la relación con Estados Unidos.
Sin fecha para votar
Wright aseguró que ya existen conversaciones entre antiguos dirigentes del Parlamento venezolano de 2015, líderes opositores que habían salido del país y las autoridades actuales.
“Los líderes de la oposición que huyeron del país han regresado y se están reuniendo con las autoridades actuales”.
El secretario de Energía señaló además las condiciones que, a su juicio, deberían cumplirse antes de unas elecciones: garantizar el registro electoral, el Estado de derecho, la liberación de presos políticos y las condiciones para celebrar unos comicios “libres y justos”.
Wright no respondió directamente sobre un eventual regreso de la líder opositora María Corina Machado, pero insistió en que el proceso electoral debe estar acompañado de garantías y volvió a señalar que las conversaciones entre sectores de la oposición y las autoridades ya están en marcha.
La ausencia de un calendario adquiere especial relevancia porque el propio presidente Donald Trump había dicho el miércoles, durante la visita de Wright a Caracas, que Venezuela todavía no estaba preparada para celebrar elecciones. Rodríguez, por su parte, afirmó ese mismo día que habría un proceso electoral, aunque tampoco estableció cuándo.
Machado criticó esta semana el acuerdo petrolero con Washington y sostuvo que los recursos del país deben quedar bajo un gobierno legítimo y democrático.
La estrategia petrolera de EE.UU.
La indefinición electoral contrasta con la velocidad con la que Washington y Caracas están avanzando en materia energética.
Durante su visita del 2 de septiembre, Wright anunció nuevos acuerdos para impulsar la producción petrolera venezolana y afirmó que las exportaciones de crudo del país habían aumentado 50% en los ocho meses desde que Estados Unidos comenzó a involucrarse directamente en el sector.
En la entrevista con CBS, el funcionario volvió a destacar el crecimiento de la producción venezolana y dijo que está “muy por delante de lo previsto”.
Venezuela apareció además como una de las piezas de la estrategia de Washington para aumentar la oferta mundial de petróleo y reducir los precios, junto con Alaska, el Golfo de México y Canadá.
“Podemos hacer es aumentar la oferta en Alaska, en el Golfo, en Venezuela, en todos los lugares donde podamos”, dijo Wright al ser consultado sobre cómo Estados Unidos pretende llevar el precio del petróleo desde los niveles actuales, cercanos a US$90 por barril, hacia los US$50 previos al conflicto.
Wright afirmó que el crecimiento de las exportaciones venezolanas del 50% en ocho meses es “realmente impresionante” y sostuvo que la producción continúa aumentando mes a mes.
Al defender el acuerdo con Venezuela, Wright destacó que, desde la perspectiva de Estados Unidos, no representa un costo para los contribuyentes.
“Lo mejor de este acuerdo es que a Estados Unidos no le ha supuesto ningún coste, cero costes para los contribuyentes estadounidenses”, dijo.
A cambio, afirmó, Estados Unidos obtendrá grandes cantidades de petróleo a precios reducidos y participaciones en parte de la producción venezolana.
Wright presentó el pacto como beneficioso también para Caracas, al sostener que contribuirá a mejorar el clima de inversión, atraer capital extranjero —principalmente estadounidense—, aumentar la producción, elevar los ingresos y generar empleos para los venezolanos.
El funcionario añadió que también existe margen para invertir en la capacidad de refinación venezolana y reactivar instalaciones que permanecen inoperativas.
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Su argumento central para defender la sostenibilidad del acuerdo es que sus beneficios económicos serían suficientemente amplios como para que cualquier gobierno venezolano tuviera incentivos para mantenerlo.
“Cualquier gobierno que llegara al poder en Venezuela diría: ‘Vaya, vamos a atraer más capital, aumentar nuestra producción, crear más empleo y aumentar los ingresos fiscales en Venezuela, y estrechar nuestra relación con Estados Unidos’”.