Venezuela lleva 12 años sin saber cuántas cabezas de ganado tiene: Fedenaga dice cómo reactivar el sector

La Federación sostiene que el crecimiento del rebaño debe ir acompañado de una expansión de la infraestructura y de las industrias vinculadas con la actividad pecuaria.

Bloomberg Línea — Venezuela lleva unos 12 años sin actualizar su inventario ganadero y ahora busca completar la caracterización de su rebaño como parte del proceso para obtener la certificación internacional como país libre de fiebre aftosa, un reconocimiento que el sector considera clave para ampliar el acceso de la carne y otros productos pecuarios a mercados internacionales.

José Labrador, vicepresidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga) y candidato a presidir el gremio en las elecciones del 3 de septiembre, dijo este miércoles que la última cifra oficial disponible sitúa el rebaño nacional en unos 15 millones de cabezas, pero que el sector desconoce si esa cantidad ha aumentado, disminuido o se ha mantenido.

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“Tenemos que levantar esos números”, dijo Labrador durante una conferencia de prensa en Caracas en la que presentó su propuesta de trabajo para el sector, basada en un Máster Plan de Desarrollo Ganadero con un horizonte de hasta 30 años.

La actualización del inventario no es solo una necesidad estadística. La caracterización del rebaño forma parte del Plan Operativo 2026-2030 del Programa Nacional de Fiebre Aftosa, desarrollado por las autoridades venezolanas con asistencia técnica del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA) de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El plan contempla determinar el número y ubicación del ganado para mejorar la programación de los ciclos de vacunación y fortalecer la vigilancia epidemiológica.

De hecho, Venezuela inició esta semana el despliegue nacional del Plan de Caracterización del Rebaño Bovino, que contempla actualizar el inventario, la infraestructura y la ubicación geográfica de las unidades de producción. El levantamiento está previsto hasta diciembre de 2026.

La certificación internacional como país libre de fiebre aftosa es considerada por la OPS como la principal vía para eliminar la barrera zoosanitaria que actualmente limita la comercialización de carne y sus derivados venezolanos en los mercados internacionales.

“Estamos limitados por no tener una certificación como país libre de fiebre aftosa”, dijo Labrador, quien señaló que Venezuela tiene potencial para abastecer mercados del Caribe, Norteamérica y otras regiones una vez que pueda cumplir con los requisitos sanitarios internacionales.

Un plan ganadero a 30 años

La certificación forma parte de una propuesta más amplia presentada por Labrador, quien aspira a dirigir Fedenaga. El dirigente plantea un Máster Plan de Desarrollo Ganadero que establezca una política de largo plazo para el sector y que, según su propuesta, tenga continuidad independientemente de los cambios de gobierno.

El plan contempla horizontes de cinco, 10, 15, 20 y 30 años e incorpora cinco vértices y 12 macroobjetivos relacionados con educación, planificación, sanidad, desarrollo genético e infraestructura, entre otras áreas.

La propuesta es multiespecie e incluye bovinos, bufalinos, ovinos, caprinos, porcinos y aves. Labrador sostiene que el crecimiento del rebaño debe ir acompañado de una expansión de la infraestructura y de las industrias vinculadas con la actividad pecuaria.

Esto incluye plantas para procesar carne y leche, aprovechamiento de subproductos animales, cadenas de refrigeración y transporte, además de otras actividades industriales asociadas a la producción primaria.

“Si aumenta el rebaño y aumenta la producción, necesariamente tenemos que incrementar la cantidad de industria procesadora”, sostuvo.

La intención del gremio es que el plan sea sometido a consulta entre productores y posteriormente articulado con el sector público para construir una política nacional de largo plazo.

Una productividad por debajo del potencial

Labrador estima que Venezuela dispone de cerca de 35 millones de hectáreas con condiciones para la producción de alimentos, aunque reconoció que todavía no existe información precisa sobre cuánto de ese territorio está actualmente utilizado para la actividad ganadera.

Ese es, precisamente, uno de los datos que el nuevo proceso de caracterización pretende determinar.

El dirigente describió un amplio corredor productivo al norte del río Orinoco, desde el estado Barinas hacia el oriente del país, además de zonas de Zulia y Táchira, como parte del territorio con potencial para ampliar la actividad.

“¿Cuánto podemos estar utilizando? Es lo que tenemos que medir. Por eso la caracterización, por eso el censo, por eso los inventarios”.

Las cifras de producción que maneja Fedenaga son estimaciones. Labrador señaló que Venezuela produce actualmente unos 4,5 millones de litros diarios de leche de vaca y otros 2,5 millones de litros de leche de búfala.

En el caso de la leche vacuna, estimó que alrededor de 900.000 litros llegan diariamente a la industria para ser procesados, lo que evidencia, a su juicio, una brecha entre la producción primaria y la capacidad industrial.

En cuanto a la carne, dijo que anualmente se benefician alrededor de 1,5 millones de cabezas de ganado, una tasa de extracción que permite cubrir la mayor parte del consumo interno.

Para Labrador, el desafío no consiste solamente en aumentar el número de animales, sino en elevar la productividad. Puso como ejemplo la producción de leche y planteó que un incremento de los rendimientos por hectárea permitiría multiplicar el volumen disponible para consumo e industria.

Exportaciones e inversión

El acceso a mercados internacionales es uno de los principales objetivos del plan. Labrador considera que una expansión del rebaño y una mejora de la productividad podrían generar excedentes que el mercado interno no tendría capacidad de absorber.

“Necesariamente tenemos que acceder a mercados internacionales”.

El dirigente mencionó como potenciales destinos a las islas del Caribe, Norteamérica, Europa y Asia. También sostuvo que Venezuela podría aprovechar oportunidades en segmentos como la carne ovina, ante una eventual mayor demanda internacional.

La certificación sanitaria, sin embargo, es el paso previo. La hoja de ruta oficial 2026-2030 establece como pilares el fortalecimiento del servicio veterinario, una vigilancia epidemiológica robusta y el incremento sostenido de la cobertura de vacunación, con la meta de superar 90% desde 2027.

Para Fedenaga, alcanzar ese reconocimiento no solo permitiría exportar sino también mejorar las condiciones para atraer capital al sector.

El gremio plantea que el financiamiento pueda provenir de distintas fuentes, entre ellas fondos multilaterales, mecanismos nacionales de desarrollo ganadero, la banca privada y el mercado de valores.

Labrador mencionó específicamente al Fondo Monetario Internacional (FMI), del que dijo que existen cerca de US$8.000 millones que podrían destinarse a programas de producción de alimentos en Venezuela, aunque no precisó el mecanismo mediante el cual el sector ganadero accedería a esos recursos. El dirigente tampoco ofreció todavía una estimación del costo total de ejecución del Máster Plan y dijo que esa propuesta financiera aún debe ser construida.

Cambio climático y seguridad rural

El plan también incorpora los riesgos derivados del cambio climático. Labrador señaló que las variaciones en el régimen de lluvias ya están provocando situaciones diferenciadas entre regiones, con zonas afectadas por exceso de agua y otras por períodos prolongados de sequía.

Ante escenarios de temperaturas extremas y eventuales períodos secos más prolongados, planteó impulsar sistemas silvopastoriles y prácticas de ganadería regenerativa, además de reforestación y un mejor manejo del agua y de la alimentación animal.

“Tenemos que hacer sostenible la actividad productiva en el campo, cuidando la tierra”.

La seguridad rural aparece como otro de los principales obstáculos para la actividad. Labrador mencionó problemas asociados con grupos criminales en estados como Guárico y Zulia y reclamó mayor presencia de los organismos de seguridad en las zonas productivas.

Su propuesta incorpora un concepto de “seguridad integral” que abarque a productores, trabajadores, rebaños, instalaciones y patrimonio.

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Fedenaga también impulsa una reforma de la legislación penal relacionada con el robo y hurto de ganado. Labrador afirmó que una propuesta del sector ya fue presentada ante la Asamblea Nacional, pero que la primera discusión del proyecto no recogió todas las modificaciones planteadas por los ganaderos.

A esto se suma el problema del combustible y de la movilización de animales y productos. El dirigente planteó crear un sistema de distribución de combustible más adaptado a las condiciones de la ruralidad y simplificar los trámites para transportar ganado, leche, queso y otros alimentos.