¿Comprar acciones de Microsoft? BofA ve potencial y eleva su precio objetivo

BofA elevó de US$500 a US$600 su precio objetivo para Microsoft y mantuvo la recomendación de compra, tras destacar la aceleración de Azure y una mayor eficiencia de sus inversiones en IA.

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Las acciones de Microsoft Corp. (MSFT) recibieron un nuevo espaldarazo de Bank of America (BofA), que elevó su precio objetivo de US$500 a US$600 y mantuvo su recomendación de compra, luego de evaluar los resultados del cuarto trimestre fiscal de la compañía como una nueva señal de fortaleza para su estrategia de inteligencia artificial (IA).

El nuevo precio objetivo implica un potencial alcista de 18,3%, tomando como referencia el cierre de la acción de Microsoft en US$507,29 al término de agosto.

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Según el análisis de BofA, los resultados del cuarto trimestre fiscal de 2026 reforzaron su visión positiva sobre el posicionamiento de Microsoft en IA. El principal respaldo provino de Azure, cuyo crecimiento se aceleró de 39% interanual en el tercer trimestre a 43% en el cuarto, mientras la compañía proyectó una expansión de 45% para el primer trimestre fiscal de 2027.

El banco de inversión también destacó la evolución de Copilot. Microsoft ya superó los 30 millones de usuarios pagos de M365 Copilot y las nuevas incorporaciones netas más que se duplicaron frente al trimestre anterior. A esto se sumó un crecimiento de 84% interanual en las obligaciones de desempeño restantes (RPO), un indicador que refleja ingresos contratados aún no reconocidos.

“Seguimos siendo constructivos sobre el posicionamiento de largo plazo de la compañía en infraestructura de IA, modelos y aplicaciones”, señaló BofA, que reiteró su recomendación de compra sobre la acción.

Por qué BofA elevó el precio objetivo de Microsoft

La entidad elevó su precio objetivo de US$500 a US$600 a partir de una valoración de 28 veces las ganancias por acción estimadas para 2027, frente a las 24 veces utilizadas anteriormente.

El cambio responde, según BofA, a dos factores principales: la aceleración del crecimiento del negocio de nube y una mayor visibilidad sobre los retornos de las inversiones realizadas en IA.

La tesis es relevante porque Microsoft viene realizando fuertes desembolsos para ampliar su infraestructura de IA, desde centros de datos y unidades de procesamiento hasta chips propios y modelos de lenguaje. Para los inversionistas, uno de los interrogantes centrales es cuánto de ese gasto puede transformarse finalmente en mayores ingresos y rentabilidad.

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BofA considera que los avances recientes empiezan a ofrecer una respuesta más favorable.

Microsoft apuesta por una cartera diversificada de modelos de IA

Uno de los puntos que destaca el banco es la estrategia de Microsoft de construir una cartera amplia de modelos propios y de terceros. La compañía busca que sus clientes puedan utilizar el modelo más eficiente para cada tarea, en lugar de recurrir siempre a los modelos más grandes y costosos.

La lógica detrás de esta estrategia es que no todas las aplicaciones empresariales necesitan un modelo de frontera. Utilizar modelos especializados para determinadas tareas puede reducir el consumo de tokens y, por lo tanto, el costo de procesamiento.

BofA destacó como ejemplo el modelo especializado MAI-Code-1-Flash, desarrollado por Microsoft, que habría mostrado un desempeño comparable al GPT-5.6 en tareas habituales de Excel, pero con un costo menor.

La entidad también señaló que otros modelos MAI permitieron reducir el consumo de GPU hasta 84% en PowerPoint y 89% en Dynamics 365.

A partir de estos avances, BofA considera que Copilot podría evolucionar hacia una suerte de capa de orquestación de IA para las empresas, capaz de seleccionar diferentes modelos en función de la tarea y, al mismo tiempo, ofrecer controles sobre las acciones de los usuarios.

Chips propios y mayor eficiencia

La otra pata de la estrategia pasa por mejorar la eficiencia de la infraestructura necesaria para ejecutar los modelos de IA.

Microsoft está trabajando en la optimización de la ingeniería y el software utilizados en su flota de CPU y GPU. Según BofA, estas iniciativas permitieron multiplicar por cuatro el rendimiento de las cargas de trabajo de Copilot desde comienzos de año.

La compañía también redujo casi 50% el tiempo necesario para poner en funcionamiento nuevos chips GPU en sus principales regiones, lo que permitiría acelerar la monetización de la capacidad adicional que está incorporando.

A esto se suma el desarrollo de chips propios. De acuerdo con Microsoft, sus modelos MAI diseñados en conjunto con Maia 200, su chip interno para IA, alcanzan un 40% más de rendimiento por watt.

Para BofA, estas mejoras podrían reducir progresivamente el costo de atender las cargas de trabajo de IA y, al mismo tiempo, contribuir a sostener los márgenes de Microsoft y mejorar el retorno sobre el capital invertido (ROIC).

En ese contexto, la apuesta del banco es que el fuerte gasto de Microsoft en IA no se traduzca solamente en mayores capacidades tecnológicas, sino también en una mejora de la economía del negocio. Esa mayor visibilidad sobre el retorno de las inversiones es precisamente uno de los argumentos detrás de su nuevo precio objetivo de US$600 por acción.