Buenos Aires — El equipo económico argentino ha dicho una y otra vez que no tiene intenciones de salir a colocar deuda en el extranjero a las tasas actuales, pero en el mercado hay cierta expectativa de que una compresión en el riesgo país, como la que se viene observando tras la mejora en la nota soberana por parte de S&P Global, entusiasme al ministro de Economía, Luis Caputo, con una eventual emisión de bonos globales.
En este momento, el riesgo país argentino se ubica en 442 puntos, el nivel más bajo desde el 1° de mayo de 2018. Sin embargo, las tasas del exterior también cuentan y, actualmente, el bono a 10 años de Estados Unidos opera con un rendimiento de 4,45%, por lo que una emisión a una década difícilmente pueda estar muy por debajo del 9%, a menos que el alza de precios continúe.
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¿Cuál es la expectativa del mercado?
Santiago López Alfaro, presidente de DRACMA Investments, señaló que la posibilidad de una emisión externa luce cada vez más cercana a medida que avanzan los bonos soberanos y cae el riesgo país. Aunque recordó que el Gobierno ha reiterado que no planea endeudarse en el exterior a las tasas actuales, consideró que un escenario de menores rendimientos globales y una continuidad en la mejora de los activos argentinos podría cambiar ese panorama.
El ejecutivo sostuvo que una eventual reducción de las tensiones internacionales, acompañada por una baja del precio del petróleo y una mayor demanda por activos de riesgo, favorecería a los bonos argentinos y contribuiría a una caída adicional de las tasas exigidas por el mercado.
A nivel local, López Alfaro destacó la desaceleración de la inflación y el descenso de las tasas en pesos. En ese contexto, estimó que la recuperación económica podría ganar impulso en los próximos meses y consideró probable que Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados internacionales “más temprano que tarde”, aunque evitó precisar cuándo podría ocurrir o el volumen de una eventual colocación.
Una visión similar tiene Tobías Pejkovich, economista de Facimex Valores, quien considera que la mejora de la calificación soberana por parte de S&P volvió a instalar la posibilidad de un retorno de Argentina a los mercados internacionales de deuda.
El analista recordó que, según el informe técnico de la segunda revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las autoridades argentinas manifestaron su compromiso de recuperar el acceso al financiamiento externo y avanzar en una estrategia que permita hacerlo a tasas consideradas sostenibles.
En ese sentido, señaló que Facimex ya sostenía semanas atrás que los niveles de rendimiento de la deuda argentina eran compatibles con la sostenibilidad financiera. En aquel momento, los bonos Globales de mayor plazo rendían entre 9,50% y 9,75% efectivo anual y el riesgo país rondaba los 500 puntos básicos.
Tras la mejora de la nota crediticia, los bonos Globales del tramo largo avanzaron más de 3% y pasaron a rendir entre 9,2% y 9,3% efectivo anual, mientras que el riesgo país descendió a niveles no vistos desde mayo de 2018. Para Pejkovich, estos movimientos fortalecen la idea de que Argentina ya estaría en condiciones de volver a emitir deuda en los mercados internacionales a tasas sostenibles y comenzar a prefinanciar los vencimientos en moneda extranjera previstos para 2027.
El economista también destacó que la decisión de S&P tiene implicancias más amplias para el acceso al financiamiento. Con la mejora de la nota, la calificación intermedia de Argentina pasa a ubicarse en B-, ya que dos de las tres principales agencias calificadoras mantienen ese escalón. Según explicó, esto amplía el universo de inversores habilitados para adquirir deuda soberana y corporativa argentina, aumenta la cantidad de bancos con capacidad para prestar al país y puede facilitar un mayor acceso a financiamiento por parte de organismos internacionales.
El potencial de compresión que aún ven algunos analistas
En Delphos Investment sostienen que la mejora de la calificación soberana todavía podría traducirse en una compresión adicional de los rendimientos de la deuda argentina, especialmente en los bonos de mayor plazo.
La firma señaló que, dentro del grupo de países con calificación B-, las curvas de Ecuador, Pakistán y Angola son las que hoy guardan una mayor cercanía con la argentina. Sin embargo, identificó a Nigeria y El Salvador como los escenarios más optimistas en términos de valuación.
Según Delphos, la recalificación a B- podría contribuir a que la curva soberana argentina converja hacia la de esos pares, lo que implicaría un potencial de apreciación de hasta 17% en los bonos del tramo largo.
El informe remarca que ese recorrido aumenta a medida que se extiende la duración de los títulos. En consecuencia, bonos como los GD35, GD38 y GD41 presentarían un potencial significativamente mayor que los tramos más cortos, representados por los GD29 y GD30.
Para la sociedad de bolsa, la mejora crediticia debería funcionar como un nuevo catalizador para la compresión de spreads de los bonos Globales y, eventualmente, reabrir el debate sobre una colocación de deuda bajo ley extranjera, una alternativa que hasta ahora había sido descartada por el ministro de Economía, Luis Caputo.
¿Cuánto dinero nuevo podría llegar tras la recalificación?
La mejora de la calificación también abre interrogantes sobre el potencial ingreso de capitales hacia los activos argentinos. Desde Max Capital consideran que cuantificar ese flujo no es sencillo, ya que buena parte de los inversores que siguen la deuda emergente ya tienen exposición al país a través de índices como el EMBI o mediante carteras de compañías de seguros.
Sin embargo, la firma entiende que el cambio de nota amplía de manera significativa el universo de potenciales compradores. Según sus estimaciones, el conjunto de inversores habilitados para invertir en deuda argentina podría pasar de un rango de entre US$150.000 millones y US$250.000 millones a más de US$300.000 millones.
Bajo ese supuesto, si los activos argentinos captaran alrededor del 2% del incremento en el universo de inversión disponible, los ingresos podrían ubicarse entre US$2.000 millones y US$3.000 millones.
En términos de valuación, Max Capital estimó que los bonos argentinos podrían justificar precios entre 2% y 3% superiores a los observados antes de conocerse la mejora crediticia. No obstante, advirtió que esos nuevos flujos también encuentran contrapartida en inversores que aprovechan la noticia para tomar ganancias y reducir posiciones.
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De acuerdo con la firma, la reacción inicial del mercado, con avances cercanos al 3% en los bonos, resultó consistente con ese escenario.