Bloomberg — He Lifeng, viceprimer ministro de China, intensificó la defensa del historial económico de su país, planteando la posibilidad de un mayor acceso a su mercado interno para minimizar los desequilibrios comerciales.
El zar económico y máximo negociador comercial de ese país usó su discurso dirigido a líderes empresariales y políticos internacionales en el Foro Económico Mundial en Davos este martes a fin de tratar de disipar los temores en torno a la avalancha de exportaciones de la mayor nación manufacturera mundial.
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China, que en el 2025 registró un superávit comercial récord de US$1,2 billones, se considera un “socio comercial, no un competidor para otros países”, afirmó He.
“Nunca perseguimos un superávit comercial”, afirmó el viceprimer ministro. “Además de ser la fábrica del mundo, aspiramos a ser también el mercado del mundo”.
Este acercamiento busca establecer un marcado contraste con las nuevas amenazas de Donald Trump, quien recientemente advirtió al presidente Emmanuel Macron que impondría aranceles devastadores al vino francés tras rechazar una invitación para respaldar su última iniciativa de paz.
En su discurso en Davos, presentó a China como defensora de la cooperación, el libre comercio y el multilateralismo, reiterando muchos de los argumentos más frecuentes de Pekín.
“El mundo no debe volver a la ley de la selva, donde los fuertes se aprovechan de los débiles”, afirmó. “El desarrollo de China representa una oportunidad, no una amenaza para la economía global”.
He Lifeng fue uno de los principales funcionarios que representaron a China en las negociaciones para aliviar la tensión con EE.UU. el año pasado, tras la guerra arancelaria iniciada por Trump.
Las conversaciones con el equipo estadounidense, capitaneado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer, dieron como resultado una tregua el pasado mes de octubre, tras cinco rondas de negociaciones.
Si bien el acuerdo de un año ha aliviado las tensiones entre las mayores economías del mundo, las recientes acciones de Trump en países aliados con China, como Venezuela e Irán, han amenazado con poner a prueba esa frágil paz.
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Aun así, hasta ahora el alto el fuego se mantiene.
El presidente Xi Jinping y Trump tienen previsto reunirse cuatro veces este año, y la cumbre de abril probablemente convertirá al líder estadounidense en el quinto líder de un país del G-7 en visitar China en medio año.
En Davos, instó a China y Estados Unidos a aprovechar las oportunidades de cooperación que beneficien a ambas partes. En una referencia velada a algunas restricciones tecnológicas impuestas por Pekín, afirmó que China suele buscar productos extranjeros, pero que “otros no quieren vender”.
“Las cuestiones comerciales a menudo se convierten en obstáculos de seguridad”, afirmó.
Aun así, en una señal de distensión en las relaciones con EE.UU., la administración Trump se muestra más dispuesta a permitir que Nvidia Corp. (NVDA) venda chips más avanzados a China, aunque sigue reteniendo los productos de primera línea.
Anteriormente, bajo la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos había reunido a sus socios para obstaculizar el acceso de Pekín a los semiconductores de última generación considerados cruciales para sus objetivos militares.
La visita de He Lifeng coincide con la mayor delegación estadounidense que jamás haya asistido al foro. Trump hablará en Davos este miércoles, en compañía de Bessent y el secretario de Estado Marco Rubio.
La economía china alcanzó el objetivo oficial de crecimiento de alrededor del 5% en el 2025, según datos publicados este lunes.
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Aunquelas exportaciones han impulsado a la segunda economía más grande del mundo, la prolongada crisis inmobiliaria y la caída de la inversión están frenando el apetito del país por los productos extranjeros.
La deflación interna también llevó a una depreciación del yuan en términos ajustados a la inflación, lo que hizo que los productos chinos fueran más atractivos en otros lugares.
Esto está generando ansiedad en el extranjero mientras China destina grandes cantidades de sus exportaciones a África, Latinoamérica y otros lugares, y Macron califica la situación de “vida o muerte” para la industria europea.
El viceprimer ministro dijo que China busca convertir su sector de consumo en un motor clave de la economía impulsando los ingresos y la demanda interna.
Los funcionarios están trabajando para convertir a China en “una potencia de consumo además de una potencia manufacturera”, dijo.
El desarrollo del país es principalmente resultado de “la reforma, la apertura y la innovación, más que de los llamados subsidios gubernamentales”, según el viceprimer ministro.
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