La riqueza mundial ha crecido en las últimas décadas, pero la desigualdad también: BM

Un informe del Banco Mundial revela que no solo no cambió la participación de los países de renta baja en la riqueza mundial, sino que a nivel global la manera en que se logró el crecimiento pone en riesgo la prosperidad futura. El análisis de América Latina.

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Los países están agotando sus recursos en favor de obtener ganancias, aunque a corto plazo, y están colocando sus economías en camino de un desarrollo que se hará cada vez más insostenible, de acuerdo con un informe del Banco Mundial (BM) publicado este miércoles.

Aunque tradicionalmente se usan indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB) para medir el crecimiento económico de un país, el informe del BM hace un seguimiento de la riqueza de 146 países entre 1995 y 2018 en términos de capital natural, humano y producido para evaluar si se trata de un crecimiento sostenible en el tiempo.

En este sentido, mide el valor económico del capital natural renovable como los bosques, las tierras de cultivo y los recursos oceánicos; el capital no renovable como los minerales y los combustibles fósiles; el capital humano, entendido como los ingresos a lo largo de la vida de una persona; y el capital producido como los edificios y las infraestructuras y los activos extranjeros netos. Por primera vez, también midió el capital natural azul en forma de manglares y pesquerías oceánicas.

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Las buenas noticias son que, entre 1995 y 2018, la riqueza mundial creció significativamente. Además, los países de renta media se acercaron a los de renta alta, debido principalmente al rápido crecimiento de Asia, mientras que los de renta media alta vieron cómo su riqueza total se duplicaba.

En América Latina y el Caribe, la riqueza total casi se ha duplicado en las dos últimas décadas, según el Banco Mundial. No obstante, se registran disparidades en la región en cuanto a la riqueza per cápita.

La contracara llega de la mano de los países de bajos ingresos. Los resultados del estudio arrojaron que, en el mismo periodo de tiempo, la participación de los países de renta baja en la riqueza mundial ha cambiado muy poco, manteniéndose así por debajo del 1% de la riqueza mundial, pese a tener alrededor del 8% de la población total.

Además, más de un tercio de los países de renta baja han experimentado una disminución de la riqueza per cápita, y al mismo tiempo están tendiendo a degradar su base de activos naturales renovables.

Esta tendencia, indica el informe, da cuenta de que efectivamente la riqueza está creciendo a nivel general, pero al mismo tiempo está exacerbando las desigualdades y poniendo en riesgo la prosperidad del futuro.

¿Cuáles son los hallazgos más importantes?

Capital natural renovable y capital azul

  • A nivel mundial, la proporción de la riqueza total en forma de capital natural renovable (bosques, tierras de cultivo y recursos oceánicos, por ejemplo) está disminuyendo. El organismo advierte que este escenario podría agravarse por los efectos del cambio climático.
  • Los países de ingresos bajos y medios han visto cómo su riqueza forestal per cápita disminuyó un 8% entre 1995 y 2018, lo que da señales de una importante actividad de deforestación.
  • El capital renovable es cada vez más valioso, ya que proporciona servicios ecosistémicos cruciales. El valor de los manglares para la protección contra las inundaciones costeras ha crecido más de 2,5 veces desde 1995, hasta superar los US$547.000 millones en 2018 debido al aumento sustancial del riesgo de inundación y del aumento de población en las costas.
  • El valor de las poblaciones de peces marinos a nivel mundial se ha reducido en un 83%, en gran parte debido a la sobrepesca.
  • Con menos poblaciones de peces saludables y una capacidad de pesca en aumento, los costes de la pesca aumentaron y las rentas financieras cayeron.

Capital humano

  • Los ingresos esperados de la población a lo largo de su vida son la mayor fuente de riqueza mundial, comprendiendo el 64% del total de la riqueza mundial en 2018.
  • A medida que los países de renta media aumentaron su inversión en capital humano, experimentaron incrementos significativos en su participación en la riqueza mundial de capital humano.
  • Se espera que los países de bajos ingresos sean los que experimenten el impacto más grave del Covid-19, con una pérdida prevista del 14% del capital humano en total.

Capital natural no renovable

  • La riqueza del capital natural no renovable (minerales, combustibles fósiles) ha disminuido desde 2014, principalmente debido a la caída de precios de las materias primas.

Tendencia en América Latina

Aunque la riqueza total casi se ha duplicado en América Latina y el Caribe en las dos últimas décadas, según el Banco Mundial, hay algunas disparidades en la región en cuanto a la riqueza per cápita.

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Algunos países, por ejemplo, han duplicado su riqueza desde 1995, mientras en varios países del Caribe la riqueza ha disminuido. Lo que sí ha sucedido en toda la región es que la riqueza en capital natural no renovable ha empezado a disminuir, debido a la volatilidad de precios; al tiempo que la riqueza renovable ha estado aumentado.

Aunque la superficie de los bosques ha disminuido, la riqueza de áreas protegidas se ha duplicado. Con respecto al capital humano, aún la región no alcanza la paridad de género.

Recomendaciones

Para el banco es urgente que el desarrollo de los países se encamine hacia una senda más sostenible, adoptando una visión global de la riqueza y poniendo en marcha medidas o políticas como la fijación del precio del carbono para valorar mejor activos como los bosques, manglares y el capital humano.

Además, el organismo recomienda gestionar adecuadamente el capital natural renovable en los países de renta baja, dado que representa el 23% de su riqueza.

“Una comprensión más profunda y matizada de la sostenibilidad de la riqueza es crucial para un futuro verde, resiliente e inclusivo”, dijo la directora de Políticas y Alianzas para el Desarrollo del Banco Mundial, Mari Pangestu.

Según el informe, los responsables de la política deben diversificar y reequilibrar sus carteras nacionales para que sean más resistentes y sostenibles. Además, recomienda invertir de manera activa en bienes públicos como la educación, la salud y la naturaleza, para gestionar mejor los riesgos del futuro.