Fitch rebaja perspectiva de Perú a negativa: Estas son las advertencias de la agencia

La anterior perspectiva de la calificación soberana de Perú se encontraba en el nivel estable. Hay mayores posibilidades de que se pueda rebajar la calificación crediticia peruana si las condiciones no cambian

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Lima — Se sigue complicando la situación del Perú, en medio de una incesante crisis política: esta vez Fitch Ratings anunció la revisión de la perspectiva de la calificación soberana del país andino de negativa a estable, afirmando su calificación de BBB pero realizando advertencias que ponen en riesgo a la baja las calificaciones otorgadas a la nación sudamericana.

De acuerdo a la agencia, el deterioro de la estabilidad política y de la eficacia del gobierno ha aumentado la posibilidad de una revisión a la baja para las calificaciones de la deuda de Perú; algo que podría llevar al país a caer un peldaño al nivel BBB- y que lo acerca hasta el grado especulativo (BB).

La actual calificación de Perú se posiciona en BBB, que para Fitch Ratings significa una buena calidad crediticia con expectativas de riesgo de impago bajas, “pero es más probable que las condiciones empresariales o económicas adversas mermen esta capacidad”. Si Fitch rebaja la calificación del país en el corto o mediano plazo, estaría en BBB-; solo a un peldaño de perder el grado de inversión.

El grado BB, que se encuentra un lugar abajo del BBB-, indica una elevada vulnerabilidad al riesgo de impago, especialmente en caso de cambios adversos en las condiciones empresariales o económicas a lo largo del tiempo; aunque “existe una flexibilidad empresarial o financiera que respalda el servicio de los compromisos financieros”.

La advertencia que envía Fitch Ratings al Perú y la gestión actual es clave, toda vez que una perspectiva que pasa de estable a negativa abre la puerta a una posibilidad mayor de revisión a la baja en la calificación crediticia de Perú en el corto o mediano plazo si las condiciones del país no cambian.

La agencia dijo esperar que el debilitamiento de las instituciones de gobernanza política de Perú sea difícil de revertir durante el período de previsión de Fitch hasta finales de 2024,y que una gobernanza más débil plantea mayores riesgos a la baja para la inversión y el crecimiento económico que la expectativa de Fitch a principios de este año”.

Fitch cree que el debilitamiento de las perspectivas económicas y de inversión de Perú, si se mantiene durante 2023-2024 como Fitch espera, podría socavar la trayectoria macro y fiscal del soberano en relación con sus pares ‘BBB”, apunta la agencia crediticia.

No obstante ello, la agencia remarcó que las calificaciones ‘BBB’ de Perú están respaldadas por su moderada deuda pública, su posición de acreedor externo neto y su historial de política macroeconómica y marcos fiscales sólidos. Pero alertó que las limitaciones de la calificación incluyen una gobernanza, una renta per cápita y unos indicadores sociales más bajos que la media de ‘BBB’, la alta dependencia de las exportaciones de productos básicos y la baja base de ingresos del gobierno.

LA ELEVADA CRISIS POLÍTICA EN PERÚ, UN FACTOR CLAVE PARA FITCH

La agencia crediticia se refirió a la alta rotación del gabinete ministerial de Perú, donde en poco más de un año se han dado más de 70 cambios de ministros, y los dos intentos fallidos de vacancia presidencial o destitución del presidente Pedro Castillo por parte del Congreso que han mantenido la agitación política.

Las múltiples investigaciones de corrupción que implican directamente al Presidente o a sus allegados, así como la frecuente rotación de los cargos ministeriales, han socavado la eficacia del gobierno. La inversión privada ha caído, se ha materializado un pasivo fiscal y la aplicación de políticas se ha ralentizado como consecuencia de la volatilidad política”, dijo Fitch en su comunicado de revisión de la perspectiva de Perú.

La entidad precisó que aunque los legisladores de la oposición han bloqueado las propuestas más radicales del ejecutivo, incluida la propuesta que planteaba cambiar la Constitución y sobre la que ya había advertido Fitch, los dos poderes -Ejecutivo y Legislativo- se han enzarzado en un incómodo estancamiento.

Fitch no espera que la parálisis política resultante termine durante el período de previsión. La clasificación media de Perú en los Indicadores Mundiales de Gobernanza (WGI) se deterioró hasta el percentil 41 (muy por debajo de la mediana ‘BBB’ en el percentil 58) en la encuesta de 2021 publicada en septiembre de 2022 desde el percentil 45 anterior”, alertó la agencia.

También se hizo mención de los problemas de gobierno corporativo que se han revelado desde el Estado tras el manejo ineficiente de la entidad estatal Petroperú, que ha tenido que ser financiada con recursos públicos peruanos para no caer en una situación de default y que perdió su grado de inversión medido por las agencias S&P y Fitch Ratings.

La pérdida del auditor financiero de Petroperú impidió la publicación de sus estados financieros de 2021 a principios de este año, la empresa requirió un apoyo de liquidez de 750 millones de dólares (mayo) y una inyección de capital de 1.000 millones de dólares (octubre) por parte del gobierno, y el consejo de administración de la empresa estatal fue posteriormente reestructurado”, recordó Fitch.

Y de otro lado se encuentran las perspectivas económicas que cada vez son menores para el Perú, un país que antes crecía a un mayor ritmo que sus pares regionales o tenía mayores posibilidades de alcanzar su crecimiento potencial. Fitch ha revisado a la baja su previsión de crecimiento del PBI peruano para 2022, pasando del 2,5% al 2,3%.

La inestabilidad política está pesando en las perspectivas de crecimiento económico de Perú, ya que los conflictos sociales interrumpen la producción minera y la alta rotación del gabinete frena la inversión pública este año. La inversión minera se ha moderado y la confianza empresarial es escasa. Las políticas monetarias y fiscales más estrictas han frenado la demanda interna”, detalló Fitch.

También se ve un debilitamiento de la demanda mundial que reducirá las exportaciones de cobre, vitales para los ingresos del país andino, y la inversión privada; así como el nombramiento de nuevos gobiernos regionales y locales tras las elecciones de este 2022 que podrían afectar a la inversión pública en el 2023.

¿QUÉ PODRÍA HACER QUE FITCH DECIDA BAJAR LA CALIFICACIÓN DE PERÚ?

La agencia resaltó que entre algunos factores que podrían implicar la acción de revisar la calificación de Perú a la baja están los estructurales, que implican un mayor deterioro de las condiciones políticas o indicadores de gobernanza; los factores macro, y las finanzas públicas.

Con respecto a los daños que puedan implicar factores estructurales en Perú, Fitch precisa que estos pueden ser resultado de una incertidumbre política prolongada, de un aumento de las movilizaciones sociales. o de revisiones constitucionales que socaven el marco político y económico.

Con respecto a los factores macro, se precisa que se trata de resultados insuficientes del crecimiento económico en relación con los niveles históricos o debilitamiento del marco político peruano.

Finalmente, en los factores de finanzas públicas se alerta sobre el impacto negativo de un aumento sostenido de la deuda de las administraciones públicas en relación con el PBI, por ejemplo, “debido a la relajación material de la política fiscal o a una fuerte caída del precio del cobre”.

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