¿Reducción de tasas de los bancos en Colombia mantendrá la inflación alta?

Bajar la inflación histórica, no vista desde 1999, es una de las tareas del BanRepública y las decisiones de los bancos comerciales podrían afectarla. ¿Qué tanto?

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Bogotá — Varios bancos de Colombia están bajando las tasas de interés de las tarjetas para reactivar el consumo y la solicitud de créditos en medio de un año que será retador para la economía, lo cual va en contravía de lo que está haciendo el Banco de la República: subir las tasas de referencia para intentar frenar el consumo y por esa vía, la inflación que se mantiene histórica (13,28% anual en febrero) y que se espera baje a niveles del 9% a finales de 2023.

Dado el choque de corrientes entre algunos bancos comerciales de Colombia y el Banco de la República, la pregunta es si eso haría que bajar la inflación sea más difícil o le tome más tiempo al país. Expertos consultados por Bloomberg Línea respondieron a la pregunta. Unos creen que sí, otros que no. ¿Por qué?

¿Bajar las tasas de los bancos mantendrá la inflación alta?

Para Ana Vera, economista jefe en IN ON Capital, que los bancos en Colombia bajen las tasas de interés de las tarjetas de crédito, así el Banco de la República siga subiendo las tasas de referencia, no tendría mayores impactos en la inflación porque “en todo caso las tasas se mantienen bien elevadas y no creo que cambie mucho las condiciones en estos momentos”.

“Las tasas de tarjeta de crédito están muy cerca de la tasa de usura pero esa tasa está muy alejada de la de referencia del Banco de la República (12,75%), mientras que la tasas de captación (la que pagan por lo que la gente invierte) están cerca de 20%, la de usura es 46,26%. Entonces esta promoción de algunos bancos en realidad está es ubicando las tasas de mercado más cerca de la tasa de referencia, por lo que es saludable para aliviar las finanzas de las personas y no necesariamente implicará mayor inflación”, explicó Vera.

Sin embargo, si los bancos empiezan a bajar sus tasas de otros productos y no solo de las tarjetas de crédito, eso sí podría tener mayores efectos en la inflación, dificultando su bajada, comentó Vera.

De acuerdo con Juan David Ballén, director de análisis y estrategia de Casa de Bolsa, “es posible que los bancos comerciales hayan tomado la decisión de recortar las tasas de interés para evitar que la cartera, es decir los préstamos que han colocado, se deteriore, ya que el nivel de tasas de interés es el más alto desde los años 90″.

Para Carolina Soto, excodirectora del Banco de la República, “esta reducción en las tasas de interés de las tarjetas de crédito sí va a tener un impacto en la desaceleración del consumo que habíamos venido observando, aunque considero que el impacto va a ser moderado porque está limitado a la categoría de tarjetas de crédito con montos específicos. Entonces, no todo el consumo se afecta”.

En línea con lo expuesto, Germán Machado, docente de economía de los Andes y el CESA, comentó que la reducción de las tasas de interés de las tarjetas de crédito en esta coyuntura sí podría afectar la inflación del país.

Machado explicó que “cuando el crecimiento económico es bajo, como se espera en 2023, los créditos (que son el negocio principal de un banco) se frenan y puede aumentar la mora. Esto tiene el doble efecto de reducir la cartera, pero también el potencial de empeorar la calidad de los préstamos, obligando a hacer provisiones y reducir las utilidades del banco”.

El docente continuó diciendo que la bajada de tasas que están haciendo los bancos comerciales, aunque no aplica para todos los productos, sí busca estimular nuevamente el crédito y dinamizar un poco más el consumo.

“A nivel de cada banco, se esperaría un menor margen de intermediación, pero una mayor colocación de créditos. Como resultado, debería dinamizarse un poco el consumo. Esto haría que la caída en el ritmo de crecimiento no sea tan fuerte, pero, el precio a pagar será un nivel de inflación más alto del inicialmente previsto, que podría rondar el 10% al final del año”, dijo Machado.

A inicios de febrero de este año el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, le dijo a este medio que el contexto esperado para 2023 de menor crecimiento económico y tasas de interés altas para intentar bajar la inflación afectarán el crédito. “En 2023 estimamos que la cartera total crezca 2,1% real anual, frente al 3,2% de 2022 y el 4,4% de 2021″.

Malagón agregó que en 2023 “la cartera de consumo (en la que entran las tarjetas de crédito) será la de mayor desaceleración, pasando de 4,4% a 2,3%, en medio de unas condiciones financieras más estrechas para los hogares y un mayor nivel de endeudamiento”.

Sobre las medidas anunciadas por al menos cinco bancos (Davivienda, Bancolombia, Banco de Occidente, BBVA y Banco de Bogotá), Malagón dijo que en medio de una coyuntura compleja, ello le permite a la banca “refrendar su compromiso con los más vulnerables de dos maneras: 1) reducción clara de la tasa de interés a los segmentos más necesitados que hemos visto con la decisión de varias entidades financieras, 2) nos unimos a las metas del Gobierno en términos de financiamiento de la economía popular”.

Tras el anuncio de los bancos, en los que aplican ciertas condiciones, el presidente Gustavo Petro dijo: “sé que reducir la tasa de interés es disminuir la tasa de ganancia cuando el Banco de la República sube la tasa de interés. El sacrificio de ganancias financieras permirirá mejorar la situación económica del país y la estabilidad bancaria”.

Por su parte, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dijo a través de su cuenta de Twitter que el diálogo del Gobierno con el sector financiero dio frutos: “bajan tasas para créditos de bajo monto. Y anuncio: vienen más apoyos a la economía popular”.