El choque de marzo con el ministro de Hacienda, Germán Ávila, llevó a la Junta a quedarse quieta en la reunión de abril. Con presidente ya electo, el Emisor buscaría avanzar en su propósito de atajar la inflación.
Un blog del Banco de la República compara la trayectoria de la inflación colombiana con la mundial y la de sus pares latinoamericanos entre 2020 y 2026. La asocia a factores idiosincráticos, tasas más altas y al desequilibrio fiscal.
La primera vuelta presidencial provocó una fuerte valorización de los activos colombianos, pero la atención del mercado pronto se trasladará a los retos fiscales, económicos y sociales que enfrentará el próximo presidente.
La más reciente decisión fue estabilidad para no "afectar las elecciones". En la reunión del 30 de junio ya habrá claridad política y la duda se posa sobre el ambiente al interior de la Junta.
Analistas coinciden en señalar que se sentirá con más fuerza el traslado de los costos laborales derivados del último aumento del salario mínimo, que impacta de manera directa en los sectores servicios y transporte.
El banco central de Colombia aún tiene trabajo por hacer para controlar la inflación, aunque ahora podría ralentizar el ritmo de subidas de los tipos de interés, según la codirectora Bibiana Taboada.
Para el banco, la credibilidad del Banco de la República no se fortaleció tras la reunión de abril, pero espera que el ajuste monetario se retome tras la segunda vuelta política en Colombia.
En abril la Junta pausó las alzas de las tasas, para algunos, doblegada por la presión del Gobierno, para otros, en una jugada táctica para evitar choques que incidieran en las elecciones del 31 de mayo.
El banco central de Colombia debería evitar nuevas subidas de los tipos de interés porque la política monetaria restrictiva ya no es la herramienta adecuada para luchar contra la inflación, según el miembro de la junta directiva César Giraldo.