En abril la Junta pausó las alzas de las tasas, para algunos, doblegada por la presión del Gobierno, para otros, en una jugada táctica para evitar choques que incidieran en las elecciones del 31 de mayo.
El banco central de Colombia debería evitar nuevas subidas de los tipos de interés porque la política monetaria restrictiva ya no es la herramienta adecuada para luchar contra la inflación, según el miembro de la junta directiva César Giraldo.
Analistas coincidieron en que la decisión del Banco de la República abre interrogantes sobre credibilidad, presiones políticas y riesgos macroeconómicos, aunque también puede interpretarse como una pausa estratégica en medio de tensiones electorales.
La decisión de mantener tasas sin cambios sorprendió al mercado y reconfiguró la percepción de riesgo, con impacto inmediato en el peso, las tasas y los activos locales.
El peso colombiano se desplomó al nivel más bajo desde el 24 de marzo y los tipos a corto plazo cayeron el lunes tras la decisión del banco central de mantener los costes de endeudamiento -desafiando las expectativas de una subida de tipos- a pocas semanas de unas elecciones cruciales.
Expertos advierten que una mayor coordinación puede ser útil, pero alertan que cualquier intento que debilite la independencia del Emisor podría traducirse en mayores presiones inflacionarias y riesgos para la estabilidad macroeconómica.