Inflación al alza en Colombia y Junta será con presidente electo: ¿Cuál será el tono del debate?

La más reciente decisión fue estabilidad para no “afectar las elecciones”. En la reunión del 30 de junio ya habrá claridad política y la duda se posa sobre el ambiente al interior de la Junta.

La decisión anterior de la Junta fue de estabilidad en las tasas como un gesto para no interferir en el proceso electoral del pasado 31 de mayo y luego de un fuerte choque entre el Emisor y el Gobierno que concluyó con el abandono del ministro Germán Ávila de la reunión de abril.

Bloomberg Línea — Colombia cerró mayo con una inflación mensual de 0,47%, dato que llevó la inflación anual a 5,84% y que reavivó el debate sobre el rumbo de la política monetaria del Banco de la República.

La cifra llega en un momento de particular tensión: la próxima reunión de la Junta Directiva, programada para el 30 de junio, se celebrará cuando ya se conozca el resultado de las elecciones presidenciales, lo que añade una capa de complejidad política a una decisión que los analistas ya ven, técnicamente, bastante clara.

PUBLICIDAD

Julio César Romero, economista de Corficolombiana, advierte que los números de mayo van más allá de lo superficial. “El dato de inflación de mayo muestra que los precios siguieron acelerándose”. Además, resalta que la inflación básica —que excluye alimentos y precios regulados— está creciendo incluso más rápido que la inflación total.

Para Romero, este comportamiento tiene una lectura precisa: “Esto confirma que el fenómeno inflacionario en Colombia no responde a factores de oferta, sino a presiones más persistentes sobre la demanda”.

Señal de estabilidad pre-electoral

La decisión anterior de la Junta fue de estabilidad en las tasas como un gesto para no interferir en el proceso electoral del pasado 31 de mayo y luego de un fuerte choque entre el Emisor y el Gobierno que concluyó con el abandono del ministro Germán Ávila de la reunión de abril.

PUBLICIDAD

Ese episodio marcó el ambiente institucional y dejó preguntas abiertas sobre la independencia y el tono interno del organismo.

La reunión de junio se dará con el mapa político despejado y los datos de inflación mostrando una tendencia ascendente, los expertos anticipan que la reunión de fin de mes traerá un nuevo incremento en el costo del dinero.

Esa distinción es clave para entender por qué el Banco de la República difícilmente puede mantenerse quieto.

Cuando la inflación básica supera a la total, la señal es que el problema no es un choque externo o de precios de alimentos —que tienden a ser transitorios—, sino algo más estructural, ligado al comportamiento del gasto interno.

PUBLICIDAD

En ese escenario, la herramienta por excelencia del banco central es precisamente el ajuste al alza de las tasas de interés.

Si hay ajuste, ¿de cuánto será?

Sobre el monto del incremento esperado, los analistas coinciden en el diagnóstico general, pero difieren en los detalles.

Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, proyecta “un incremento de 50 puntos básicos, llevando la tasa de interés hasta 11,75%, debido a que las expectativas de inflación permanecen por fuera del rango meta”.

Felipe Campos, director de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, comparte esa expectativa: “De la Junta se espera que suba 50 puntos básicos”. Wilson Tovar, director de Investigaciones Económicas de Acciones y Valores, es algo más agresivo en su pronóstico y anticipa “un nuevo incremento de 75 puntos”, sustentado en que las expectativas de inflación “se acercan al 7% para nosotros al final del año”.

Romero, por su parte, no descarta un movimiento más contundente. “Nuestra expectativa es que el ajuste podría llegar incluso a 100 puntos básicos, aunque será necesario observar la reacción de los mercados después del 21 de junio para determinar cuál podría ser finalmente la magnitud del aumento”, afirma.

Tras la primera vuelta los activos colombianos se fortalecieron ante la sorpresiva ventaja de De la Espriella frente a Cepeda, pero un revés para el candidato promercado el próximo 21 de junio, podría ser interpretado como una señal negativa por parte del mercado.

En cualquier caso, el economista de Corficolombiana no deja margen para la duda sobre el sentido de la decisión: “En cualquier escenario, es altamente probable que veamos un nuevo incremento de tasas”.

El gran factor

El resultado de las elecciones presidenciales es el gran factor en la ecuación. Los mercados financieros ya comenzaron a moverse en función de las posibilidades de cambio político, y esa dinámica no es ajena al análisis de la Junta.

Como señala Romero, “desde la semana pasada, el dólar, los TES y las acciones han venido incorporando la posibilidad de un cambio político”.

Ese escenario ha favorecido una valorización de los activos colombianos, “lo que contribuye a aliviar parte de la presión sobre las próximas decisiones del Banco de la República”, añadió.

Ballén elabora esa idea con mayor detalle. “Si los mercados reaccionan favorablemente ante la elección de un presidente que genere confianza entre los inversionistas, el dólar se mantiene débil y disminuye la percepción de riesgo del país, la presión sobre futuros incrementos de tasas podría reducirse significativamente”, explica.

Pero advierte el escenario contrario: “Un aumento de la prima de riesgo y una depreciación del peso podrían hacer necesarios ajustes adicionales por parte del Banco de la República”.

El ambiente político también permea las expectativas sobre el tono del debate interno en la Junta. Campos señala que un aumento de 50 puntos básicos “reduciría el mensaje del Gobierno de que estaban subiendo para afectar elecciones”, aunque matiza que “como parte de la oposición que plantean poner desde ahora, me imagino que también van a rechazar la movida”.

Tovar, en cambio, es más escueto al evaluar la postura del ejecutivo: “De Petro esperamos cualquier cosa”.

Para Romero, el comportamiento de la mayoría de la Junta parece más predecible que la reacción gubernamental. “Lo que sí parece más probable es que la mayoría de la junta, en particular los cuatro miembros que durante más de un año han mantenido una postura ortodoxa, continúen defendiendo una política monetaria restrictiva”, sostiene.

El argumento de fondo es la credibilidad institucional: “Las expectativas de inflación, en distintos horizontes, permanecen por encima del rango objetivo del banco”, dijo Romero. “Esto evidencia que la credibilidad de la autoridad monetaria sigue siendo un elemento clave en juego”.

Así las cosas, la reunión del 30 de junio se perfila como uno de los eventos más cargados de los últimos meses para la política económica colombiana.

Los datos de inflación apuntan hacia arriba, las expectativas no ceden, y el contexto político garantizará que la discusión trascienda los tecnicismos monetarios. Lo que queda por definir es la magnitud del ajuste y, sobre todo, el tono con que la Junta comunique su decisión en un país que recién hará elegido cuál será su rumbo para los siguientes años.

PUBLICIDAD