Bloomberg Línea — El mercado de vivienda en Colombia mantuvo durante el primer semestre de 2026 la tendencia de desaceleración que ha caracterizado al sector en los últimos años. Las ventas disminuyeron frente al mismo periodo de 2025, los lanzamientos e iniciaciones de nuevos proyectos continuaron retrocediendo, la oferta disponible siguió reduciéndose y los costos de construcción permanecieron creciendo por encima de la inflación.
De acuerdo con Grupo Cibest “la demanda se concentra en el segmento de entrada, pero sin suficiente impulso para sostener el mercado agregado”, lo que explica que el mejor comportamiento relativo de la vivienda de interés social no haya compensado la caída del resto del mercado.
Entre enero y junio se comercializaron 78.423 viviendas, un descenso de 9,9% frente al primer semestre del año anterior. La contracción fue más marcada en el segmento No VIS, donde las ventas cayeron 16,5%, mientras que en la vivienda VIS la disminución fue de 6,6%.
Diferentes actores de la industria reconocen la necesidad de reimpulsar el sector. Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria aseguró que “en nuestra junta estratégica de vivienda, conversamos sobre una hoja de ruta para construir un país de propietarios y ciudades más ordenadas”.
Esto debido a que la actividad comercial también continúa lejos de los niveles observados antes y durante el auge reciente del sector.
Según el análisis de Cibest, las ventas permanecen 12,1% por debajo de las registradas en el primer semestre de 2019 y 40,7% frente al máximo alcanzado en 2022. En ese contexto, el informe sostiene que “recuperar una mayor escala comercial será clave para sostener la oferta futura”.
Más allá del comportamiento de las ventas, el grupo identifica otro foco de preocupación. “Las iniciaciones constituyen hoy el principal desafío del sector”, afirma.
Durante el primer semestre comenzaron la construcción de 49.223 viviendas, una reducción anual de 19,6%, lo que representa el segundo nivel más bajo desde 2010 y apenas 209 unidades por encima del mínimo histórico.
Jaime Andrés Beltrán, ministro de Vivienda designado por Abelardo De la Espriella a partir del 7 de agosto, ya adelanta agenda con diferentes actores del sector para entregarle un impulso extra.
“La reactivación del sector de la construcción, la compra de vivienda nueva y la recuperación de la industria, debe tener un componente de trabajo con la banca, los gremios y los mandatarios locales”, dijo Beltrán.
El deterioro volvió a concentrarse en la vivienda VIS, cuyas iniciaciones disminuyeron 25,6%, frente a una reducción de 5,6% en No VIS.
De acuerdo con el análisis, “la magnitud del retroceso confirma que la dificultad no se limita a vender vivienda, sino a llevar los proyectos desde la comercialización hasta la obra”.
Añade que el nivel actual “reduce la actividad constructora, debilita sus encadenamientos y limita la capacidad del mercado para responder a una recuperación futura de la demanda”.
La oferta disponible también continuó disminuyendo. Al cierre de junio había 160.959 viviendas en oferta, un descenso de 1,3% frente a un año atrás.
Aunque el ajuste agregado fue moderado, el informe señala que prolonga la reducción del inventario observada desde 2023. La principal diferencia entre segmentos estuvo en que la oferta de vivienda VIS cayó 3,4%, mientras que la de No VIS aumentó 2%, reduciendo la disponibilidad relativa en el segmento que concentra la mayor parte de las ventas.
Sobre este comportamiento, el documento afirma que “la principal señal está en su composición” y señala que la trayectoria de la oferta “debe leerse junto con los menores lanzamientos e iniciaciones, que limitan la reposición del inventario y reducen la capacidad de respuesta del mercado”.
Los lanzamientos de nuevos proyectos también reflejaron una menor actividad. Durante el primer semestre ingresaron al mercado 61.512 viviendas, 15,8% menos que un año atrás y 47,7% por debajo del máximo registrado en 2022. Según el informe, “esta caída anticipa una menor incorporación de proyectos y limita la renovación posterior de la oferta”.
Respecto a las condiciones para revertir esa tendencia, el análisis sostiene que “su recuperación requiere una demanda más sólida y una política de vivienda clara y estable, con certidumbre sobre subsidios, financiación y reglas de operación”. Agrega que “sin estas condiciones, la inversión en nuevos proyectos seguirá contenida”.
El informe también muestra diferencias regionales en las ventas de vivienda durante el primer semestre. Bogotá y Cundinamarca registraron un crecimiento de 1,5%, mientras que Antioquia presentó una caída de 18,5% y Valle del Cauca una disminución de 32,9%.
En materia de costos, el Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones (ICOCED) registró en mayo una variación anual de 6,3%, superior a la inflación.
El Grupo Cibest atribuye este comportamiento a las presiones derivadas del incremento del salario mínimo, que elevaron los costos de mano de obra directa y de servicios generales de construcción por encima de 13% y 8%, respectivamente.
Además, concluye que la construcción concentra cerca del 6% del empleo nacional, por lo que esas presiones salariales también se transmiten al resto de la cadena de valor del sector.













