Bloomberg Línea — Estados Unidos, China y Alemania se impondrán como las mayores economías del planeta hacia 2030, mientras que en el caso de Latinoamérica solo Brasil lograría entrar en el top 10, según cálculos basados en las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Estados Unidos encabezará el listado con US$37,67 billones, equivalentes al 25,1% de la economía mundial, seguido por China con US$26,04 billones (17,3%), según las proyecciones del PIB para 2030, recopiladas por Visual Capitalist a partir de datos del FMI.
En general, “Estados Unidos y China seguirían concentrando una parte extraordinariamente importante del producto mundial, mientras que India y otras economías asiáticas serían los principales motores del cambio en la estructura económica global”, dijo a Bloomberg Línea en Colombia la analista y profesora de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad del Rosario, Clara Inés Pardo.
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EE.UU. vs. China
Según indicó Pardo, Estados Unidos y China parten de una ventaja de escala que difícilmente puede modificarse en apenas cuatro años.

En el caso de Estados Unidos, detalla que su fortaleza no depende solamente del tamaño de su mercado interno, sino que también está sustentada en una elevada productividad, liderazgo tecnológico, capacidad de innovación, profundidad de los mercados de capitales y el papel internacional del dólar.
Además, la economía estadounidense tiene una estructura productiva diversificada y una fuerte presencia en sectores de alto valor agregado, particularmente tecnología, servicios financieros, salud, defensa y economía digital.

“China, por su parte, conserva una extraordinaria capacidad manufacturera, una enorme escala de mercado y una posición central en las cadenas globales de suministro”, señaló Pardo. “Aunque su tasa de crecimiento se está desacelerando, continúa creciendo a un ritmo superior al de muchas economías desarrolladas”.
Ahora bien, Pardo dijo que “el escenario no está escrito en piedra” y que el podio podría cambiar por cuatro factores principales:
- Una desaceleración mayor de China derivada del envejecimiento poblacional, menor productividad o problemas inmobiliarios.
- Una pérdida de dinamismo estadounidense por endeudamiento, polarización política o restricciones comerciales.
- Un salto tecnológico inesperado en otra economía.
- O una transformación de las cadenas globales de valor que favorezca a países como India, Indonesia, Vietnam o México.
Emanoelle Santos, analista de mercados de la app de inversiones XTB, considera que para Estados Unidos los principales riesgos son el aumento persistente de la deuda pública, las restricciones migratorias, una mayor fragmentación comercial y que la inversión tecnológica genere menos productividad de la esperada.
En China pesan el envejecimiento de la población, la crisis inmobiliaria, el elevado endeudamiento y el menor rendimiento de la inversión, “factores que llevan al FMI a proyectar una desaceleración del crecimiento hacia aproximadamente 3,5% en 2030 si no se profundizan las reformas”.
“Una transición china más rápida hacia el consumo y una recuperación de la productividad podrían reducir la brecha, mientras que una intensificación de las tensiones comerciales o una corrección inmobiliaria más profunda podría ampliarla”, según Santos. “Además, al tratarse de PIB nominal medido en dólares, las posiciones también pueden variar significativamente por movimientos cambiarios”.
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El ascenso de India
De acuerdo con las proyecciones del FMI, después de EE.UU. y China, Alemania ocupará el tercer lugar con US$6,178 billones (4,1%), apenas por encima de India, con US$6,173 billones (4,1%).
Para Clara Inés Pardo, el desempeño de India “probablemente sea el cambio estructural más importante del mapa económico mundial de esta década”.

Casi igualada con Alemania, la India podría incluso convertirse en la tercera economía mundial por PIB nominal alrededor de 2030.
“Pero más importante que el ranking es la velocidad del cambio. India combina una población joven, expansión de la clase media, digitalización, desarrollo de infraestructura, crecimiento de los servicios y una creciente capacidad para atraer manufactura que busca diversificar su exposición a China”, dijo Pardo.
El Reino Unido seguirá con US$5,14 billones (3,4%), Japón con US$5 billones (3,3%) y Francia con US$4,00 billones (2,7%).
El grupo lo completan Brasil, con US$3,20 billones (2,1%), Italia, con US$3,04 billones (2%), y Canadá, con US$3 billones (2%).
Por fuera del top 10 quedan Rusia, con US$2,54 billones (1,7%); y México, con US$2,55 billones (1,7%).
Las mayores economías de Latinoamérica

En América Latina, la economía será impulsada por la fuerza de Brasil y México a 2030.
De acuerdo con Pardo, Brasil tiene una ventaja estructural por su escala.
Es un mercado de más de 200 millones de habitantes, posee una importante base industrial y agroindustrial, grandes recursos naturales y un enorme potencial en energías renovables, biocombustibles, minerales críticos y economía de bajas emisiones.
“El reto será convertir esas ventajas en mayor productividad y crecimiento sostenido”.
México tiene una ventaja diferente: su posición geoeconómica, su base manufacturera diversificada e integrada a las cadenas globales de valor.
Explicó que la integración con Estados Unidos y Canadá, la relocalización de cadenas productivas (nearshoring) y su importante plataforma manufacturera pueden convertirse en motores de crecimiento. “Sin embargo, México necesita elevar la inversión, mejorar infraestructura, productividad, energía y condiciones para la inversión privada”.
Después de Brasil y México aparecen en listado de proyecciones de mayores economías regionales a 2030:
- Argentina aparece en la posición 27, con un PIB proyectado de unos US$833.000 millones.
- Colombia aparece en el puesto 36, con US$632.000 millones.
- Chile ocupa el puesto 44, con US$496.000 millones.
- Perú está en la posición 48, con US$437.000 millones.
- República Dominicana está en la casilla 65, con US$177.400 millones.
- Guatemala está en la posición 66, con US$174.800 millones.
- Ecuador ocupa el puesto 68, con US$163.800 millones.
- Costa Rica en el puesto 76, con US$136.700 millones.
En opinión de la analista de la Universidad del Rosario, Colombia es uno de los países con mayor potencial para ganar peso relativo, pero no necesariamente por convertirse en una economía top 20. “Su oportunidad está en aprovechar simultáneamente su posición geográfica, biodiversidad, recursos energéticos y minerales, potencial de energías renovables, agroindustria y servicios basados en conocimiento”.
El problema, ahondó, es que ese potencial requiere aumentar significativamente la productividad y la inversión.
“Argentina también puede ser un caso de recuperación importante si consigue estabilizar sus variables macroeconómicas y desarrollar plenamente sus ventajas en agroindustria, energía, gas, litio y minerales críticos. Su posición actual no refleja necesariamente su potencial productivo”.
El tamaño de la economía global

Se proyecta que la economía mundial supere los US$150 billones en 2030, impulsada en buena medida por el mayor peso económico de los mercados emergentes de Asia, según recoge Visual Capitalist.
En general, los datos del FMI muestran que el centro de gravedad económico mundial continúa desplazándose hacia el continente asiático.
Para 2030, Asia y Oriente Medio concentrarían US$55,7 billones de producción económica.
La analista Emanoelle Santos dice que esto no significa que Asia emergente vaya a desplazar inmediatamente a Estados Unidos, Europa o Japón en términos de ingreso, productividad o profundidad financiera, pero sí implica que una proporción creciente del aumento del consumo, la inversión y la producción mundial se originará en esta región, “lo que modificará progresivamente dónde se concentra la demanda global y hacia dónde se dirigen los flujos de capital”.
Según Pardo, la implicación para América Latina es muy importante: “La región no debería analizar el ascenso asiático únicamente como una amenaza competitiva”.
También representa una enorme oportunidad para exportar alimentos, minerales críticos, energía, servicios y productos asociados a la transición energética.
“El desafío será pasar de ser proveedores de materias primas a participar en segmentos de mayor valor dentro de las nuevas cadenas globales”.
Para la analista, el principal mensaje de esta proyección no es simplemente que Estados Unidos y China seguirán siendo las economías más grandes en 2030.
Su conclusión es que el mundo estará entrando en una nueva etapa de competencia económica multipolar.
Estados Unidos conservará su liderazgo tecnológico y financiero; China seguirá siendo una potencia industrial y comercial; India emergerá como un tercer gran polo; y países como Indonesia, Vietnam, México y Brasil tendrán un papel cada vez más relevante en las nuevas cadenas globales de producción.
Para América Latina, “esto representa una disyuntiva: la región puede aprovechar la fragmentación de las cadenas globales, la transición energética y la demanda asiática para ganar relevancia, o permanecer atrapada en un modelo basado principalmente en materias primas”, indicó.
La diferencia estará determinada menos por la disponibilidad de recursos naturales y más por la capacidad de convertirlos en productividad, innovación, infraestructura, capital humano y productos de mayor valor agregado.
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