Inflación en Colombia: ¿Al 11,43% se puede considerar controlada para bajar tasas?

Banqueros, empresarios y Gobierno por fin encontraron un propósito en común: pedir al Emisor que inicie el recorte de tasas, sin embargo, aunque viene cediendo no todos creen que sea suficiente señal

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Bogotá — Aunque la inflación lleva 5 meses cediendo en Colombia, la variación acumulada del último año sigue siendo mayor al 11% y aunque se dice que ya fue controlada y que por eso el Banco de la República debería comenzar a recortar tasas, no todas las señales están apuntando hacia el control el alza de precios.

En Colombia la inflación total alcanzó su pico en marzo de 2023 (13.3% anual). Desde ese momento se ha consolidado una tendencia a la baja, pero la reducción en el nivel de precios ha sido más lenta de lo esperado.

Otros países de la región (México, Perú, Chile) alcanzaron un techo en la inflación antes (a finales de 2022) y han presentado una desaceleración mucho más rápida en el nivel de precios.

Por lo anterior, en esos países ya se ha dado inicio a una postura más suave de su política monetaria. Vale la pena analizar si es el momento para que Colombia siga esa dirección.

Para la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) el Banco de la República debe actuar con mucha cautela. “En este momento, la reducción de las tasas de interés sería una medida apresurada dado el comportamiento de la inflación núcleo, es decir sin alimentos y bienes y servicios regulados”.

En los últimos meses, este indicador se ha ubicado por encima de 10%, muy superior, por ejemplo, a países similares donde se encuentra entre el 5% y 6%.

Además, su crecimiento fue muy rápido. “La persistencia de la inflación núcleo muestra que aún hay excesos de demanda que se deben corregir en la economía y que, de no atenderse, seguiríamos expuestos a niveles de inflación no deseados ni saludables, que perjudican de manera desproporcionada a las poblaciones de menores ingresos”, agrega ANIF.

“Si usted mira la base estadística, es decir, cómo fueron las inflaciones mensuales de septiembre a diciembre de 2022 fueron extremadamente alta, eso nos hace pensar que sí va a seguir cayendo, pero el ritmo de la caída dependerá de cómo se comporte la vía al llano, el fenómeno del niño y otros factores que pueden hacer que no baje al ritmo que se quiere”, aseguró Sergio Olarte, economista jefe de Scotiabank Colpatria.

Para ANIF existen riesgos con respecto a su comportamiento que no se deben subestimar. En primer lugar, la inflación continúa en niveles muy altos con respecto a países semejantes de América Latina, como fue mencionado previamente, lo cual indica que el Banco de la República debe seguir priorizando el control de precios, pues es el factor que actúa como el mayor impuesto regresivo a la población más vulnerable.

Tenas como estos llevan a Olarte a pensar que “dado que las inflaciones básicas no han cedido tan rápido como se quiere, y eso se ve por ejemplo en los arriendos, es muy posible que el banco central no se sienta cómodo para comenzar a bajar las tasas, y cuando lo haga seguramente no veremos como en Brasil y Chile, movimientos de 100 puntos básicos, sino que acá tendremos que ser mucho más graduales”.

Será importante tener en mente las continuas alzas previstas en los precios de combustibles y qué efectos colaterales implicarán los acuerdos del gobierno con el gremio de taxis. Finalmente, la incertidumbre que rodea el ambiente económico internacional que genera inestabilidad en el entorno macroeconómico.

Los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República han sido enfáticos en que una condición necesaria para bajar tasas es que la inflación y las expectativas sigan ajustándose a la baja en los próximos meses. Sin embargo, la tendencia a la baja en las expectativas de inflación mensual se interrumpió para agosto por primera vez desde enero (2023), subiendo de 0.3% en julio a 0.4% en agosto. Así mismo, en el último mes, la Encuesta de Expectativas de Analistas Económicos del Banco de la República refleja subidas en las expectativas de inflación para diciembre de 2023 (9.1%) y en la inflación a 24 meses (4.0%).

Esto quiere decir que, no sólo siguen desancladas las expectativas de los analistas de la meta de mediano plazo del Banco de la República, sino que han interrumpido su tendencia a la baja.

En cuanto a las expectativas de inflación derivadas del mercado de TES, controlando por riesgos de liquidez y prima inflacionaria, se ubicaron en 5.6% y 4.6% para dos y cinco años respectivamente (a corte de agosto).

A esto se le suma que, para el mes de julio, por primera vez en tres meses, el dato de inflación se ubicó por encima de las expectativas de los analistas económicos.