¿Dónde quedan las Islas Malvinas? Mapa y el origen de la guerra a propósito del Argentina vs. Inglaterra

La disputa de la soberanía de las Islas Malvinas derivó en una guerra entre ambos países durante diez semanas en 1982.

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Bloomberg Línea — La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas o Falkland Islands, un territorio de ultramar en el Atlántico Sur, desencadenó una guerra entre Argentina y el Reino Unido en 1982.

Más de cuatro décadas después, el conflicto sigue resonando en el reclamo de soberanía argentino, mientras el fútbol ha servido como válvula de escape para una rivalidad histórica.

Entre los historiadores, no existe consenso sobre quién descubrió las Islas Malvinas.

Algunas versiones dan crédito del hallazgo al cartógrafo y explorador portugués Esteban Gómez, integrante de la expedición de Fernando de Magallanes (1519-1522).

Otras fuentes señalan al navegante inglés John Davis, quien llegó al archipiélago a bordo del Desire en 1592.

En todo caso, el primer desembarco del que se tiene registro fue el del capitán inglés John Strong en 1690.

Ya en la década de 1764-1774, “Francia y Gran Bretaña pretendieron adquirir un punto de recalada en las Islas Malvinas de forma contraria a la soberanía preexistente de Madrid”, reseña un documento en línea del Gobierno argentino.

En este contexto, en 1764 el explorador francés Louis-Antoine de Bougainville fundó el primer asentamiento permanente en las Islas Malvinas.

España protestó por el asentamiento y, tras negociaciones diplomáticas, Francia aceptó retirarse y reconocer la soberanía española sobre las islas.

Como resultado, España se comprometió a reembolsar a Bougainville y el rey Carlos III resolvió mantener un establecimiento en las Islas Malvinas, por lo que su dependencia administrativa paso a manos de la gobernación y capitanía general de Buenos Aires.

Durante ese período, reseña el Gobierno argentino en su página web, Gran Bretaña “mantenía una intensa actividad en el archipiélago de forma clandestina y de mala fe”.

“En 1765, en total secreto, una expedición al mando de Lord Byron desembarcó en la isla Saunders (Isla Trinidad), izó la bandera británica, realizó una declaración en nombre del rey británico y zarpó a los pocos días sin dejar ningún establecimiento”, indica el documento.

Ya el 3 de enero de 1833, el Reino Unido tomó el control de las Islas Malvinas tras desalojar a las autoridades argentinas.

La disputa por la soberanía continuó hasta el 2 de abril de 1982, cuando Argentina lanzó la Operación Rosario para recuperar el archipiélago, lo que desencadenó la Guerra de las Malvinas.

La guerra por la soberanía de las Islas Malvinas se extendió durante diez semanas.

La victoria del Reino Unido fortaleció políticamente a la primera ministra Margaret Thatcher, quien fue reelegida con amplia mayoría en 1983.

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En Argentina, la derrota aceleró el fin de la dictadura militar y el retorno a la democracia en el país sudamericano.

Según cifras oficiales, durante la guerra de Malvinas murieron 649 soldados argentinos y 255 militares británicos.

El reclamo se mantiene vigente hasta el día de hoy y el fútbol ha canalizado una rivalidad que trasciende la cancha.

Para los argentinos, el gol de la “Mano de Dios” de Diego Armando Maradona contra Inglaterra fue una revancha deportiva durante los cuartos de final de la Copa Mundial de México 1986.

El partido de semifinales entre Argentina e Inglaterra del Mundial de 2026 vuelve a revivir estas pasiones.

Las islas Malvinas están situadas a unos 600 km aproximadamente de la costa patagónica.

Según información del Gobierno argentino, poseen una superficie de 11.718 km2 y se compone de dos islas principales, Soledad y Gran Malvina, y aproximadamente 200 islotes más pequeños.

Se estima que Islas Malvinas tiene una población civil de apenas 3.198 habitantes.

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Contexto colonial

Para María Gattinoni, directora ejecutiva de la Maestría en Magistratura y Derecho Judicial de la Universidad Austral, la disputa entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur es un conflicto de soberanía en un contexto colonial.

Desde el derecho internacional, Argentina fundamenta su reclamo en la sucesión de Estados, basándose en que las Provincias Unidas del Río de la Plata heredaron los derechos de la Corona española sobre el territorio, en aplicación del principio de uti possidetis iuris (usarás lo que posees de acuerdo al derecho o a la ley).

Reino Unido “cometió en enero de 1833 un acto ilícito internacional permanente al tomar por la fuerza, en tiempo de paz, las islas Malvinas, que formaban parte de la República Argentina. Como consecuencia de ello, este país debe reparar íntegramente el hecho ilícito cometido según las reglas del derecho internacional”, dijo Gattinoni en una entrevista para Bloomberg Línea en 2025.

En este sentido, manifestó que Reino Unido “no puede invocar la conquista del territorio como un título válido y tampoco puede invocar prescripción adquisitiva con fundamento en su actual ocupación del territorio por casi 200 años, ya que esta debe ser incontestada y la República Argentina ha protestado ininterrumpidamente desde el primer momento de la usurpación”, indicó.

La descolonización de las Malvinas es tratada en el Comité de Descolonización de la ONU, ya que el Reino Unido incluyó el territorio en la lista de territorios no autónomos en 1946.

Sin embargo, la Resolución 2065 (1965) de la Asamblea General estableció que el conflicto es una disputa de soberanía y que la autodeterminación no aplica, ya que los habitantes de las islas son una población trasplantada.

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En 2013, el Reino Unido realizó un referéndum en el que el 99,8% de la población votó por seguir siendo territorio británico, pero este carecería de relevancia jurídica, puesto que “los isleños no son un pueblo que goza del derecho a la libre determinación”, de acuerdo a Gattinoni.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha adoptado al menos una decena de resoluciones específicas sobre la Cuestión Malvinas, mientras que el Comité Especial de Descolonización adoptó más de 40 resoluciones en las que se instaba a ambas Partes a la solución pacífica de la disputa de soberanía.

A pesar de ello, Gattinoni explica que el Reino Unido se ha negado a discutir la soberanía, lo que a su juicio constituye “una violación del derecho internacional” de su obligación de resolver la controversia por medios pacíficos, según la Carta de las Naciones Unidas.

En junio pasado, la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) reiteró su llamado a Argentina y al Reino Unido para que reanuden las negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas.

“La disputa de soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes es un tema sin resolver y debe ser resuelto de manera pacífica”, dijo el secretario general de la OEA, Albert Ramdin. “Este es un tema de descolonización que sigue pendiente en nuestro hemisferio”.

El mismo mes, el Comité Especial de Descolonización adoptó por consenso una nueva resolución que renueva el llamado de las Naciones Unidas para que Argentina y el Reino Unido reanuden las negociaciones bilaterales hacia una solución pacífica y definitiva de la disputa de soberanía.

Potencial petrolero

Un reciente informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) destaca el potencial petrolero de Islas Malvinas derivado de la actividad del campo Sea Lion, que recibió luz verde a finales de 2025 tras años de análisis y deliberaciones.

“Se estima que producirá alrededor de 50.000 barriles diarios a partir de 2028 y utilizará una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) para explotar cerca de 170 millones de barriles de recursos”, señala.

El primer descubrimiento de petróleo costa afuera en las Islas Malvinas se realizó en 2010, y posteriormente se identificaron otros yacimientos, entre ellos Casper y Darwin.

“Si la primera fase de Sea Lion se desarrolla con éxito, podría dar paso a una segunda etapa enfocada en otros 150 millones de barriles de recursos y aumentar la viabilidad de desarrollar otros activos petroleros en la zona”, indicó.

En diciembre pasado, informó Bloomberg, dos empresas extranjeras avanzaron con los planes para desarrollar el yacimiento petrolero Sea Lion.

Tras esto, Argentina sostuvo que cualquier exploración unilateral en un territorio en disputa viola resoluciones de las Naciones Unidas.

La medida también provocó una inusual crítica del mandatario Javier Milei.

Asimismo, en abril se encendieron las alarmas entre diplomáticos británicos por la filtración de un memorando del Pentágono que sugería que el gobierno de Trump revisaría el estatus de las Islas Malvinas como represalia por el escaso apoyo del Reino Unido a la guerra con Irán.

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