¿Cómo le puede ir al bitcoin en 2026? Proyecciones, riesgos y oportunidades tras un 2025 volátil

Con una caída moderada en 2025, el bitcoin cierra lejos de sus máximos. Bloomberg Línea dialogó con expertos del ecosistema cripto para conocer sus proyecciones.

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Bloomberg Línea — El bitcoin se encamina a cerrar 2025 con una pérdida moderada, aunque su recorrido fue marcado por una alta volatilidad: la criptomoneda alcanzó un máximo histórico de US$126.000, cayó luego hasta la zona de los US$80.000 y terminó estabilizándose en torno a los US$90.000.

En lo que va del año, el activo digital acumula una caída del -7%, pese a haber llegado a retroceder hasta un 30% en el último trimestre. ¿Qué puede suceder 2026? ¿Cuáles serán los factores que definan su evolución? Sobre estos puntos, Bloomberg Línea consultó a tres expertos que lideran plataformas de intercambio cripto.

La mirada de Bit2Me

Según Pablo Casadio, cofundador de Bit2Me, el mercado de bitcoin, stablecoins y otras criptomonedas podría ingresar en 2026 en una fase de mayor madurez, menos dominada por estrategias que buscan capturar la volatilidad y más enfocada en la regulación, la participación institucional y los casos de uso cotidianos.

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A su entender, esta evolución ya empieza a verse a nivel global. En ese marco, Casadio considera que la aprobación de una ley cripto en Estados Unidos —si bien se viene demorando— finalmente se concretará el año próximo y marcará otro hito relevante para el desarrollo del sector.

La mirada de Bitso

Para Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, el foco de 2026 estará puesto en la consolidación de bitcoin y del ecosistema cripto como una infraestructura financiera cada vez más relevante. En ese sentido, el ejecutivo sostiene que el principal motor de crecimiento será la utilidad real: desde la protección del ahorro frente a la inflación y el envío de remesas, hasta los pagos cotidianos, la diversificación en activos globales y el acceso a instrumentos que históricamente estuvieron reservados para pocos.

En el plano macroeconómico, Colombo apunta a que, luego de los recortes de tasas previstos para 2025, la Reserva Federal continúe relajando su política monetaria en 2026, un escenario que suele inyectar liquidez en los activos de riesgo y reforzar el rol de bitcoin como reserva de valor.

Al mismo tiempo, señala que el próximo año servirá para evaluar si los ciclos de cuatro años que caracterizaron al mercado cripto se mantienen o si los cambios recientes —como la irrupción de los ETF y el mayor reconocimiento de las criptomonedas por parte de distintos gobiernos— terminan alterando esa dinámica. Ese proceso, agrega, también profundizó la correlación con los mercados financieros tradicionales.

Según el directivo, en la medida en que la tecnología y los criptoactivos logren resolver problemas concretos e integrarse con las finanzas tradicionales, la confianza de los usuarios será el principal combustible para el crecimiento de la industria, en particular en la Argentina (donde reside Colombo), donde los usuarios son cada vez más sofisticados y exigentes.

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La mirada de Buenbit

Desde la mirada de Federico Ogue, CEO de Buenbit, el mercado cripto atraviesa actualmente un período de alta volatilidad e incertidumbre, con el bitcoin mostrando correcciones relevantes tras sus últimos máximos. En ese contexto, el ejecutivo subraya la importancia de diferenciar el ruido de corto plazo de los fundamentos estructurales que, a su juicio, seguirán influyendo en el precio de la criptomoneda durante 2026.

En el corto y mediano plazo, Ogue identifica como principales factores de presión al escenario macroeconómico global, con tasas de interés todavía elevadas, políticas monetarias más restrictivas y tensiones geopolíticas, además de movimientos técnicos propios de un mercado aún sensible al apalancamiento y a la liquidez. Bajo ese marco, no descarta que bitcoin continúe probando niveles más bajos antes de consolidar una recuperación, especialmente si se mantiene la aversión al riesgo a nivel global.

Sin embargo, al mirar más allá del corto plazo, el CEO de Buenbit considera que los factores estructurales siguen siendo constructivos de cara a 2026. Entre ellos, menciona la adopción institucional, la mayor claridad regulatoria en mercados clave y el rol de bitcoin como activo escaso y descentralizado, atributos que lo siguen posicionando como una reserva de valor relevante dentro del ecosistema financiero digital.

En ese contexto, Ogue señala que vuelve a ganar protagonismo la estrategia de Dollar Cost Averaging (DCA), que permite reducir el riesgo de “timing” y capitalizar la volatilidad a favor mediante ingresos graduales, especialmente en un activo que, históricamente, ha recompensado la paciencia en horizontes de largo plazo.

Para perfiles más conservadores, el ejecutivo menciona como alternativa complementaria la generación de rendimiento en stablecoins, una estrategia que permite mantener el capital en moneda dura, obtener ingresos pasivos y preservar liquidez para aprovechar eventuales correcciones. Según detalla, este enfoque ayuda a atravesar períodos de mercado bajista con menor exposición a la volatilidad, sin resignar flexibilidad para futuras oportunidades.

En definitiva, Ogue resume que el escenario hacia 2026 combina incertidumbre en el corto plazo con oportunidades de largo plazo, lo que vuelve clave una estrategia equilibrada, basada en la gestión del riesgo, la protección de capital y la construcción gradual de posiciones. “La clave está en evitar decisiones impulsivas y sostener una mirada consistente en el tiempo”, concluye.