Los robos violentos de criptomonedas alcanzarían un récord en 2026: Chainalysis

Los llamados “ataques de llave inglesa”, que incluyen secuestros y allanamientos de viviendas, se multiplican a medida que los delincuentes buscan acceder directamente a los activos digitales de sus víctimas.

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La violencia física contra los tenedores de criptomonedas está ganando terreno y 2026 podría convertirse en el año con mayores pérdidas registradas por este tipo de delitos. Más de US$30 millones ya fueron robados hasta mediados de año, una cifra que pone al período en camino de superar el récord de US$58 millones registrado durante todo 2025, según un análisis de Chainalysis.

El informe de la consultora advierte sobre el avance de los llamados “ataques de llave inglesa” (wrench attacks), que aprovechan una característica particular de las criptomonedas: los fondos pueden transferirse de manera inmediata y, una vez realizada la operación, las transacciones son irreversibles. Ante este escenario, los delincuentes recurren cada vez más a la violencia para obligar a sus víctimas a entregar el acceso a sus activos.

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Modalidades de ataque

Las intrusiones en viviendas son una de las modalidades que más han aumentado. Representaban el 26% de los incidentes documentados en 2023, pero en 2026 ya concentran el 37%. El entorno doméstico permite a los atacantes mantener el control de la situación y forzar transferencias de forma inmediata.

La presión tampoco se limita a los propios tenedores de criptomonedas. Los ataques contra familiares, prácticamente inexistentes en 2021, ahora representan entre el 25% y el 30% de los casos.

Francia, el epicentro

Francia aparece como el principal epicentro de este fenómeno. Hasta mediados de 2026 se contabilizaron 30 incidentes conocidos públicamente, aunque las autoridades francesas hablan de más de 70 casos.

Una posible explicación se remonta a 2024, cuando, según el informe, un funcionario tributario francés habría vendido expedientes con información sobre tenedores de criptomonedas de alto patrimonio a intermediarios criminales. Esa supuesta filtración habría facilitado la identificación de potenciales víctimas con grandes cantidades de activos digitales.

Sin embargo, el aumento de los ataques no se tradujo en un incremento equivalente de su efectividad. La proporción de intentos que terminan con los delincuentes obteniendo los fondos cayó del 67% en 2024 al 26% en 2026.

El descenso está relacionado, en buena medida, con la expansión de ataques menos selectivos en Francia. En lugar de concentrarse exclusivamente en objetivos previamente identificados, los delincuentes ampliaron el universo de potenciales víctimas.

Tres niveles de sofisticación criminal

El rastreo de los movimientos de los fondos permite distinguir distintos perfiles entre los atacantes. En el nivel más básico aparecen delincuentes que trasladan directamente las criptomonedas robadas hacia exchanges para convertirlas o intentar retirarlas.

Un segundo grupo utiliza herramientas más complejas, como exchanges descentralizados (DEX) y puentes (bridges) para mover los activos entre diferentes redes y dificultar su seguimiento.

En el extremo más sofisticado se encuentran actores vinculados con estructuras criminales más amplias. Sus movimientos financieros están conectados con servicios utilizados para el lavado de dinero de cárteles y con grupos asociados al financiamiento del terrorismo.

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